En las bodas de oro sacerdotales de P. Rolf Schnitzler

05-07-2020


Este año será recordado como un año difícil en nuestras vidas, sin duda nos va a resultar difícil no asociar en el futuro a 2020 como un año que no quisiéramos quizá haber vivido, pero como dice una sabía amiga, es bueno siempre ver el vaso medio lleno. Entonces, buscando cosas buenas y queribles que ocurren en este año, nos encontramos con una gran noticia para los fieles católicos de la Diócesis de Linares, que abarca la parte sur del Maule, pero especialmente para los habitantes de San Javier y Retiro, pues en las parroquias de La Merced en San Javier y San Ramón en Retiro desarrolló su servicio pastoral un sacerdote que en este año, hace pocos días, ha cumplido 50 años de vida sacerdotal, nada menos que las Bodas de Oro desde que en 1970 tomó sus votos sacerdotales y llegó hasta la localidad de Bobadilla, para más tarde ser párroco en La Merced y a mediados de los 80 continuar su trabajo pastoral en San Ramón de Retiro.
Hoy, el Padre Rolf Schnitzler Heiderichs, conocido más fácilmente como “el Padre Rolf” continúa viviendo en Bobadilla y atendiendo, con el intermedio que la pandemia actual obliga, la capilla de esa localidad. Él ha continuado celebrando la Santa Misa cada domingo en esa capilla y eventualmente en la Parroquia San Francisco Javier, en San Javier. A pesar del tiempo transcurrido y de las enfermedades que lo han aquejado, su figura se mantiene viva entre quienes lo conocemos y hemos disfrutado de su presencia en nuestras vidas, cuestión que agradecemos a Dios permanentemente.
La figura del Padre Rolf en estos 50 años de sacerdocio no se ha limitado a su presencia en el altar. Hay quienes dicen que las obras hablan sobre las personas y si revisamos sus obras, nos encontramos con una fructífera labor, la que alcanza quizá algunos de sus puntos más destacados en el aspecto social en la creación del Hogar de Ancianos de San Vicente de Paul, que comenzó en una casa cercana a la capilla de Bobadilla y que luego creció y necesitó de un espacio mayor, adaptando y mejorando una gran vivienda en el Cerro de la Virgen en San Javier. También lo que durante años fue el Policlínico de La Merced, lugar de asistencia médica con especialistas que creyeron en este espíritu social que lo ha caracterizado.
Para muchos, este sacerdote que llegó desde Alemania en la década de los 60 para realizar sus estudios en el Seminario de San José de La Mariquina, es reconocido por estas obras sociales. Recordado es también por el ánimo que infundía en la liturgia y en las fiestas religiosas, somos muchos los que no podemos olvidar las Fiestas del Cordero Pascual, los campamentos de verano para los niños y acólitos de la parroquia, el impulso en la creación de comunidades católicas de base, como logró que lo varones, muchas veces reacios a participar en las parroquias, formaran el Centro de Hombres Católicos, acompañándolo en su trabajo pastoral, así como lo fue el Comité de San Vicente de Paul en el trabajo que demandaba el Hogar de Ancianos.
Mucho más profundo aún es el legado que ha dejado en muchos de nosotros, el ejemplo de que la Fé, el tezón, la convicción de que se está realizando una obra de bien, son los alicientes para emprender grandes obras. El pasado 29 de junio es entonces una fecha que nos habla de cosas buenas, es el momento para recordar como un hombre venido desde lejos inicia en ese momento un largo peregrinar y que hoy, 50 años más tarde, no sigue regalando su fuerza, su espíritu en cada conversación, en cada momento que compartimos junto él, nos sigue animando en la Fe y la confianza de que Dios nos quiere y que es nuestra Fé la que nos impulsará para ser seres humanos buenos.
Podemos concluir de un modo muy sencillo, con los versos que una cantora popular le dedicó hace ya unas décadas, al componer una canción como regalo en uno de sus “cumpleaños sacerdotales” como nos gusta decir. Entre los versos, el estribillo de esa canción dice: “Un señor cura muy noble y bueno, del infinito Dios lo mandó, para servir a todos los fieles, y en Bobadilla se radicó” Hoy estamos felices de que esto haya ocurrido y esperamos pronto poder ir a verlo y abrazarlo, escucharlo y sentir en sus homilías que Dios nos habla a cada uno por medio de su voz.

http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/en-las-bodas-de-oro-sacerdotales-de-p-rolf-schnitzler | 01-10-2020 12:10:47