La difícil historia de Jaime González Colville

07-12-2017


La trayectoria de mi amigo Jaime González Colville, que hoy puede ser calificada de notable, no ha sido fácil. O bien se la ha hecho difícil él mismo. Como quiera decirse. Hace cuarenta años publiqué en El Heraldo de Linares, exactamente el 22 de noviembre de 1978, un artículo donde defendí su marginación de un acto en honor de Mariano Latorre, en Huerta de Maule, que él había creado, organizado y gestionado, por el entonces Presidente del Grupo Ancoa, el muy respetado intelectual don Manuel Mesa. Las razones que me dio (me llamó telefónicamente) eran que se había preferido el discurso de Matías Rafide. Le argüí que el señor Rafide no gustaba del criollismo y menos de Latorre, mientras que el entonces joven González, había sido Ayudante de Literatura Chilena en la U. de Chile y su especialidad era el criollismo y Latorre. El señor Mesa cortó la comunicación con un “El Grupo Ancoa lo decidió así”. Poco después, me dio una respuesta también por El Heraldo. Pero después se conocieron otras razones, o una razón: González no quiso firmar una nota en defensa de los escritores con problemas del gobierno de ese entonces.
En definitiva, González Colville renunció al Grupo Ancoa. Una noche de esa época, mientras caminábamos por Santiago me dijo: “Creo que puedo hacer mi camino solo”.
En provincia, pensé yo, es difícil. Debo reconocer que me equivoqué.
Pero mi amigo Jaime se buscó caminos intransitables desde su adolescencia: siendo alumno del Liceo de San Javier, habían elecciones del Centro de Estudiantes y uno de los candidatos era hijo de uno de esos caballeros de respeto de la ciudad, a su vez Presidente del Centro de Padres. Y lógicamente quería a su retoño en la presidencia de los alumnos. Pero Jaime González, sus hermanos y amigos levantaron una candidatura de un alumno “sin aprobación del consejo de profesores”. Se le conminó de parte de su profesor jefe para que “bajara” la postulación. Pero González no lo hizo. Resultado, el hijo del distinguido prócer perdió. Y González quedó, digámoslo por sus letras, en la “clandestinidad estudiantil”. El Profesor Jefe hizo que el consejo le negara la matrícula y mi amigo debió partir al Liceo de Linares donde su padre tenía amigos.
Lo recibieron y se dieron cuenta de su valor, sus amplias lecturas, extrañas para su edad. La Profesora de Castellano, Silvia Urra, lo tomó bajo su protección. Lo mismo el Profesor Jefe Ramón Parada. Logró egresar de Sexto Letras e ingresar a la Universidad. El resto es conocido.
Hoy, González Colville, tiene cerca de veinte libros publicados. “Ejemplo de laboriosidad y cuidado”, como lo dijo una noche en Santiago su amigo Luis Valentín Ferrada. Todas obras inspiradas en rescatar el pasado del Maule.
Fue llamado por la Academia en 1996. Tiene más de cinco publicaciones aprobadas en ese instituto de selección. Está próxima a aparecer la historia del rescate del LAN 210 accidentado en 1961. No cesa de trabajar, investigar y hurgar en la Biblioteca y Archivo Nacional, donde es conocido por todos, desde el Director Pedro P Zegers. Es un investigador minucioso, sagaz, exacto. Todo lo documenta y prueba. Nada queda al azar o al “que alguien dijo”.
Pero hoy escribe la Historia de Linares. Aquí hace historia, de igual forma, como la hace el Alcalde esa ciudad don Mario Meza Vásquez. Porque la historia de esa villa no ha sido fácil, según me narra González: abortos, caídas al vacío y equivocaciones. Pero ahora está encaminada y con excelente mano en las riendas. Tampoco este trámite ha sido fácil.
Porque la trayectoria de este notable historiador, sin el quererlo, no ha sido miel sobre hojuelas.
Y no porque él se lo haya buscado, como dicen en el campo. Aunque a veces sí.
Pero la deuda del Maule con él, es alta. Nadie ha hecho lo que él. Algún día se entenderá.

(Carlos Alberto Franzini Arteaga)


http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/la-dificil-historia-de-jaime-gonzalez-colville | 16-12-2017 01:12:26