Nodo de Turismo Maule Sur promueve fascinante circuito patrimonial y gastronómico en Yerbas Buenas y Loncomilla

07-12-2017


¿Se imagina saboreando un rico pan amasado con huevos de campo o delicioso queso fresco casero bajo de frondosos árboles frutales, acompañado de un tazón de leche obtenida “al pie de la vaca”? Agregue a aquella escena la posibilidad de disfrutar de gustosos brebajes cortejados con charqui y salames artesanales, mientras admira una sesión de “doma racional” de caballos o se relaja tomando un baño en tina de madera.

Sume a ese mágico entorno y exquisitos sabores, la experiencia enriquecedora de compartir con auténticas mujeres y hombres de nuestro campo, quienes nos contarán maravillosas historias de vida –varias de las cuales han dejado visibles marcas en sus rostros- amenizadas al son de algunas cuecas criollas entonadas con nostalgia y picardía.

Lo anterior es sólo una pequeña descripción de un amplio, hermoso y emocionante circuito patrimonial y gastronómico que se desarrolla en las localidades de Yerbas Buenas y Loncomilla, gracias al apoyo técnico y la promoción del Nodo de Turismo Maule Sur.

“Se trata de un tour con sabores y aromas de nuestro campo. Que nos transporta a los tiempos donde la vida rural tenía gran colorido y otorgaba fuerza a las ciudades. Es quizás una forma de volver a nuestros orígenes… Conocer el lugar, el ambiente donde nacieron nuestros abuelos”, señala Claudio Ruz, uno de los coordinadores del Nodo de Turismo Maule Sur.

En efecto. Este circuito nos transporta al Chile de comienzos del siglo pasado… a rincones mágicos donde aún se preserva la arquitectura colonial y se resguardan -con mucho cariño- variadas tradiciones campesinas que, lejos de desaparecer, recobran vida gracias al turismo.

Este fascinante viaje comienza en el predio de la señora María Antúnez –una reconocida mujer de campo- que nos invita a conocer y compartir las actividades habituales de un granjero. Esta longeva emprendedora, a pesar de sus años, nos enseña con vitalidad deslumbrante y contagiosa a ordeñar y tomar leche “al pie de la vaca”; sacar huevos recién puestos en el gallinero; dar comida a sus aves, porcinos y vacunos; o sacar verduras y hierbas de su huerto.

“El Refugio”, como se llama su emprendimiento, tiene disponible habitaciones para hospedar a aquellas familias citadinas deseosas de saborear productos con sabor a campo, como son sus exquisitos panes amasados o dulces de leche caseros, que se pueden degustar bajo los frondosos y coloridos árboles frutales que bordean su bella casa.
El circuito continúa en una hermosa casona colonial de grandes corredores y espaciosas habitaciones, donde es posible recrear la vida de las antiguas haciendas maulinas. Allí su propietario, Carlos Pinochet, recibe a sus huéspedes con exquisitos brebajes y embutidos caseros, los que puede degustar antes o después de disfrutar de la piscina, el sauna o un baño en tina de madera con aguas temperadas.
En “Casona Reencuentro, como se denomina este atractivo emprendimiento turístico, también es posible presenciar una emotiva exhibición de “doma racional” de caballos, una técnica de adiestramiento equino donde el animal es amansado a través de muestras de confianza y respeto, y no por medio de dominación forzada. Una experiencia emocionante y transformadora, recomendable de ser conocida en familia.
Esta bella estancia cuenta, además, con cómodas habitaciones y hasta una sala de relajación, donde es posible someterse a sesiones de masaje, reflexología y Reiki, por lo que se convierte en una propuesta ideal para pasar un fin de semana, lejos del estrés de la ciudad.
Otro lugar imperdible de la ruta es la visita al pueblo de Yerbas Buenas… hermosa villa de arquitectura colonial y colorida vida rural que le valió el título de “Zona Tipica”. Vivos ejemplos son sus antiguas y bellas casas que mantienen sus fachadas y estructuras gruesas levantadas en los albores de nuestra república. Impresionan sus lindas correderas porticadas, sus rústicos pisos enladrillados y sus basas (pilares) de piedra que sostienen pequeños capiteles neoclásicos.

La arquitectura colonial también se despliega con sencillez, pero no menos hermosura, en su Iglesia mayor. Allí es posible observar antiguas piezas sacras de estilo Art Deco, entre las que destaca la bella imagen de la Virgen que fue elaborada en madera policromada y que data del año 1585.

Inevitable no recorrer su Plaza de Armas (recientemente remodelada) para conocer las olletas que traía consigo el ejército español en el periodo de la reconquista y que forman parte de los vestigios de la Batalla de Yerbas Buenas; o el Museo Histórico de la ciudad, erigida como uno de los mejores espacios de difusión de la cultura colonial y campesina de la región.

Las tradiciones campestres también están vivas en la gastronomía local. Buen ejemplo es “El Rincón Criollo”, un salón de té ubicado en el costado sur de la Plaza de Armas, donde pueden degustarse desde té de hierbas y jugos naturales, hasta las famosas churrascas. Lo novedoso del lugar es que su propietaria –Silvana Urrutia- ameniza la atención entonando cuecas con suma picardía.

Por su parte, y en la categoría de “picada”, encontramos el “Restaurante Pehuen”, donde Custodio Ortega y su esposa Luisa Henríquez llevan años deleitando a la comunidad local y turistas con platos típicos de nuestra zona. A su haber, exquisitas cazuelas, sabrosos pasteles de choclo, y apetitosas humitas, acompañadas de algunos brebajes de la zona.

Este fascinante circuito finaliza en la “Cooperativa Vitivinícola Loncomilla”, agrupación de viñateros de la zona de San Javier y Villa Alegre que producen gustosos y reconocidos vinos, entre los que se cuentan variedades como el Cabernet Sauvignon, el Carignan, el Merlot e, incluso, de Cepa País.

En sus instalaciones se ofrece un didáctico tour, donde podremos conocer la historia vitivinícola de Chile, antecedentes de los vinos de nuestra zona, características de cada variedad, y parte del proceso de recolección de uva hasta el proceso de elaboración del mosto. Obviamente, no podía faltar una sugerente degustación de vinos y espumantes, algunos de los cuales han recibido reconocimiento internacional.

Así que ahora, más que invitarle (como hiciéramos al comienzo de la nota) a imaginarse saboreando los ricos platos de nuestra gastronomía criolla o a degustar de algunos brebajes, mientras comparte con gente de nuestra tierra que difunde sus ricas tradiciones, queremos convidarles para que lo vivan y disfruten realizando –ojalá en familia- este mágico circuito turístico… ¡Imperdible!




http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/nodo-de-turismo-maule-sur-promueve-fascinante-circuito-patrimonial-y-gastronomico-en-yerbas-buenas-y-loncomilla | 15-12-2017 10:12:24