Rememoranzas antes de partir .

09-02-2020


¿ Casualidad, autosugestión, premonición? No lo sé. En verdad existen ocasiones en que la mente fija temas que se van, vuelven y no sabemos el por qué.
En parte, justificaré algo de lo anterior. En el año 2007 vi un film, cuyo director era Rab Reiner y donde actuaban excelentes actores como Jak Nichalson- Morgan Freeman – Sean Hayes, entre otros. El film relata una lista de cosas a hacer realidad, en un viaje de placer por dos enfermos terminales que, con ello pretendían encontrar con plenitud, alegría y satisfacción lo días que suponían les quedaban de vida. No eran amigos, de distinta posición económica, pero, partieron juntos a hacer realidad sus sueños.
En el fondo esta película tiene los ingredientes de aventura, comedia y drama yademás presenta algunos parlamentos que se nos quedan grabados como un mensaje a tener siempre presente. Por ej. uno de los ancianos, ya viajando para cumplir sus sueños, le dice al otro” Es difícil evaluar la vida de un individuo. Algunos dicen que lo puedes evaluar, a través de la gente que dejas atrás. Otros creen que lo puedes evaluar a base de fe, algunos dicen que por amor. Otros dicen que la vida en sí, no tiene ningún significado”……
Personalmente, yo me quedo con lo de evaluar la gente que dejamos atrás…..¿ Y como no va a ser así, cuando desde el nacer, comenzamos a conocer y a amar a los que conformaban nuestra familia, a vecinos y , amigos, compañeros de colegio, de trabajo, después?......
Por ello, antes de mi propia partida, debo confesar hidalgamente, que pese a venir de una familia humilde, de perder a mi padre antes de los 5 años, mamá, vendiendo pan, vino, verduras, arrendando una pieza, se las arregló para vestir, educar y alimentar a sus dos hijos. ¿ Cómo no estar orgulloso de todo ello y cómo olvidar a esos que quedaron atrás….imposible ¿ verdad? Como también es imposible olvidar las conversaciones familiares diarias en torno al brasero a carbón de leña, donde se conversaba de todo, nadie apurado, nadie mirando otra cosa que los ojos de los integrantes familiares. No había TV ni radio y menos celulares, quizás ello fue lo mejor que nos pasó, pues solo se conversaba, se reía y después a la cama. En los días de frío, calentándonos con una teja, pues, ni guateros habían.
Falencias en todo sentido, pero paz y tranquilidad. Por todo ello y claro, por mucho más, hago estos recuerdos antes de partir, para que por lo menos algunos de mis descendientes algún día sepa cómo vivió la infancia su “ tatita”.
Diversos temas, conocimientos, recuerdos me llegan de esos días. Y cómo aprendí quizás al final, no ser el florero de la mesa, el eje central de una conversación, ni el Maestro de nadie ( solo de mi mismo) en esta crónica dejaré de hablar de mi. Pediré que mis lectores de mis crónicas, débiles en contenido, no copiadas y no exultas en citas, proverbios,etc. recuerden aquellos que también vivieron en ese Linares del 40 adelante, el cómo llegaba la leña y el carbón vegetal a nuestra ciudad.
Desde temprano en la mañana veraniega, sentía un transitar de una carreta, tirado por una yunta de bueyes. El carretero iba adelante, al lado o sentado en la rústica carreta “ chancha” o “ cha cha” dicen algunos voceando su mercadería .Paso lento, sin apuro ninguno, hasta que algún vecino pedía la entrega del carbón de hualo, cuyo contenido era ágilmente vaciado en un cajón que todo vendedor tenía de las mismas medidas. Entraba el producto a la bodega del comprador ( leñera) pero, previamente con un tizón marcaba con una raya en la rueda de su carreta el número correspondiente a la entrega ¿ 30- 40 o más cajones? Luego venía la cancelación en efectivo.
¿ Cómo el conductor guiaba sus bueyes? A Punta de “ picanasos” que era una vara larga de bambú un tanto afilada en su extremo y con voz suave ordenaba a sus “ bestias” detenerse o apurar el tranco, nombrándolas por su nombre.
Al respecto leemos que en el norte la “ carreta “ era de otra confección y la tracción se hacía con mulares. En el sur existía otro tipo de carreta, era la carreta chilota que tenía otro tipo de armazón y ruedas más grandes. Todas eran compactas, sin rayos y de una madera especial que nunca supimos que se quebraran .La vestimenta del vendedor nuestro, recuerdo que era una especie de sombrero sin forma alguna o una rústica chupalla. A veces un simple poncho, ojotas ( sandalia de cuero) y siempre un “ fumarro” cigarro barato en sus labios.
En aquellos tiempos y eso lo recuerdo nítidamente, las mudanzas se hacían en carros planos y descubiertos, que denominaban “ golondrinas”. Los perros vagos ( que siempre han existido) se retiraban en unos carros cerrados, llamados “ perrera” y los borrachitos ( curados) eran retirados por los carabineros o esposados al medio de la pareja a caballo o en un carro especial abierto y a la vista de todos.
No puedo terminar mis recuerdos, sin dejar constancia de los lugares de donde se proveían los vendedores de carbón y leña de sus vituallas para llevar a sus respectivos hogares. En calle Brasil, existían locales provistos de todo lo necesario: en la esq. con Maipú ( lado norpon.) estaba “Almacenes Hassi” paisano de contundente cuerpo, gran nadador y mejor amigo y H.: Entre las calles Independencia Y Constitución ( lado poniente) los almacenes “ El Cóndor” de Yugovic y Zlatar, “ Almacén Cifuentes” entre otros.
¿ Vinos? Segú Ollé y Cía? ¿ Harina cruda? Molino El Peral de la familia Martinez. ¿ Pan? : El Almendro , Panadería “ La República” , “ La Francesa” y si se les olvidaba algún mandado (compra) el último almacén estaba en San Antonio, en el almacén de dn. Froilán Moreno ( Milena, su hija, fue Regidora de Linares)
Los “ carboneros” provenían de lugares precordilleranos: Los Mogotes, Vega de Salas, Juan Amigo, Chupallar, Cajón de Pejerrey, Montecillos,etc.
Partían de mañanita. Alojaban en sitios eriazos que arrendaban a la entrada de la ciudad ( Esc. 35) y era común verlos de vuelta a sus hogares, con sus provisiones llenas, sacos de harina, azúcar en pan, sal y otros, muchos dormitando en sus carretas por efecto del “ pipeño “ bebido, hablando solos, cantando, hasta llegar a donde “ Las Valderramas” cerca de Llancanao ( significa: Lugar de Piedras) última parada bebestible, antes de llegar al Puente de Arcos, después Llepo que significa: “Nido de Culebras”) y de ahí hasta llegar a casita a ponerle el hombro haciendo más carbón o pilas de leña, para una próxima venta en Linares. Para lo cual, tenían que atravesar el Canal Melado y empezar a subir los primeros contrafuertes cordilleranos, coronado por una hermosa meseta de unos 20 mts. de altura, cuyo camino o sendero fue hecho por la huella de los animales que bajaban con carretas cargadas de carbón, leña, lana o trigo. Paisajes preciosos del Alto el Nabo: Cancha de los cipreses y el Monte del Corral.
BIBLIOGRAFIA: “ De pueblos y campos de Linares” Eufrosina N. de Chacón
“ Memoria Chilena” Bib. Nac. De Chile
Experiencias y vivencias del autor de la crónica

René A. Recabarren Castillo Profesor Normalista

http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/rememoranzas-antes-de-partir- | 06-04-2020 09:04:32