Semi-colusión

04-02-2018


Difícil de detectar, dañina y con menores castigos.
La colusión, en que firmas que debiesen competir acuerdan en conjunto precios, división de consumidores o cantidades de producción, es condenada y castigada por las leyes que protegen la libre competencia en todo el globo. Esto, aunque la conspiración sea local –como en el caso de los pollos en Chile—o global, como en el famoso caso Lysine. La colusión es usualmente vista como una de las mayores agresiones a la libre competencia, al punto que en muchos países se le ha convertido en un acto criminal, lo que permite que los autores sean incluso sentenciados a penas de cárcel. Este es, desde Agosto de 2016, también el caso de Chile.

Pero el hecho es que los carteles pueden adquirir muchas formas y estamos aun aprendiendo de qué manera las firmas pueden atentar contra la competencia a través de diferentes acuerdos. Más aún, a medida que quienes investigan y persiguen a los conspiradores se tornan más sofisticados, las firmas que buscan coludirse también lo harán y, por ello resulta fundamental contestar la pregunta que el Profesor de la Universidad de Pennsylvania, Joe Harrington, propusiera hace unos meses cuando visitó Chile: cuáles son las formas que los carteles del futuro tomarán? En nuestra investigación nos enfocamos en un tipo de cartelización que es usualmente llamada semi-colusión; estos son casos en que las firmas cooperan o se coluden respecto de algunas de sus decisiones pero no cooperan – o compiten—en otras. Ha habido en el pasado situaciones de este estilo, por ejemplo, de firmas que colaboran en marketing o I+D, pero que compiten en precios; o bien firmas que se coluden en precios pero mantienen competencia respecto de calidad, diseño o la capacidad de sus plantas de producción. Un ejemplo reciente ocurrió en Estados Unidos, donde las autoridades se encuentran explorando si es que dos aerolíneas han cooperado en el establecimiento de frecuencias –una medida de calidad y de capacidad simultáneamente—al tiempo que no hay indicios de que hayan acordado precios.

Aun cuando la colusión en todas las variables de decisión será, sin duda, mucho más rentable para las firmas en el cartel, ellas puede elegir semicolusión por varias razones: por ejemplo, para reducir el riesgo de detección por parte de las autoridades, que pueden tener mejores instrumentos para monitorear algunas variables (como precios o cantidades) que otras (como calidad), o bien porque el castigo por semi-colusión, si este no incluye precio, es menor.

Nuestra investigación muestra que, en general, la semi-colusión daña a consumidores y a la economía y, contestando una antigua pregunta de Joseph Stiglitz, que la competencia en una variable no ‘soluciona’ el problema de colusión en otras. Más aún, si la semi-colusión ocurre en una variable diferente al precio, ella puede ser muy difícil de detectar pues si ocurre por ejemplo en términos de la calidad del producto, el resultado visible en el mercado serán precios menores o iguales a los de competencia, pero con calidades deficientes, donde el resultado global es perjudicial para los consumidores. Los acuerdos semi-colusivos pueden, también ser más estables en términos de que las firmas conspiradoras tienen menos incentivos a retirarse unilateralmente del cartel. Todo esto puede implicar ganancias supra competitivas para las firmas en el cartel –y para sus accionistas quienes posiblemente no estarán enterados de la conspiración—, pero a medida que las leyes se hacen más severas, dichas ganancias ilegítimas serán superadas por compensaciones y daños a pagar –a consumidores y otros actores en la industria—, además del costo de marca. Nuestros mensajes para fiscalizadores y las ramas del Estado encargados de defender la libre competencia son, por una parte, que ver que las firmas compiten vigorosamente en una variable no implica que no haya colusión y que por lo tanto se requerirá de monitoreo más sofisticado cada vez. Por otra parte, que algunas actividades de cooperación entre firmas, que incluso algunas veces son incentivadas por los gobiernos por razones de política pública, pueden inducir o facilitar la aparición de carteles semi-colusivos.

(Leonardo J. Basso Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería)

http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/semi-colusion | 17-02-2018 04:02:01