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El Diario del Maule Sur
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Opinión 23-04-2019
La interpretación de los petroglifos del sector Los Baños de la Gloria, por la profesora de yoga Claudia Gajardo Yáñez
Mi madre me cuenta que desde que estaba en su vientre, viajábamos todos los años hacia el sector de Monte Oscuro, cuarenta y dos años ininterrumpidos de encuentros y aventuras en el sector Precordillerano de Linares. Este año viajamos junto a mi compañera de viaje Claudita en dirección a los baños de la Gloria, para lo cual nos organizamos y preparamos para disfrutar con toda nuestra energía. El viaje parte con una semana de anticipación, durante la cual planificamos el viaje, preparamos nuestras mochilas y hacemos las compras respectivas; zapallos, choclos, tomates, papas y muchas verduras nos invitan a recurrir a nuestro amigo Cristóbal Soto, quien es el responsable de llevar los caballos con la comida hacia el sector, mientras nosotros desarrollamos el trayecto a pie. Llegando a Monte Oscuro, antes de iniciar nuestro caminar, desarrollamos una inhalación profunda de esa espesa vegetación, purificando nuestros pulmones, proporcionándonos la energía necesaria para comenzar el viaje. Avanzamos hasta llegar al sector de la piedra mala, lugar donde una vertiente rodeada de nalcas, ofrece el primer refresco para el caminante, esta se encuentra ubicada a pocos metros de las Mulas, tierras del histórico colono precordillerano Jorge Sepúlveda, quien inspiro a muchos a encontrarse consigo mismo entre hualos y cipreses. posteriormente avanzamos hasta el enorme posón del carro, al cual se llega después de bajar una gran cuesta, que miramos y proyectamos para el regreso, comenzamos nuevamente a subir y nos detenemos unos minutos en un avellano, que nos recibe con sus raíces descubiertas para contemplar y escuchar las aves. Retomamos el camino y nos detenemos en el cruce de las animas, lugar donde los longevos mañíos nos proporcionan con generosidad su sombra, indicando el punto exacto donde la energía del rio Achibueno, se une con la del estero las Animas. Es necesario cruzar el rio, para ello, hay un puente de enormes troncos de árbol, primera prueba de equilibrio para el neófito de estos lugares. Al otro lado del rio, nos encontramos con la casa de la “Gringa”, lugar que al avanzar por el costado izquierdo. ofrece una gran piedra, que debió de servir de refugio a los primeros habitantes de la zona, los Chiquillanes. Al avanzar se abren tres posibles caminos, cruzar por el sector de la placilla atravesando el rio Achibueno o continuar caminando por la mano izquierda, optando por las otras dos opciones, la primera, seguir la huella antigua o la segunda, subir por un pequeño cerro que nos ofrece un poco más de sombra. El siguiente hito se encuentra en el sector de “las aguas de los ricos”, donde un nuevo posón se ofrece para disfrutar de sus aguas, sin embargo, nosotros avanzamos sin detenernos hasta llegar un puesto de arrieros en el mismo estero de la gloria, ahí, disfrutamos de un buen descanso y nos preparamos para subir la Tiesa. “La Tiesa” como su nombre lo indica es un cerro muy empinado y que requiere de mucha atención, ya que en su parte más alta hay un desfiladero donde la huella es de maicillo, lugar que ha estado presente en más de un sueño de infancia y juventud. Finalmente, en la cima se puede apreciar hacia el sector sur oriente, un enorme salto que, en un viaje anterior, bautizamos como el cajón de los cóndores. Lo que habíamos subido de la Tiesa, tenemos que bajarlo y es ahí, donde nos esperan unos hermosos y gigantes arrayanes que nos abrazan y acogen para un nuevo descanso, sabemos que estamos a un par de caídas de aguas para finalmente llegar a los baños de la gloria. Después de casi 8 horas, con descansos incluidos, llegamos al lugar donde armamos el campamento base. En este lugar, los carpinteros se refugian en los bosques y a las vegas del sector llegan muy temprano bandadas de loros tricahue a disfrutar de lombrices e insectos, mientras nosotros nos recuperamos sumergiéndonos en las medicinales aguas termales.
Los Misteriosos Petroglifos, se encuentran a dos horas caminando desde los baños de la Gloria, por la misma huella hacia el puesto del rucio, ubicado a los pies de las Lagunas Cuellar. La primera vez que llegamos a ellos, fue gracias a Claudita, quien, atendiendo a las diferentes versiones de su ubicación, logro identificar el lugar exacto, para dirigirse imantada por estos, hasta la piedra en la cual se encuentran dibujados. Por varios minutos los contemplamos reflexivamente y comenzamos a reconocer cada uno de ellos, con una brújula determinamos su orientación y nos aproximamos al paradigma para su interpretación. Uno de los petroglifos nos llamó profundamente la atención, el cual, de forma similar, está presente en otros lugares de nuestra provincia, indicando, la conexión de estos, con los petroglifos de calabozo, Guiquivilo, Quiñe y varios otros presentes por la huella del Achibueno. Claudita es profesora de yoga , lo que le ha permitido desarrollar por más de doce años un sistemático estudio de la filosofía y la iconografía de la India, lo cual la llevo, después de un profundo proceso de contemplación a reconocer la presencia septenaria en uno de los petroglifos, ¡Mira!, me señalo con una alegría que provenía de lo profundo de su ser, “En este petroglifo se pueden observar siete extensiones que salen de un troco central, representación energética del ser humano, las dos primeras extensiones se orientan hacia abajo, representación de los dos primeros chacras, lo cuales se asientan en la tierra, las otras cinco extensiones se elevan hacia lo superior, lo cual nos indica el nivel espiritual de los realizadores de estos, más arriba, se puede ver un pequeño recuadro que proporciona una idea de la conexión con un centro energético superior que ha sido activado. En la parte inferior se puede ver, la conexión con unas líneas curvilíneas que asemejan a la serpiente kundalini”. Este petroglifo se encuentra culminando una narrativa común, donde se observan otros que dan cuenta de ciertos animales y procesos de la evolución humana. Continuamos recorriendo el lugar y encontramos otras piedras con petroglifos, todos ofreciéndose al descubrimiento y la reflexión. Varios días visitamos el lugar, oportunidad que nos permitió continuar con su estudio y reconocimiento de su necesidad de protección. Estos libros dibujados en las piedras, son el testimonio de nuestros ancestros y parte de una biblioteca que nos hablan del cosmos, la tierra y nuestra posible evolución. En estos lugares, nuestros espíritus parecen abandonar el cuerpo para comenzar a revolotear junto a las aves de cielo, los peces del rio y los arboles de la montaña.

Juan Francisco Andrades Pinto (Yahia) Sociólogo Magister en Educación Prof. de Epistemología
Prensa El Heraldo | Imprimir | 417
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