lunes 06 de julio del 2020 | Santoral María Goretti
Dolar $803,98 | Euro $903,15 | Uf $28.691,63 | Utm $50.322,00
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 21-02-2020
Luis Valentin Ferrada: “Benjamin Vicuña Mackenna”
Publicidad 2
Nos llega desde Abranquil un trabajo escrito con nostalgias y evocaciones sobre don Benjamín Vicuña Mackenna, surgido de la pluma de mi amigo Luis Valentín Ferrada. Es un puñado de páginas pulcras que delinean la apasionante faceta del gran Intendente de Santiago, a cuya renovación contribuyó notablemente, recibiendo el siempre oportuno “pago de Chile”. Ni estatuas posteriores, nombres a avenidas o elogios reiterados restan las penas que debió pasar el ilustre tribuno por sacar adelante su obra.
Luis Valentín no desciende de don Benjamín, pero lleva su sangre por cuanto su raíz se remonta a la tercera hermana, de los 17 hijos que tuvo don Pedro Félix Vicuña con su prima doña Carmen Mackenna Vicuña, hija del Coronel e ingeniero irlandés Juan Mackenna, muerto de un pistoletazo por Luis Carrera, en un duelo verificado a orillas del Rio de la Plata, en Buenos Aires el 21 de noviembre de 1814. Sepultados sus restos en el convento de San Francisco de esa capital, fueron extraviados en los disturbios ocurridos en 1955, previo a la caída de Perón.
Doña Lucía Vicuña Mackenna casó con Pedro Valentín Urzúa Moreno y la hija de ambos, Rebeca Urzúa Vicuña lo hizo con don Manuel Francisco Ferrada Ibañez, diputado al Congreso Nacional en 1894 por Linares, cien años antes de que lo fuera su nieto, Luis Valentín Ferrada en 1994.
Las páginas biográficas sobre don Benjamín que tenemos a la vista, hablan de la ímproba tarea de este hombre, nacido en 1831 y que en 1851 se involucró en la revuelta contra la elección de Montt, junto a su amigo, el ex diputado por Linares Pedro Urriola, quien murió de un disparo en esa refriega. Condenado a muerte a los veinte años, Vicuña Mackenna debió salir de su patria a correr tierras y retornar cuando ya las cosas estaban calmadas.
El inolvidable personaje tuvo vínculos con el Maule. En 1874 anduvo por Talca y visitó el aristocrático Club, donde aventuró su carrera presidencial. Si bien era liberal, los nobles piducanos, de todos los colores, se sintieron atraídos por esa vigorosa personalidad. Cuando tres años más tarde se inaugura el teatro municipal, don Benjamín es invitado de honor.
En su campaña visita San Javier. Aloja en casa de la familia Opazo, atraviesa el rio Maule en botes, entre lancheros que le lanzan flores y defiende la pronta construcción del puente, que haría realidad Balmaceda en 1890. Visita Loncomilla y el lugar de la batalla de 1851 donde combatió su padre. Cena con la familia Armanet y Encina en las casas del Trapiche, de ahí sigue a Parral (soslaya Linares, por ignoradas razones) y se impone concurrir hasta la hacienda del General Domingo Urrutia para saludarlo. El glorioso soldado, quien fuera ayudante de O’Higgins en Rancagua, lo recibe con deferencia, pero nada dice sobre el prócer chillanejo, fiel a su devoción de guardar la memoria de su general y amigo.
De aquí la comitiva parte a Cauquenes y endilga hacía el sur, donde hace un alto en Pocillas, tierra de mis antepasados, en la que se proclama en la plaza local.
Pero las avanzadas ideas de don Benjamín asustan al conservadurismo. Se teme un enfrentamiento y debe declinar su opción a la Moneda que era cada vez más cierta.
Luis Valentín llama a su trabajo “Nostalgias Morales de Vicuña Mackenna”, dice que su acción, palabra y obra son extraños a la mentalidad chilena. Ahora si bien, como Intendente transformó Santiago, ¿qué hubiese hecho desde el Palacio de Gobierno?. Tal vez habría adelantado en 45 años la renovación impulsada por don Arturo Alessandri.
La descendencia de la familia Vicuña hoy es amplia. Estoy cierto que, pese a sus acendradas convicciones, Luis Valentín tiene gotas de “sangre jacobina” como dice Machado. Por estos días, están, por un lado, el Obispo Eladio Vicuña y por otro, el versátil actor Benjamín Vicuña Luco, quien lleva el nombre de su antepasado de tanta prosapia.
Hemos escritos estas “nostalgias” no sólo para comentar el escrito que nos hace llegar Luis Valentín, son que evocar los fuertes lazos con lo chileno y profundo que tiene nuestro amigo. Me cupo observar un día, en que visitábamos la Moneda, como parlamentarios y dirigentes políticos de la más amplia ralea, se acercaban a abrazarlo. Desde el más colonial conservador al más agresivo revolucionario. Hombre de consensos, de sentimientos nobles y ecuánimes, no tuvo dudas ni vacilaciones en defender los bienes de la familia Allende o hacer idéntico panegírico en el Congreso hacia el Ministro Servando Jordán o invitar hasta Abranquil a José Miguel Insulza o a don Arturo Aylwin, haciendo realidad aquello de que los hombres que se entienden en las ideas, son los verdaderos arquetipos de la sociedad.
Nos hacen falta más hombres como Vicuña Mackenna y tal vez otros tantos como Luis Valentín Ferrada.
Prensa El Heraldo | Imprimir | 1304
Publicidad 21