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El Diario del Maule Sur
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Opinión 17-04-2018
Para saber y contar...
Uno puede ser engañado tanto por los sentidos como por la razón. Es evidente que si nos quedamos con la información empírica, sin aplicar el recurso del análisis y la reflexión, solamente veremos las sombras de los fenómenos, sin lograr comprender el verdadero significado de ellos. Pero además, el exceso de lógica y reflexión, también nos puede causar una ceguera que nos impide enterarnos de los acontecimientos positivos que aparecen a nuestro alrededor.
Pese a los peligros que implica la interpretación, sobre todo si es particular y privada, la misma viene a ser la única y mejor forma de saber fehacientemente el devenir del mundo.
Apliquemos estas premisas al mundo de la noticia y de la información en general.
Si uno se queda con lo que ve o escucha en los medios de comunicación, lo más probable es que se formará una imagen claramente distorsionada de la realidad. Primero, porque la información no puede ser completa, dada los espacios disponibles y la subjetividad de todo acontecer humano. Y segundo, porque el informar es un negocio más, con el agravante que debido al poder de influencia que tienen los medios, la agenda noticiosa se planifica cuidadosamente con el fin de servir a los grupos de poder económico y político predominantes. Peor aún, los grandes grupos que controlan la información, provocan la situación que las alternativas de enfoques diversos, se reduce a la mínima expresión.
Los gobiernos de las principales potencias, que no son los presidentes ni los parlamentos, sino una suma de intereses corporativos que actúan a través de ellos, al depender supuestamente de la opinión pública y del voto popular, requieren de esa quinta columna que es la prensa para mantenernos controlados.
Se hace necesario, por tanto, que cada lector o televidente, utilice esa mollera que Dios le dio, para acercarse relativamente a la verdad de los hechos, aplicando aquella máxima cartesiana que declara que solo lo que pienso es o único que puedo conocer.
Pongamos como ejemplo los últimos acontecimientos mundiales. La guerra en Siria, en la que, después de la intervención de USA, sus presidente celebraba como colegial los efectos de su bombardeo, en circunstancias que para el resto de los mortales, no habría motivo para tanto jolgorio.
Cada potencia explica el asunto según su propia conveniencia, pero para nosotros saltan a la vista hechos concretos a partir de los cuales es posible que podamos aplicar nuestro razonamiento personal e independiente.
Aspecto importante es no confiarse de la mayoría de los medios que se limitan a replicar las cantinelas que convienen a los poderes dominantes. Existe, afortunadamente, un cúmulo de posibilidades gracias a la red mundial, dentro de la que uno puede realizar su propia investigación de acuerdo a sus capacidades y agudeza mental.
En resumen, la culpa de la distorsión que tenemos sobre la realidad la tiene la desidia que a veces nos embarga o la comodidad para aceptar el alimento intelectual deglutido por otros.

Juan Gajardo Quintana
Prensa El Heraldo | Imprimir | 179
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