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El Diario del Maule Sur
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Opinión 09-07-2020
REQUIEM PARA JUAN RUZ RUZ
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Desde aquella Comisión , que Juan presidió y yo fuí Relator ante la Asamblea plena, del II Congreso del MAPU, hasta ahora, ha pasado casi medio siglo…En ese evento político conocí a Juan. Desde aquel momento mucha agua torrentosa ha transitado debajo de los puentes de Chile. Agua, dolor y sangre que han marcado nuestras vidas. Hoy debo ponerme de pié para despedir, a distancia, a un compañero en lo político y a un amigo muy apreciado en lo personal y familiar. Llegará el momento que podamos visitar su tumba.
Para mi Juan fue una persona excepcional. Las personas de su entorno académico probablemente , piensen lo mismo. En sus ultimos tiempos, a Juan lo acogieron, asistieron y amaron sus familiares. En particular, su hija Jessica dirigió la fase final de su vida. Su ex esposa Maria Angelica nunca lo abandonó. Juan vivió sus últimos días acompañado y querido por sus familiares, entonces. Se fué sin saberlo, el Lunes 6 del presente, me dice Jessica, su hija.
Desde los faldeos del cerro Condell, donde mi amigo y otros niños jugaban con pelota de trapo , hasta las Universidades Católica de Santiago y de Lovaina en Bélgica , hubo un trecho largo. Sí, desde el Liceo y desde los faldeos de la colina que protege a Curicó, Juan lo recorrió brillantemente, bajo la mirada orgullosa y tierna de la señora Chela, su madre curicana. Juanito, jugó por Curicó en series menores de futbol, me contó su madre.
Se licenció en Chile en Pedagogía en francés y Filosofía en la UC de Santiago y se doctoró en Filosofía de la Educación en la Universidad de Lovaina. Lo acompañé y lo festejamos modestamente en mi casa al momento de recibir ese alto grado académico, en la prestigiosa Universidad europea. Estuvo feliz en ese instante. Yo también junto con la comunidad universitaria chilena en Lovaina, lo felicitamos. Desde entonces yo le decía coloquialmente: doctor Ruz. Al inicio me dijo: ¿es chuleteo?, después ya no… A mí me permitía esas licencias de trato…
Hizo clases en Liceos y Universidades, fue Rector de la Universidad Educares y de la Academia de Humanismo Cristiano, fue Director General de Educación de Chile. ¿Hay algún hijo de asesora del hogar de Chile que haya logrado lo mismo? Es difícil en este Chile tan desigual.
Entremedio y durante esos años le tocó, al joven Curicano surcar todo un periodo de transformaciones universitarias y sociales en Chile y en el mundo. Fue el tiempo en que Angel Solar de la FEUC colgó en el frontis de la UC : “ El Mercurio Miente”… Entretanto en 1968 estallaba el Mayo de Paris. La Revolución cultural más significativa del siglo XX en el mundo occidental.
En ese contexto Juan se comprometió políticamente con una Izquierda que quiso ser un aporte distinto a lo existente. Fue fundador del MAPU. Durante el Gobierno de la Unidad Popular se radicó en Antofagasta, fue profesor en la Universidad nortina. Al poco tiempo fue elegido Secretario Regional del MAPU en Antofagasta, el cargo más relevante en la provincia. Durante el periodo anterior al Golpe, Juan desarrolló intenso esfuerzo para desarrollar la presencia del nuevo partido en el corazón minero de Chile.
Llegó el Golpe, fue apresado y torturado. Finalmente fue relegado a Calbuco. Después se exilió en Bélgica. De vuelta del Exilio en Bélgica, en lo político, jugó un rol significativo en la Comisión de Educación del Partido Socialista. Creo, sin embargo, que su militancia en el MAPU, su participación en el Gobierno de Allende y su lucha contra la Dictadura marcaron para siempre su impronta política. La bandera verde con la estrella roja que cubrió el féretro que lo volvió a la tierra, pareciera simbolizar que está vigente la esperanza de alcanzar un mundo más justo y solidario.
Sintetizando en hitos una larga hermandad lo diré así: Recuerdo la mañana que lo recibí en Bruselas cuando llegó exiliado a Bélgica; recuerdo las interminables tertulias en Bélgica, por donde pasaron Aristóteles, Platón, Esquilo,Esopo, Hegel, los de la Escuela de Frankfurt y otros; recuerdo las conversaciones sobre el borrador de su Tesis doctoral; recuerdo cuán feliz estuvo esa tarde que se doctoró en Lovaina y cómo lo felicitamos; esa misma noche cenamos en mi casa en Bruselas; recuerdo cuando Juan y Angélica me fueron a esperar y proteger al Aeropuerto de Santiago en 1983, fue un viaje relámpago para visitar a mi padre enfermo, era riesgoso para mí , era un día antes de la tercera Protesta; recuerdo que me dió un lugar importante de trabajo a mi retorno a Chile, en una Fundación que dirigía; recuerdo la muestra de confianza y aprecio cuando me pidió que lo acompañara y diseñara su declaración ante el Juez Guzmán en la Corte de Apelaciones de Santiago cuando ocurrió lo del General miembro del Alto Mando de la FACH por el caso Eugenio Ruiz Tagle; en ese caso Juan mostró calidad humana y política: prefirió testimoniar antes que callar, aunque pusiera en riesgo su alto cargo en el Ministerio de Educación; recuerdo con emoción cuando mi amigo me visitó en el Hospital , hace 4 años, luego de una grave operación y me dijo: “Resiste: no te puedes morir, harías mucha falta, a mí también”; finalmente , hace algunos años , en una conversación me hizo un reconocimiento intelectual: detrás de tu pluma diviso una mente aguda y lúcida, pocos dicen esas generosas palabras.
De los últimos encuentros: recuerdo cuando, hace alrededor de 3 años me vino a visitar a mi Refugio en Rincón de Pataguas, en Colbun y nos comimos un asado en el Lago Colbun. Con una mescla de tristeza y alegría recuerdo las veces que quise alegrarlo cuando ya no era el mismo: con mi hijo Patricio lo regaloneamos en su casa en Peñaflor y después en una vieja picada en el Restaurant Calbuco en Providencia, tantas veces frecuentado por él, Pedro Gaete y yo. Pero su enfermedad impedía que habláramos. Parece que el cariño sí lo percibía, con su mano me tocó la cabeza en signo de amistad y una leve sonrisa iluminó su rostro.
Claro, el cuadro no estaría completo si no dijera que mi amigo era un hombre vital. Y, como tal, aparte de deportista, de intelectual de fuste, profesor sobre todo, gran conversador le gustaba también la buena mesa, acompañada de un buen vino tinto. Una última arista de su personalidad, le encantaba cantar y bailar tango.
Y puesto que lo estamos despidiendo, hagamos como él a veces proponía en las convivencias: abramos cancha para bailar. Y allí, con galante ademán, iniciaba la danza, con suave pizca de seducción. Con estilizados movimientos seguía acompasadamente el ritmo que le daba, el viejo bandoneón. Mientras Gardel o Rinaldi le decían cantando: “Malena canta el tango como ninguna…Tus ojos son oscuros como el olvido…Tal vez allá en la infancia su voz de alondra…tomó ese tono oscuro de callejón, o acaso aquel romance que sólo nombra, cuando se pone triste con el alcohol…Malena tiene pena de bandoneón…
A 8 de Julio de 2020, desde mi Refugio del Rincón de Pataguas en Colbún, Región del Maule, te saludo: Adiós amigo y compañero.


(Pedro Sepúlveda Alarcón, sociólogo)


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