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El Diario del Maule Sur
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Opinión 20-07-2019
¿Sabía Ud. por qué es interesante el libro “La aventura de ser pareja”, de Fernando Coddou y Carmen Luz Méndez?
¡Sorprendido! Cuando este libro llego a mis manos pensé que tal vez era uno más de los muchos que proliferan sobre autoayuda. ¡Craso error! Estuve a punto de no leerlo. Habría sido un lamentable error. Esto me recuerda una vez más una frase que decía mi amigo Nibaldo Calabrán Espinoza “los penseques y los creeques son causa de los perjudeques”.

El texto que comento corresponde a su octava edición, y es la experiencia vertida por estos psicólogos que han tratado más de 3000 parejas en Chile como en Inglaterra. Se citan 60 de estas experiencias que son todas de una profunda enseñanza y que al conocerlas, el lector se percatará que son de la vida cotidiana, con la particularidad de que en muchos casos se actúa pensando en saberlo todo y de actuar según lo correcto, que también muchas veces lleva a quiebres, y a una infelicidad que fácilmente pudieran haberse evitado.

Los autores advierten que lo que relatan no son recetas mágicas, pero sí mapas de navegación que orientan por los complejos territorios de las relaciones humanas.

La inmensa mayoría de las personas ha tenido, tiene o desea tener una pareja, ya sean jóvenes, no tan jóvenes, maduros, los románticos, los que creen, los agnósticos, los escépticos, etc. Lo cierto es que hay un deseo de vivir la vida con un “otro” u “otra” para ser feliz (aunque pueden haber relaciones o uniones que no tienen esta libertad y anhelo, como aquéllas impuestas por culturas, por intereses económicos, etc.) Con todo, lo que interesa al texto es aquella que se escoge libremente, aunque sin conocer a priori su desenlace.

El primer capítulo comienza con preguntas como: ¿Existe un modelo correcto de ser pareja?, ¿Cómo debe ser una pareja normal o cuál es la relación normal de pareja? Sorprenderá al lector las paradojas que se dan en ello. Uno de los puntos álgidos es qué es lo que se considera como “normal”. ¿Cómo podríamos ser personas básicamente normales –y la mayoría sin duda piensa o cree serlo- si no se define esto con exactitud?
Algunos aspectos que profundiza la narración es lo relativo a: las decisiones, cualquiera que sean y sus consecuencias, las conversaciones, las interpretaciones, la concepción del amor y algunos mitos sobre ello, las visiones del mundo y de la vida que se tienen, la diferencia de “estar en pareja” y “ser pareja”, el porqué de la agresividad y la violencia, lo justo o injusto, lo bueno y lo malo. Muchos de estos temas me hicieron recordar lo acertado que estuvieron los filósofos griegos cuando señalaban: “definid y no discutiréis”. Esto es importante a todo nivel, porque a veces las mejores intenciones se ven frustradas por no ser bien comprendidas. Esto vale para todo.

He escuchado decir que las palabras nos mueven, pero los ejemplos arrastran. Tienen, por tanto, mucha más fuerza. En los casos estudiados se descubrirá que hablar no es lo mismo que comunicar. Hay varias anécdotas, mucha emoción, golpes al ego (en muchas oportunidades cuesta admitir estar equivocado). Un aspecto interesante y con su respectiva explicación es que la rutina como tal no tiene porqué ser perjudicial. En fin, hay mucha riqueza y enseñanza obtenida del diario vivir y de hechos tan comunes como los que puede tener cada cual. De hecho así es.

Finalmente, pienso que si alguien quisiera iniciar una relación de pareja o si ya la tiene, debería leer este libro como también el “Se casan creyendo que…” de Gustavo Ferraris y seguramente tendrían así mayor garantía de un éxito asegurado. Termino sobre esto con una frase que en más de una oportunidad le he escuchado al respetado hombre público linarense Alfonso Astete Bascuñan: ¡¡Te lo doy firmado!!


¡Es mi palabra!

GASPAR DOYLE
Prensa El Heraldo | Imprimir | 227
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