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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Agricultura 03-09-2020
A mi hermano Carlos Alberto
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No quiero que te vayas sin que yo pueda decirte algo. Algo es una pequeña palabra que puede abarcar mucho contenido. Es el gran significado de nuestro cariño fraterno, de las vivencias en el seno familiar, donde padre y madre debían velar por sus once hijos. Criados en una casa grande con un patio de naranjos y huertos que nuestro padre vigilaba atento con los cuidados del gran agricultor de la vida, se hacía un tiempo, después de su trabajo de archivos y oficios. Era como un relajo verlo entusiasmado sacando la mala hierba.
Recuerdas los noviembre de tantos años? época de exámenes, de naranjos floridos y bajo su sombra acogedora una gran mesa familiar donde caían pétalos de azahar mientras degustábamos el almuerzo que preparaba mamá. En un extremo nuestro padre con su ensalada de tomates en rodaja coronados de cebolla nueva, aceite y vinagre y lo estoy viendo comerla con tenedor y cuchillo y el jugo que quedaba yo lo untaba con pan. Era una delicia saborearlo. Por un lado pasaba una reguero , pequeño canal orillando lirios silvestres. Aún percibo aromas al recordar esa mezcla de cilantro recién cortado y cazuela. La huerta era grandiosa. Días lindos que sé que tú también recuerdas. Teníamos un asiento fabricado con el tronco de un viejo manzano. El sitio había diversos árboles, como paltos, duraznos, nísperos y el viejo granado. Además de la huerta con diferentes cultivos de vegetales. Y al comienzo un gran parrón.. y la gruta de San Sebastián.
Sé que recuerdas todo aquello, en ese mutismo involuntario que te envuelve- Existe una fuerza interna que me mueve a recordar aquellos lejanos pasajes de nuestra vida. Cundo me ibas a buscar en bicicleta al colegio . Nunca me hablaste en el camino y yo no quería distraerte. Esa era nuestra rutina. También recuerdo que me enseñaste a equilibrarme en la bicicleta y con gran paciencia corrías tras mío para evitar una caída. Cuando aprendiste a tocar guitarra yo te acompañaba con mi desabrida voz y al compás del guitarreo surgía “ a tomar café a la italiana yo entraba triste y solo en el bar y mientras más te recordaba, te ví llegar, detrás de mi te ví. llegar Te sentaste frente a mí y pediste un café, el azúcar te ofrecí y a los ojos te miré…..” aún recuerdo la letra a pesar que ya han pasado más de cincuenta años. Al desear con tantas ansias escuchar discos a mi antojo, llegaste un día con una vitrola Master de RCA, la marca del perrito. Alguien me regaló “ Dile a Laura que la quiero “ y el 45 single daba vueltas sin parar.
Has sido un buen hermano, esa imagen de verte postrado la quiero hacer desaparecer de mi mente; tus ojos cerrados, tu rostro empequeñecido por el dolor, la piel desgastada, torturada por miles de pinchazos, tus manos sin fuerzas para hacer desaparecer el peso de la tristeza. No es posible admitir que esa cabeza que guarda una tremenda inteligencia, quede detenida en el tiempo desperdiciando el tesoro de la sabiduría. Es un don que supiste aprovechar como asiduo lector, estudioso y dedicado a la historia, reteniendo fechas y personajes memorables. Tu mayor tragedia se produjo cuando ya no pudiste leer porque la capacidad de ver se va apagando como una tenue llama a merced del viento. Eso bloqueó tu aptitud de sonreírle a la vida, disfrutar de un paisaje de campo,, caminar libremente sin apremio. Ya no pudiste hacer nada y te sentiste inútil, y una amargura salida de todos lados fue apoderándose de tu ser y ya no quisiste ver a nadie y en el fondo querías verlos a todos. Es una contradicción que yo entiendo muy bien. Y todos nos alejamos de ti para no mortificar tus limitaciones, para hacer más llevaderas tu horas de soledad que no querías compartir para no complicar la rutina de cada uno de nosotros-
Te alejaste lentamente pero siempre estábamos pendientes de tu estado de salud. Los pocos que quedamos de tantos hermanos que éramos, siempre pensamos en ti, porque formamos un nutrido grupo familiar, disfrutamos múltiples paseos, festejos en la casa paterna, reuniones familiares en el campo, y muchos pasajes de la vida en que compartimos penas y alegrías-Eso no se puede olvidar.
Ya estamos todos viejos y hay que aceptarlo de buena forma. Lo que cuenta es que tuvimos una hermosa vida familiar donde cada uno fue importante y querido, para sus padres, para sus hijos, para los amigos, para los vecinos.
Y aunque eres como un ave adolorida que ya no mueve sus alas y no tiene fuerzas para remontar el vuelo, piensa que siempre serás muy valioso y querido en el recuerdo.
Ruego a Dios que ya no sientas dolores, ni tristezas ni preocupaciones. Todo está bien, querido hermano. Hiciste un buen trabajo, formaste una linda familia. Todo está bien, no te preocupes, quédate tranquilo. Siempre estaremos juntos, toda la familia queriéndote como siempre.


(Isabel Vergara)
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