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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 18-10-2020
A propósito del compendio de Pedro Sepúlveda Alarcón
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El libro de Pedro Sepúlveda Alarcón, titulado Apruebo : “En busca de un Chile Solidario”, es de total pertinencia para los días que vivimos. Se trata de un conjunto de columnas de opinión publicadas en este mismo Diario a lo largo de varios meses.
Coincidentemente las primeras reflexiones se sitúan cronológicamente en paralelo al llamado “estallido social” cuyo primer aniversario se cumple este fin de semana. El 18-O marcó un antes y un después en la vida nacional. Fue tan sorprendente, como masivo. Un millón y medio de personas se desplegó hacia la ahora denominada “Plaza Dignidad” y con seguridad otros cientos de miles se manifestaron en las plazas de todo Chile. Era la movilización más grande que recuerde el país desde hace muchas décadas. Como buen sociólogo el autor escarba en las raíces profundas del fenómeno que ha sido fuente de varias publicaciones y ensayos.
Pedro Sepúlveda Alarcón expresa certeramente algunas de las causas que están detrás esta movilización gigantesca. En primer lugar menciona la desigualdad manifestada en diversos indicadores que desde hace varios años señalan que el innegable crecimiento económico del país se concentra en una pequeña elite súper desarrollada. Basta decir que el 1 % más rico acumula el 30% del ingreso nacional y que el 50% de los trabajadores subsisten con ingresos promedio de 400 mil pesos.
A esta desigualdad se suman otros fenómenos que generan altos niveles de descontento: el sistema de AFP que obtiene altas rentabilidades y entrega pensiones miserables a sus afiliados; el sistema de salud con enormes listas de espera para el 80% de la población que se atiende por FONASA; el sistema educacional separado en niveles de alta calidad para los que pueden pagar y mediocre o mala educación para los sectores más vulnerables; la privatización del agua; las colusiones de las grandes empresas; la corrupción de políticos y empresarios unidos en la defensa de sus intereses; la sensación de impunidad para los delitos llamados de “cuello y corbata” y un gran etcétera.
El análisis de Pedro Sepúlveda Alarcón apunta certeramente al nacimiento de este sistema económico, social y cultural cuya génesis la encontramos en el modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego durante la feroz dictadura. El andamiaje legal que sustenta este modelo se encuentra en la Constitución del 80, aprobada en un plebiscito sin garantías y con un país amordazado por el miedo.
Con lucidez el autor de este libro desarrolla sus argumentos en un lenguaje perfectamente comprensible para quienes no se mueven normalmente en el ámbito de las ciencias sociales. Tampoco dogmatiza. No hay recetas mágicas que nos permitan superar fácilmente las desigualdades e injusticias. Y con gran realismo descarta las antiguas recetas estatistas cuyo fracaso hoy resulta evidente.
En la misma línea de reflexión Pedro Sepúlveda Alarcón distingue con claridad la legítima movilización pacífica de los ciudadanos, de las manifestaciones anarquistas y destructivas que a nada conducen y favorecen la represión. El autor condena con igual énfasis la represión violenta de los agentes del Estado, así como la violencia innecesaria e irracional que destruye bienes públicos y privados.
Hay tres demandas que Pedro Sepúlveda señala como grandes desafíos también pendientes: la demanda feminista por igualdad y dignidad, la demanda generacional que se ha hecho sentir con contundencia y las demandas de los pueblos originarios.
Un libro que se lee con gran facilidad y gusto. Que entrega elementos para una reflexión sensata e invita a superar el Chile del individualismo neoliberal para avanzar hacia un país más justo y solidario.
Permítanme los lectores unas palabras sobre el autor
Sin conocer en extenso su biografía sé que se trata de un profesional comprometido con las grandes causas sociales y muy apreciado por las organizaciones de la provincia de Linares. Ha desarrollado una vasta labor desde los tiempos de la Reforma Agraria del presidente Frei Montalva y sufrió los rigores de la represión tras el golpe de Estado con una admirable actitud solidaria. Conoció las lejanas tierras del exilio y tras una intensa vida comprometida se ha ganado el derecho a un merecido descanso junto a sus seres amados. Sin embargo ha mantenido una actitud vigilante y comprometida con el Chile actual convencido que podemos dar un nuevo paso adelante para acercarnos a esa patria, libre, democrática y solidaria con la que hemos soñado a lo largo de tantos años.
Gracias, Pedro, por este nuevo aporte a la reflexión y a la acción que se publica en un mes y un año que con seguridad será histórico para el futuro de Chile.

(Gabriel Rodríguez, periodista y escritor)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 367
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