jueves 22 de octubre del 2020
Dolar $786,66 | Euro $930,96 | Uf $28.783,03 | Utm $50.372,00
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 14-10-2020
Antojo
Publicidad 2


La niña andaba rara, le gustaba estar sola, se iba por la huerta como hablando con nadie y sentarse ensimismada bajo algún árbol contando pajarillos inexistentes.
Desde siempre dormía en la única cama que cobijaba los cansados huesos de la abuela y su nieta.
Se desesperó en un sueño ausente. Se levantó a pata pelá’ para no despertar a su abuela-madre.
Con cuidado abrió la puerta pa que no produjera ese lastimero ruido que producía las improvisadas bisagras de lonjas de cuero, que nunca fueron cambiadas.
Ya en el pasillo, la oscuridad no le permitía ver. Sintió el silencioso y tibio resuello de Negro, que la acompaño hasta la bacinica que mantenían en el pequeño corredor, para no tener que ir hasta el pozo negro que está distante.
Después, ambos se fueron hasta la cocina, estaba desesperada por comer un pedazo de pan y tomarse un gran trago de leche.
Escarbo en el rescoldo que se mantenía caliente.
Allí estaba la que le pareció la más hermosa de todas las tortillas
Se acariciaba su guatita, se reí, lloraba, y se reí. Los goznes de cuero chirriaron, entre lastimeros y alegres.
Su mamá abuela apareció en la puerta.
Meneaba la cabeza, sin saber que decir, dijo, primero fui yo, después tu mami y ahora tú
¿Qué le vay a decir Luncho?
No abueli, no es ná del Luncho,----- es del patrón.
El silencio del sol, por las ranuras comenzaba a entrar a la cocina.

(Oscar Mellado Norambuena)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 215
Publicidad 21