domingo 23 de febrero del 2020
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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Cultura 27-12-2019
Bienaventurados los que tienen sed me dijo

Que usted no me dijo de una sed
Que no abdica ni con la muerte
Que nos deja tirados al final de la vida
Escupiendo desgarros de arena
Sobre nuestros huesos.

Que usted no me dijo de una sed
Que se levanta en las madrugadas de la ciudad
Para golpear la puerta de la botillería de don Checho
Y así cobijarnos del frío en el reparo de la noche.
Ahogados como en la fatal inquisición
Ardiendo hacinados y soñando
Con los inalcanzables sueños de Chile. Le dije.

Entonces: Sed perfectos como mi padre del cielo lo es
Me dijo Jesús

Pero si no hemos logrado alcanzar ni siquiera
El ritmo de los pulsos del cerebro
Hablando en aullidos sobre la pobreza y el hambre. Le dije.

Un lenguaje más que nada energúmeno y letal
Hablando a solas como si no tuviéramos
A quien recurrir en esta hora cuando los crímenes
Se han tomado las calles.

Hablando y gritando como desvalidos a la intemperie
Esperando por nuestra muerte en la urgencia del hospital
O bien predicando en las esquinas estas desdichas.

Hablando a solas con mi padre sentados los dos
Al fondo del patio ebrios de nostalgia
Hablando de la vida y de ese día
Cuando ya no podamos vernos más
Y de esa sería conversación
Que hay qué dar con el sepulturero

Gritando en medio de una muchedumbre en llamas
Colmada de furia y neumáticos incendiándose
O hablando en el Metro apretados como un beso seco.

Haciendo el amor metidos entre las sábanas
Aparentando la bella creación del mundo
Con los dos ojos aniquilados en mitad de la calle
Sin saber con qué llenar esta mísera soledad
Sellada tan lejos del nirvana prometido por Dios. Le dije a Cristo.

Antonio Lagos
Prensa El Heraldo | Imprimir | 627
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