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El Diario del Maule Sur
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Opinión 23-01-2018
Carrera directiva: otra deuda pendiente
Con satisfacción vimos como en 2017, se avanzó de manera sostenida en el mejoramiento de las condiciones económicas de la carrera docente, pero lamentablemente hay un avance cero en el desarrollo de una carrera directiva para quienes lideran los procesos de una escuela o liceo. Como se sabe, los directivos en un establecimiento educacional lo conforman el director (a), Jefe (a) de UTP, Inspector (a) general y orientador (a).
Jaime Veas, director del CPEIP (Centro de perfeccionamiento e investigaciones pedagógicas), recorrió el país, (también se comprometió con los directores de la provincia de Linares), asegurando que el proyecto quedaría ingresado en el mes de diciembre al congreso, cuestión que no ocurrió, es decir, en estos momentos no hay una carrera directiva para líderes escolares. Todo lo cual resulta difícil de comprender cuando hay elementos empíricos y de sentido común que explican por sí solos esta necesidad. Revisemos algunos:
 Durante las últimas décadas cientos de investigadores en el mundo han estudiado cuáles son las características de las escuelas efectivas. Hay dos elementos que siempre se repiten: la calidad de los docentes y la calidad del liderazgo escolar. De acuerdo con Leithwood et. al (2006) el liderazgo consiste en dotar de un “norte” a la organización, y tener la capacidad de guiarla en esa dirección. En el caso de un liderazgo educativo, ese norte consiste en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes.
 La evidencia es clara, no hay procesos de mejora sostenibles sin la presencia de equipos directivos potentes, es por lo anterior que resulta incomprensible lo lento, que han sido los cambios en esta temática.
 Resulta curioso que el “panel de expertos chilenos” no lo haya previsto, cuando bastaba con mirar los sistemas escolares aventajados en el mundo (Finlandia, Singapur, Dinamarca, Reino Unido y Canadá) sistemas que han generado suficiente evidencia investigativa y la propia experiencia chilena que han demostrado, la importancia y correlación directa que se establece en los resultados y procesos de mejora que experimentan las escuelas y liceos liderados por equipos efectivos.
 Un ejemplo claro lo encontramos en los estudios de Bellei: ¿Quién dijo que no se puede?; o en su libro Lo aprendí en la escuela. En una experiencia, conocida de cerca, creo que también bastaría con remitirse a los resultados obtenidos en SIMCE y PSU en menos de 5 años por los 60 liceos bicentenarios en el país. Además, del mejoramiento sostenido de los OICE (Otros indicadores de calidad educativa), asociados a la formación integral del estudiante.
 Hay casos concretos en que sólo el cambio del director en una escuela, genera resultados impactantes en el corto plazo. El informe McKinsey señala que “La investigación sobre liderazgo educativo sugiere que sólo la enseñanza en clases influye más sobre el aprendizaje que el liderazgo educativo. Si la evidencia está gritando la importancia del liderazgo escolar, es insólito y causa perplejidad, que no haya –hasta hoy- carrera directiva en Chile.
Dos situaciones reales que provocan desmotivación, desazón e incertidumbre se están experimentando al interior de las comunidades escolares, sumado a una molestia larvada entre quienes desarrollan un rol directivo:
1.-Hoy es mucho más conveniente salarialmente ser clasificado como “Docente experto” en una escuela o liceo, que ejercer la ultra demandante tarea de dirigir un establecimiento municipal. Es evidente que se necesitan profesores expertos en su área de conocimiento, pues no se puede enseñar aquello que no se maneja, pero también se requiere de directivos que generen condiciones óptimas en que el profesor pueda enseñar y asegurar que todos los jóvenes aprendan.
2.- Los profesores nóveles (Entre 2 y 6 años de experiencia) con un desempeño sobresaliente no quieren desarrollar cargos directivos, lo cual es absolutamente válido y comprensible, pero entonces nos preguntamos: ¿Quiénes liderarán en lo inmediato las escuelas?. Será que acaso, se abre un nicho para profesionales no docentes, que podrían ser contratados por Código del trabajo.
Es necesario aquí hacer un punto de quiebre y señalar de forma tajante que era indiscutible y necesario avanzar rápidamente en una merecida y sostenida mejora de las condiciones salariales de los docentes de aula, -que duda cabe- que ellos conforman una columna vertebral irremplazable; sin buenos docentes no hay calidad educativa. Este, que es un derecho adquirido histórico, además, permitirá atraer a los mejores estudiantes a abrazar la profesión docente y con ello irradiar a todo el sistema en la próxima década.
Como el actual gobierno no cumplió y no ingresó el proyecto en la agenda legislativa; esperamos que el gobierno entrante -genere con urgencia- una política que defina las trayectorias profesionales de los equipos directivos, detallando los tramos a los que podrán acceder, incentivos y sus responsabilidades. Se necesita diseñar trayectorias atractivas, en las que los mejores directivos dediquen parte de su jornada a formar a los futuros líderes de escuelas y además puedan enfocarse en el aprendizaje de los estudiantes, que son los actores principales, por ellos y para ellos todos los esfuerzos son pocos.
La mejora de las escuelas no sucederá sin antes impulsar una política seria de liderazgo escolar. Mientras no se aborde, los estudiantes de las escuelas y liceos municipales seguirán esperando. No voy a especular sobre qué razones tuvo el gobierno saliente como para no haber avanzado en este tema, lo cierto es que no cumplió, queda abierta la oportunidad para los nuevos legisladores, y corregir este desacierto y no sumar una deuda más a la deuda histórica que el Estado mantiene con los profesores.


Isabel Rodríguez Pincheira
Directora liceo bicentenario Valentín Letelier
Prensa El Heraldo | Imprimir | 187
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