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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Opinión 14-02-2021
Cartas de Amor I
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“El momento más hermoso del amor, el único que nos embriaga realmente, es este preludio: el beso”. Doy inicio a este artículo extractando una cita del poeta francés Paul Geraldy (1885-1983).
Revisar un libro con pensamientos, ha sido una guía principal al momento de escribir este artículo, el texto estudiado es una fuente original de respaldo, por una buena razón. Quienes escribimos pensamos que hacerlo debe ser un acto aportativo y generoso con el lector, siempre hemos de buscar bajar a la fuente fidedigna, o al menos hacer un esfuerzo para transmitir lo primigenio del pensamiento residente en una máxima. Isócrates (orador ateniense siglo IV a. de C.) ya afirmaba en su época que una colección de bellos aforismos o citas es por lo demás, un tesoro mucho más meritoria que la riqueza del oro.
Pero tratándose de amor y enamorados, la fuente principal para solazarnos los escritores, no está principalmente en las citas o pensamientos sino en documentos que han sobrevivido y existen aún, en los que podemos palpar y “ver” entre líneas sentimientos, pasión tórrida, fuego y brillo en los ojos, una voz íntima que podemos presentir entre tinta y letra manuscrita son las “cartas de amor” que en otras épocas eran escritas con tinta testimonial y pluma fuente en papel hilado y debían trasponer mares y continentes usando correos humanos: “los carteros”, llevando en alforjas, usando caballares, carruajes, trenes transportes aéreos, marítimos y/o terrestres, por la faz de la tierra siempre cruzando el tiempo, ocupando días, semanas o meses desde la emisión de la carta, conteniendo siempre un conmovedor tesoro de amor -para ocultar- un sentimiento íntimo y secreto escrito con letras emocionadas que daba expresión a una devoción intensa hacia quien hasta antes de leer la epístola, era una inocente e ignorante receptor(a), o a la inversa desde ella hacia él, (todo esto es bilateral) era más frecuente en esa época que el iniciador fuera un audaz y valiente quizá hasta un desvergonzado impúdico y provocador enamorado, que tenía conciencia y había armado el texto palpitando (porque seamos veraces) , así actuamos quienes alguna vez hemos escrito cartas de amor previendo el efecto que causaría el tan bien pulcro y estudiado conjunto de palabras, pero ¡alto! quizás yo me equivoco en mi observación, porque a decir de Roland Barthes, escritor semiólogo y ensayista francés la carta para el enamorado emisor no tiene un valor táctico dice él, sugiriendo que el mensaje es puramente expresivo, no es sino palabra de devoción.
Respeto a este autor- pero me permito disentir, delante de mis lectores, porque, sostengo que el enamorado que envía una carta de amor la remite con una premeditada intención: la prepara, redacta y compone, pensando al momento de escribir, en el resultado que intenta lograr, son letras envasadas que van enviadas directamente al corazón de alguien-es su meta- y éstas sí tienen un definido objetivo final, ¡Precioso! ¡Acalorado! Como lo quieran llamar todo se ha ordenado para conseguir la felicidad, todo apunta directo hacia obtener la anhelada rendición y otras veces es el planificado y demoledor asalto final a la colina. En fin …


Renato Hernández Riquelme Escritor
Prensa El Heraldo | Imprimir | 331