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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 27-03-2020
CUENTOS QUE PARECEN CUENTOS
Contemplo el desfilar de mujeres, hombres y niños que se acercan a mirar mi cadáver.
Pocos rostros dibujan una simulada tristeza intentando derramar una lágrima para convencer su falsa presencia de dolor.
Pero, ella en sus ojos claros y húmedos mojados por una llorada noche, aprieta sus labios mirándome otra vez con lágrimas de un llanto inevitable, doloroso y tierno.
Los que se percatan sienten las ganas de llorar, no por mi ausencia, sino que por aquella hermosa y noble mujer.
Sonrío impotente, sin mover mis labios enviándole un invisible beso rogando en su memoria refleje la pantalla malos momentos que algún día le causé. Así paralizará su llanto, el cual con sus lágrimas impregnó el cutis y regó su alma de ternura.
- ¡No llores oxigeno de mi existencia, pues ahora no puedo coger el pañuelo blanco que secaba tus ojitos! Tampoco podría borrar el surco de las huellas que formó tu llanto.
Aunque soy delegado y de mediana estatura, siento la estrechez en mi cajón y no justifico la ventanilla oscura y negra sin transparencia, tampoco la calidad de la madera.
Ahora sé porque fallecí. No quise acatar las instrucciones que medios de prensa serio y real me entregaban. Pensé en la exageración, especulación, alarmismo y el pánico aumentaba sin justificación. Solo me lavaba las manos, saludando con ellas en alto a la distancia y pronunciando un ¡Hola!
No pensé que en la primera pandemia moriría. Confié el Alcalde lograría aquella sensata y atinada resolución educada y bien analizada.
Suena el órgano y la guitarra, con su sonido hace cantar a los ángeles y el mío, no canta… embellece mi descanso y la laguna de su llanto silencioso me lleva hacia el otro lugar.
Ha terminado la misa y de pronto puedo verme o moverme…Pero mi cuerpo sigue en la Urna…Entonces sonrío:-¡He muerto!
Camino sin que nadie me vea y al salir de la Iglesia me ubico al lado de ella. Acaricio su pelo suavemente y piensa que es la brisa quien mueve sus cabellos. Beso sus labios y llora, pero por dentro sonríe y su recuerdo va con el mío.




Carlos Yáñez Olave
(Escritor)


Prensa El Heraldo | Imprimir | 342
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