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El Diario del Maule Sur
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Opinión 17-09-2020
Cuentos que parecen cuentos
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Lágrimas de Jorge Yáñez

Aunque parezca extraño, tan sólo en diciembre de 2019, conocí a Jorge Yáñez.
Manuel Quevedo Méndez, director de La Biblioteca Pública Municipal de Linares, me sorprendió con extraordinario e impagable regalo de Navidad, el día dos de diciembre de dos mil diecinueve. En su oficina me presentó al Cantor del Pueblo.
“Yo me declaro Huemul
Como el sagrado animal
Que brota en el corazón
Del Escudo Nacional
Son el Cóndor y el Huemul
Emblemas de la nación
Donde el Cóndor es la fuerza
El Huemul es la razón…”

En la foto Mario Cárdenas, Carlos Yáñez y Jorge Yáñez


Es autoría de del gran Jorge Yáñez, la cual encontré al abrir su libro que me regalara en esa ocasión. Y en la solapa final, lo siguiente:
“Popular tanto por su condición de músico, como por su oficio de actor, Jorge Yáñez es a primera oída el hombre que escribió y popularizó el vals “El gorro de lana”, y es además un cantor que en cinco décadas se ha dedicado a la poesía, la paya y la canción, primero como integrante del cuarteto de poesía y folclor chileno, Los Moros y desde 1976 como solista. También fue parte del célebre elenco de payadores formado junto a Santos Rubio, Pedro Yáñez y Benedicto Piojo Salinas.”
Conocí al famoso e inolvidable folclorista, el cual aún canta y recita con esa gracia y talento que la guitarra acompaña con la ovación de quienes lo escuchan concentrados, emocionados y orgullosos de este chileno que hace ponerse rojo azul y blanco a nuestra bandera con ese arrojo que Dios le dio.
Este personaje me asombró en grado máximo al comprobar su sencillez, dominio en cultura general y mucho más aún por aquella sensibilidad humana con aquel sentimiento que Cristo acusaba cuando a solas se entristecía al analizar nuestro comportamiento en la tierra.
Manuel Quevedo y yo, en un instante quedamos en silencio y nos miramos nuestros ojos húmedos emocionados al contemplar unas lágrimas que intentó ocultar Jorge Yáñez. Y no estaba actuando, ni cantando o declamando.
Descubrimos la coincidencia del nombre de su mamá Claudina, al igual que mi abuela paterna. Para acreditarlo le envié, posteriormente una foto de la placa de nuestro mausoleo, donde figura el nombre de mi abuela y en una piedra el de su tocayo Jorge Yáñez Olave, sobre una tumba vacía.
Ahora que estamos en septiembre, mes de muchos acontecimientos, confidencié a Jorge que celebrábamos nacimientos de Jorge Bernabé el día dos, el siete Jorge Ignacio(nieto), el día once Francisca Contreras Yáñez, el diecisiete Cristian Yáñez Soto, hijo de Jorge Bernabé, terminando el mío cuando las cuecas, la chicha y el vino nos tiene a todos mareados. El veinte de septiembre.
Jóvenes escuchábamos cantar, recitar y actuar a Jorge Yáñez, nunca imaginé nos estrecharíamos la mano, entregando un abrazo.
Ya pronto los prados y jardines dibujarán flores y mariposas para que esta niña linda, coqueta y caprichosa, llamada primavera, los estampe en aquel vestido bordado por el arcoíris y perfumado por el sol y la luna.
La primavera trae nostalgia, amores y belleza, por eso destaco las lágrimas de un cantor y poeta…

(Carlos Yáñez Olave, escritor)


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