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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 26-01-2021
CUENTOS QUE PARECEN CUENTOS CANDIDATOS BAJEN DEL COCHE
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Y caminen como peatones linarenses por las veredas de nuestra ciudad. Palparán la realidad de éstas y tendrán tiempo para observar inexistentes señaléticas que antes estuvieron pintadas y cumplieron sus funciones para nuestro uso, evitando ser arrollados por nerviosos pilotos que desahogan su malestar presionando el acelerador.
Este cuento que parece cuento es un misil dirigido para aquéllos que se postulan a Concejales, los cuales en campaña ofrecen su labor para rescatar una verdadera ciudad encantadora, la cual nos privilegia al recibir cada amanecer el bostezo aromado a las montañas que calza a sus pies la enorme y preciosa cordillera.
Quizás la misma fórmula permite la eterna belleza en las lindas mujeres de la provincia.
Aquel día de la inspiración afloró cuando caminaba por distintas calles que muestran bien cuidadas casas con hermosos jardines. Unas gafas azules cubrían mis ojos recién operados, lo cual no era obstáculo para observar escasos árboles que cumplen su función para protegernos con su sombra del ardiente sol. En su tiempo de poda hubo profesionalismo para dejarlos en forma, en tanto otros con sus hijuelos abrazan con largas y desordenadas ramas un viejo tronco, estrechando la vereda y con sus potentes raíces levantando adoquines para hacernos zancadillas azotando el suelo. Por entre las rejas de los antejardines con sobresalientes lianas intentan con sus garras suavizar la caída y unas ramas chuecas nos obligan bajar a la calle, al igual que autos mal estacionados ocupando el espacio que corresponde al peatón.
Sigo caminando llegando al centro de la ciudad y lo hago desde la estación hasta la plaza principal. En el recuerdo se dibuja unos escaños de aquellos tiempos, cuando acariciaba la mano de la amada llevándola a los labios para depositar un beso. Hoy no podría hacerlo por temor a encontrarme con aquel virus escondido en la seda de su piel.
Descubro en la calle principal una joven pareja de migrantes explotando a una pequeña hija como señuelo para inspirar lástima, estirando sus manos pidiendo una moneda. Un agricultor les ofreció trabajo en sus huertos fruteros. Casi ofendidos cambiaron de dirección sus manos, en tanto la pequeña aceptaba la rutina en su jardín marchito de la infancia.
Observo con preocupación las veredas repletas y cuadras de numerosa “cola”, desfilando gente enmascarada con su cansancio a cuestas masticando tras la mascarilla esa amargura que brota de “la gran pensión de jubilado” … Cuál júbilo?.. Ah, sí. Ya lo sé… soñar que antes de morir obtendré lo deseado.
Intento apresurar mis pasos flojos y lentos recordando que es la fecha de pagar el agua y la luz hoy día. Y mañana las que siguen.
Antes de llegar a casa, pretendo cruzar por el paso peatonal que existe en mi memoria, pues ahora no lo puedo ver... habré quedado ciego?.. Felizmente, no … el tiempo lo ha borrado y el conductor acelera , creyendo que está anulado.
Señores postulantes a Concejales, bajen del coche, y luego impónganse cuáles son sus obligaciones, para que junto al Alcalde de turno tengamos la ciudad encantadora.
Tómense de las manos y manténganse unidos, considerando el avance de la ciudad, sin mirar su posición de partido.


Carlos Yáñez Olave
Escritor
Prensa El Heraldo | Imprimir | 394