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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Opinión 08-07-2020
Darwinismo y pandemia
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Cuando hablamos sobre darwinismo, solemos connotarle la apreciación de una selección natural de la naturaleza evolutiva, supuestamente positiva.
A este respecto, la utilización de los términos darwinismo y pandemia enlazados al poder del capital, no es adjetivarlos dentro del resultado de un proceso selectivo natural. El darwinismo del poder del capital es el triunfo y la subsistencia del más fuerte sobre el necesitado, en función de la riqueza que posee y de los bienes y servicios que puede disponer con ella, para vivir y sobrevivir, por la utilización de las élites dominantes, que va más allá a lo que comúnmente denominamos evolución biológica; distingue lo objetivo de lo subjetivo; es decir, que a través de él, ha alcanzado la potencialidad de excluir como cosas extrañas e inútiles en su interés de dominio social, todo aquello que se encuentre más allá de lo que Darwin consideró como evolución natural. Lo es, porque los medios con los que el Capitalismo se reproduce y perpetua son ajenos a los requisitos que se precisan en lo que conocemos como selección natural. El darwinismo capitalista evoluciona por depredación; utilizando a los demás de una forma consciente; lo cual conlleva, no como objetivo satisfacer la inmediatez de las necesidades biológicas, como por ejemplo: comer, sino principalmente asegurar aquellas metas de riquezas que supuestamente se debiesen dar en el tiempo, para asegurar sus privilegios de élites.
Al afirmar que la economía es lo primero, es que el sacrificio de esfuerzos y de vidas lo concibe como solución menor paralela de sus políticas económicas donde una de las maneras de resolver las políticas sociales es dejar a un lado a los que considera no aptos o dejar morir a los que son cargas económicas al sistema.
Es repugnante pensar que se puede prosperar por encima de un montón de cadáveres.
Ese cruel darwinismo económico ha estado siempre presente. A la democracia la ha considerado como un medio pragmático para manejar el poder político y sus metas económicas con la ecuación costo-beneficio, no importando vidas humanas y la extinción de pueblos originarios o de personas improductivas y frágiles como en la actual pandemia o por odiosidades raciales o simplemente por situación de pobreza y de escasa o casi nula preparación cultural al excluirlos de oportunidades dignas de realización personal.
En el Capitalismo, una mejor evolución del proceso económico y un acrecentamiento de sus beneficios nada tienen que ver con la justa repartición de la riqueza y la solidaridad. Este modelo de economía de mercado nos viene a mostrar la incapacidad del Capitalismo para desarrollarse de una manera racional -lo cual corrobora que su darwinismo es totalmente irracional- y en el caso del actual Covid-19, marca un hito en la historia del capitalismo, que nos alerta acerca de su actuación de explotación y destructiva sobre la naturaleza y de la humanidad misma y que se está haciendo realidad, y que el FMI acaba de declarar que la economía mundial está en recesión y que sería mucho más grave que la de 2008.
Michael Roberts, economista, explica que la crisis del Coronavirus fue el detonante, no la causa, de la explosión de una crisis económica que ya se venía acumulando.
En relación a lo que acontece en el Chile actual, el rector de la Universidad de Chile Ennio Vivaldi nos explica importantes puntos que me resulta importante destacar dentro del contexto de este artículo “Darwinismo y pandemia”:
“No sería muy temerario hacer un vínculo entre la forma en cómo se dio la pandemia y el antecedente que teníamos del estallido social de octubre que, entre otras cosas, nos denunciaba un descontento por la tremenda desigualdad. En la pandemia, lo primero que destaca justamente es la tremenda desigualdad existente en la sociedad chilena, que hace que la forma cómo golpea a los sectores de las ciudades más privilegiados sea dramáticamente distintas a cómo lo hace en los sectores menos privilegiados. Cuando comenzó a comprometer a los sectores populares, se expresó en toda su magnitud las consecuencias del hacinamiento y de la precariedad. Es muy interesante la relación entre lo económico y lo sanitario.
Una parte de los chilenos no sabía que una fracción muy importante de los ciudadanos comían en la noche en función de lo que ganaban durante el día. Por lo tanto, pedirle a alguien que respete la cuarentena era condenarlo a no tener qué comer, literalmente. Hasta octubre pasado, Chile parecía vivir feliz y contento sin asumir la desigualdad, la precariedad y el descontento que ahora estamos obligados a enfrentar.
Un Chile (ignorado) que no era parte de la conversación. En consecuencia, esta experiencia es clave para enfrentar en el futuro próximo lo que va a ser la conversación sobre una nueva Carta Fundamental. Luego del estallido y la pandemia, Chile debe repensarse con miras a una nueva Constitución. Es clave generar un ámbito de conversación y de discusión dentro de la sociedad chilena. Resulta peligroso que volvamos de nuevo a una situación en que prime –justificadamente o no– la rabia”.
El Darwinismo del Poder y de la Riqueza, para aniquilar al más débil lo tenemos presente en todas las historias: Las guerras de los imperios, del invasor, del conquistador, las incomprensibles guerras religiosas, las comerciales, del dominio del mar, aire, del espacio, las culturales, de imposición de religiones, de culturas, comerciales, tecnológicas, ideológicas, raciales, por las riquezas naturales, de información, guerras informáticas para apoderarse de los datos del espacio virtual, etc., que han producido genocidios, aniquilamiento de culturas, de etnias, depredación, extinción de la biodiversidad y desolación del medio ambiente a la vista y paciencia de todos nosotros por la falta de toma de conciencia de lo que está pasando ante las injusticias y desigualdades con una incapacidad de asombro y de reacción impresionante.
…Y que ahora un simple y minúsculo virus nos embarca a todos en el mismo barco de la tormenta pandémica, y que aún en nuestra soberbia, algunos se creen que van en cabinas de primera clase y que no los va a tocar, pero sí a los que van en tercera clase, los desposeídos… que se mueran, como la trágica expresión de este Darwinismo del poder.
Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués no invita a ver qué nos está develando este virus, que está sacando a la luz pública, que nos está enseñando y para ellos debemos apelar a nuestra conciencia y a la sabiduría, que debemos aprehender para tomar conciencia de esta pandemia y lograr evolucionar a estadios superiores en amor al prójimo, de libertar, de justicia, de solidaridad, de dignidad, donde no tengamos que exigir el respeto por nuestros derechos, sino ejercitarlos por todos nosotros en forma normal, como son: nuestros DD.HH., nuestros derechos fundamentales de educación, de salud, de trabajo, de la familia, de la mujer, de la diversidad sexual, de nuestros niños, de alimentación, de sana información, de justicia, de respeto por la vida y a la biodiversidad, a la naturaleza y sus recursos y a amar la vida en todas sus generosas manifestaciones, porque si no lo hacemos y desterramos la corrupción…otras amenazas estarán en nuestro horizonte.
Carlos Cabezas Gálvez Escritor y ensayista
Prensa El Heraldo | Imprimir | 787
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