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El Diario del Maule Sur
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Opinión 21-03-2018
“De Ninhue a Etajima”
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Sin lugar a dudas, visitar un museo, para mí, no es habitual. Tienen que darse motivaciones o circunstancias especiales que lo ameriten. Como ser eventos musicales, lanzamiento de un libro o conferencias de diferentes temáticas culturales.
El museo, a decir de los romanos, era el templo de las musas; divinidades inspiradoras de los artistas. Hoy el museo es una entidad normalizada, con espacio y tiempo, dedicado a la exhibición y enseñanza de colecciones artísticas, que involucran, el pasado, presente de las diferentes manifestaciones culturales del hombre.
La museología es la ciencia que estudia los museos desde el punto de vista histórico, social, arquitectónico y educativo. Si lo anterior se relaciona con la parte teórica, la museografía está referida al conjunto de técnicas y prácticas relativas al funcionamiento de un museo.
Por gentiliza de mi amigo, José Eustasio, originario de Ninhue, tuve la oportunidad de visitar la casa museo de Arturo Prat Chacón, ubicada a 2 Kms del centro urbano de la comuna mencionada.
Por un sendero rustico y agreste se llega a esta casona museo. Objetos náuticos salen al encuentro del visitante. Un patinado busto de Agustín Arturo da la bienvenida. Marmóreas placas reseñan en breve su historia. Corredores circundantes, tanto externos como inter-nos, crean una atmósfera especial de un portal que proyecta a vivencias pasadas, entornadas por coloridos rosales en exterior y aromas de azahares en el interior. Más allá parronales y viñedos que crean una ambientación vitícola y en la explanada terrenos aptos para el cultivo de trigo de secano.
Los corredores internos dan comunicación a las diferentes dependencias de la casona: dormitorios, sala de estar, comedor, cocina, etc. Amplias salas con muestras de diversos adminículos, herramientas, maquinarias manuales y otros ingenios de la época. Además, espacios para vitrinas que exhiben documentos, cartas y certificados, revista y diarios referidos al héroe y su familia. En otros espacios se muestran vestuarios, réplica a escala de la Esmeralda. Objetos rescatados del fondo del mar; trozos de maderas, vajillas y otros elementos propios de la gloriosa Esmeralda. La narrativa percibida a través de un lenguaje visual da pauta para la creación de un relato que cada museante se forma en esta visita; las costumbres de sus moradas, los diferentes utensilios que usaban, etc. Esta síntesis visual entrega un apretado resumen de los primeros años de vida de Arturo Prat Chacón, en esta casa paterna.
El actual buque escuela Esmeralda, en uno de sus viajes de instrucción, llevó al Japón un busto de Arturo Prat Chacón como obsequio de la marina chilena a la nipona. En un gesto que valora este regalo, fue ubicado junto a otros insignes marinos, que constituyen para los japoneses, las máximas figuras en esta especialidad: el almirante Togo vencedor de la batalla naval de Tsushima frente a la fuerza naval rusa, el almirante Horacio Nelson vencedor de Trafalgar contra la armada franco española y el Capitán Arturo Prat Chacón héroe del combate naval de Iquique, tres emblemáticas personalidades presentes en el museo naval de Etajima, ciudad puerto de 25.000 habitantes ubicada en la prefectura de Hiroshima en la parte sur del Japón.
Japón es un pueblo muy tradicional, con amplios antecedentes guerreros, apegado a un conjunto de valores, que considera fundamentales en la existencia de cada persona, los cuales deben ser cumplidos a cabalidad. El honor, es uno de ellos, y en cada acto de la vida debe estar presente como principio transcendente. Cuando se juzga que no se ha ejecutado lo que corresponde en el cumplimiento de una misión o tarea dada o asignada, la responsabilidad pesa de tal manera que la persona no se siente digna de seguir viviendo y para resarcir su honor practica el harakiri o seppuku: acto de purificación de los japoneses ofrendado su vida en ello.
El almirante Togo era hijo de samurai. Guerrero de élite en los tiempos feudales del Japón. Este personaje estaba al servicio de un Shogun, jefe militar de un territorio determinado, título otorgado por el emperador.
En un contexto militar, samurái era el guerrero que estaba al servicio de un señor o Shogun y se regían por un código nominado Bushido (camino del guerrero), que contemplaba las virtudes principales de la mentalidad samurái que hasta el día de hoy se consideran, pero de una forma más flexible: justicia, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad.
Otro personaje presente en la cultura guerrera nipona es el Kamikaze, como producto de la Segunda Guerra Mundial. Aviadores que se estrellan con sus aviones cargados de explosivos, o torpedos humanos contra barcos, son ejemplos de Kamikaze. Dos ejemplos de guerreros que perfilan al japonés como personas que valoran la muerte como una instancia para alcanzar un objetivo propuesto.
Son breves señales que nos aclaran el porqué de la importancia de hechos de armas, en la tradición guerrera japonesa, donde la presencia de la muerte es un elemento más a considerar.
Los tres insignes marinos represados en el museo de ETAJIMA son poseedores de las características antes mencionadas: coraje, honor y lealtad para patria, el deber cumplido en el juramento de servirla hasta ofrendar vida si fuera necesario. Además, los tres tienen formación naval inglesa, todo ello lo hace más próximos entre sí y merecedores de estar juntos en este santuario por extensión.
Honor y Gloria para ellos en sus respectivos momentos históricos.
“Dios nos guía, lo que sucede es siempre lo mejor que puede suceder”, dijo Arturo Prat Chacón.

Luis Maureira Valenzuela
Micro Taller Literario COSAM Linares
Prensa El Heraldo | Imprimir | 1492
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