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El Diario del Maule Sur
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Opinión 06-12-2018
(De todo un poco… y un poco de todo) Incomunicados
La escena es recurrente, parecen no poder evitar, padres jóvenes más pendientes de sus celulares que de sus propios hijos, genera en éstos sentimientos de inseguridad, rabia y la creencia de que no son importantes en la vida de sus papás, este fenómeno se da en doble y hasta triple vía no son pocos los papás, abuelos o adultos mayores que se quejan de la absoluta dependencia de sus hijos de estos dispositivos electrónicos lo cual los lleva aislarse de las dinámica familiares. Grupo de jóvenes cada uno con su celular conversando, enviando mensajes, chateando y nula interacción entre ellos, en los hogares, en el living, en el comedor lugar de encuentro familiar se ignoran, el celular es la prioridad.
Es evidente que las nuevas tecnologías fracturan las relaciones familiares con la masificación desde los noventa a la fecha de estos invasores son la causa. Antes fue la televisión que nos tenía como idiotas subyugados frente a la cajita estúpida. El sociólogo Pablo Huneeus desenmascara el impacto negativo de la televisión en la sociedad chilena, con su libro “La Cultura Huachaca” “O El Aporte de la Televisión”, un 95 % de los hogares chilenos tiene televisores y solo un 6 % tiene biblioteca. TVN es el canal que más cultura emite y es solo el 1,4 % de su programación. A finales de los 70 o inicio de los ochenta apareció el primer móvil y se hizo la primera llamada han pasado casi 40 años pesaba alrededor de 1 kilo, los actuales entre 140 y 150 gramos. Existen en Chile alrededor de 27 millones de fonos móviles con una media de 1,5 por persona.
No trato de demonizar al móvil, tiene sus ventajas: nos acerca a nuestros semejantes, comunicación instantánea a cualquier punto del orbe, los nuevos servicios que disponen: cámara fotográfica, acceso a redes sociales, se puede enviar mensajes de texto, videos y un sin fin de entretenidas aplicaciones. Desventajas: Se vuelve un vicio si no le pones límites, te acostumbras a él y se vuelve una necesidad, no todos hacen buen uso de él, no te relacionas con tu entorno por ser dependiente de él. “Un adolescente comenta a su abuelo: cuando hablo con mi papá no deja de mirar el celular y dice “aja”, el abuelo le contesta llevo largos minutos caminando con tu papá y no cruzamos ni una palabra” conclusiones es una situación transgeneracional. Todos permanecen mucho tiempo quizás demasiado frente a pantallas de televisión, celulares, tablet, auriculares y computadores. Esto se debe revertir nuestras relaciones deben ser más personalizadas con nuestros seres queridos, amigos y con nuestro entorno en general.
Que épocas aquellas de conversación en las comidas familiares con una grata sobremesa, cuando había o nos dábamos el tiempo para disfrutar de un grato dialogo. Los hijos crecen y tras largas jornadas de padres e hijos unas laborales otras en sus estudios colegios, universidades además residen en otras ciudades, nos quedan los sábados o domingos para compartir, ahora ni eso, si no le damos un buen uso al móvil, nos priva del goce familiar.
Los avances tecnológicos deben estar al servicio del hombre y no el hombre ser esclavo de la técnica. Estos descubrimientos deben permitirnos más tiempo para sociabilizar con nuestros hijos, amigos, familia, hacer deportes, leer, ¡qué hermoso es leer! La capacidad de leer la vamos a enfocar con el concepto de leer la vida, para ello debemos estar con nuestros sentidos cara a cara. Existe un grupo de seres humanos que aún desea conversar: los adultos mayores, poseen el conocimiento como experiencia, un aporte inconmensurable a la sociedad, y especialmente a los jóvenes…no desconocemos el avance tecnológico, ya es parte de nuestra dermis. Sin embargo, la conciliación entre ambos lenguajes surge de la voluntad de “escuchar-nos”…Dialoguemos.

Teobaldo Loyola
Prensa El Heraldo | Imprimir | 172
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