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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 12-07-2019
Diógenes, Diderot y los acumuladores
Para referirme a estos personajes de la historia universal, tuve que recurrir al Pequeño Larousse, siempre dispuesto a proporcionar conocimiento. Sobre Diógenes de Sínope, dice que su desprecio por las convenciones sociales se han hecho proverbiales, que criticó con mordaz ingenio las costumbres y creencias de su tiempo. Fue célebre por sus excentricidades, al decir a Alejandro Magno que lo único que deseaba de él era que se apartara porque le quitaba el sol. Su doctrina se resume en la afirmación “vivir conforme a la naturaleza”. Este señor nació 413 años antes de Cristo y lo siento un tanto vigente. El otro Diógenes es un historiador nacido en el siglo III. Con este antecedente me atrevo a pensar que es un tanto injusto que se le atribuye como el autor del mal de la “acumulación de objetos inútiles y basura”.Aunque, por lo que he averiguado, desde el límite de mi ignorancia, este filósofo tuvo una vida bastante alejada de lo que llamamos” buenas costumbres, término un tanto ambiguo si se le mira con otro prisma. Le gustaba rodearse de perros callejeros, vivía en una tinaja donde, imagino, solamente cabía su cuerpo y algo de ropa para combatir las inclemencias del tiempo. De ningún modo podría acumular objetos o basura en ese reducido espacio. Le bastaba mantenerse con lo que le brindaba la naturaleza, al extremo de desechar un vaso para beber cuando se dio cuenta que podría usar sus manos como cuenco. Lo imagino caminando por las calles, de día, con un farol en busca del verdadero hombre, como dicen en sus diferentes biografías. Pienso que lo hacía para encontrar personas con una posición igual a sus creencias y costumbres, que seguramente eran pocos .
Siento necesario aclarar estos conceptos.
Extraigo de la Revista YA el siguiente párrafo que expone la opinión del psiquiatra Gianni Canepa: “El trastorno por acumulación. Ya sea de cosas reales o digitales Lo compulsivo es algo que está más allá de su voluntad…”…” se dice que es la enfermedad de la duda, es como una duda eterna . El obsesivo está siempre en un espacio de cavilación respecto de si “lo hago o no lo hago”, “voy o no voy”, y desarrolla rituales para calmar esa angustia, y esos rituales pueden ser múltiples, por ejemplo acumular….. en el fondo es el temor, el miedo. El “no vaya a ser que lo necesite”…”Lo compulsivo está muy cerca de lo adictivo también. La diferencia es que el compulsivo hace cosas que trascienden la fuerza de su voluntad y lo adictivo le suma a eso la búsqueda activa. Es como --no solo no puedo dejar de lavar mis manos, sino que ando buscando cómo lavármelas más – Es lo que sucede en las adicciones a sustancias. Como el alcohólico que anda buscando la ocasión para tomarse otro traguito.”
Desde mi humilde perspectiva le hago justicia a Diógenes quitándole el mal de acumulador, al contrario él amó, dentro de sus excentricidades que eran muchas, el contacto con lo natural, llevando una vida austera, practicando profundamente el “cinismo”: una vida errante despreciando todas las convicciones sociales para encumbrarse en la historia como un filósofo y no un acumulador.
Respecto a Denis Diderot, el Pequeño Larousse lo describe como filósofo francés(1713-1784) fundador de la Enciclopedia. Se le deben también relatos de inspiración filosófica, estudios de crítica de arte, etc..
Tengo entendido que este señor llevaba una vida sencilla hasta que recibió un estipendio de la emperatriz de Rusia, Catalina la Grande, admiradora de su trabajo enciclopédico. Diderot escribió un ensayo titulado “El arrepentimiento de deshacerme de mi bata vieja”. Lo primero que compró con el dinero fue una bata roja y se percató que el resto de su vestuario no estaba acorde con su compra., ya que llevaba un vida austera desprovista de lujos. Comenzó a comprar vestuario y objetos que estuvieran a la altura de su lujosa bata. Llegó a la conclusión que todo discordaba con son sus nuevas compras y así comenzó a cambiar los muebles y accesorios de su hogar hasta agotar el dinero recibido. La revista Ya de El Mercurio maneja este tema en la actulidad:
”¿Por qué compramos cosas que no necesitamos y gastamos más de lo pensado.? El enciclopedista francés Denis Diderot describió en un ensayo de l769 su propia experiencia de sobreconsumo, dando lugar a lo que los economistas conocen como “efecto Diderot”: un espiral de compras encadenadas entre sí. Mientras el consumo aspiracional aumenta este fenómeno a nivel global, en Chile se alimenta del fácil acceso al crédito.”
Concluyo que estamos siendo una especie de acumuladores, tentados por la publicidad accedimos fácilmente a encalillarnos sin mayor necesidad.
¿Llegaremos al momento de estar sumidos en cerros de objetos en desuso, acumulados en el hogar obstruyendo el paso libre de habitación en habitación, hasta adquirir el mal llamado “mal de Diógenes”?
Esta es una reflexión estrictamente personal, sin ánimo alguno de ofender o pasar a llevar puntos de vista que difieren de los míos.
Y desde la pequeña habitación en que escribo, al observar en rededor me doy cuenta que tengo muchas cosas apiladas, como libros, revistas, tejidos, hilos, lanas, mandalas, cuadros, frascos con botones, cosas hechas y por hacer y lo más triste…las siento tan necesarias, como fieles compañeras en mi soledad. Y aflora una pregunta:
¿Estaré contagiada de ambos males?

(Tily Vergara)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 346
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