jueves 23 de noviembre del 2017
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Opinión 14-09-2017
Dora Ulloa y el mítico cóndor de Panimávida
Creo que muchas generaciones tuvieron la posibilidad de conocer el cóndor de Panimávida, un ave que llenó la niñez de relatos fantasiosos y que resultaba ser una de las atracciones vivientes de las termas. Un ave que había perdido no solo la libertad, sino que - y con el tiempo- toda dignidad, pues se encontraba relegado a una muy incómoda jaula, con un espacio mínimo para ejercitar sus extensas alas y con el incómodo husmeo de los visitantes, a veces, demasiado fisgones, llegando a la indiscreción e incluso a la crueldad…
La autora, Doris Ulloa Rojos, presentó el libro en el Museo de Linares, patrocinado por la Universidad de Talca y con una elogiosa exégesis de Marcela Albornoz, Directora de Extensión Artística de la Utal: “El Tiempo de las Estrellas” y “El Cóndor de Panimávida”, en el que relata cómo habría sido –hipotéticamente- la vida de esta magnífica ave. Dora recurre –obviamente- a la personificación y a partir de esta figura literaria, permite traslucir y transmitir los pensamientos y la experiencia de vida del ave, la cual considera su infancia, pasando por su jactanciosa adolescencia, su captura y su momento previo al traslado a Colbún…
Doris Ulloa nace en Santiago, pero se radica en Linares desde 1956, de formación inicial docente, con estudios en lengua y literatura en la Universidad Hispánica de Madrid y con un doctorado en filosofía entre otras virtudes de su currículo académico. Entre sus obras se encuentran publicadas “Dos comedias musicales infantiles con música de Ramón Rivas” (2005); “La Sra. Duquesa y los Porotos con Riendas” (2010); “Jesús del Mar: Una Historia de Bullying” (2014).
En esta nueva entrega me refiero exclusivamente a este breve relato dirigido a un público infanto-juvenil, donde la autora recrea desde la perspectiva del ave cautiva la vida de éste, pero le sirve también para reflexionar sobre la condición humana, sin profundizar demasiado en los aspectos psicológicos ni estereotipos, pero con una abundancia descriptiva en la que hace gala de un manejo del lenguaje muy cuidado y a la vez muy lírico con despliegue de figuras literarias que logran un efecto metafórico “ as cumbres de mis bellas posesiones estaban lejos para siempre, y cuando el sol con sus pálidos reflejos , me alumbraba, era para mí esa cumbre un consuelo, un recuerdo del querido pasado. Lejos de ella ya no ardía en mi pecho el antiguo fuego y el corazón, ahora cansado, no saltaba alegre como antes ni me entregaba a la fogosa inspiración del vuelo…”
A través del relato el narrador nos da a entender que ha logrado un nexo, un vínculo y un poder de comunicación con el ave, la cual afectivamente le transmite su visión sobre la humanidad y las diferentes especies humanas “Conspiré contra el género humano y conseguí un retrato bastante parecido a su realidad… por ejemplo: el poeta tiene mejor sentido que el filósofo, al ir tras la belleza se encuentra con más verdades que las que descubre el filósofo con sus investigaciones sobre lo verdadero”.
En fin, el cóndor de Panimávida es un breve relato de fácil lectura, en la cual podemos imaginar lo que esa mítica y magnifica ave pudo haber sentido durante su largo cautiverio, aunque la autora resulta ser generosa con la descripción que hace sobre el comportamiento y la maldad del género humano… en estos tiempos el ave estaría más protegido por la ley, porque en ese sentido creo que hemos evolucionado.
Prensa El Heraldo | Imprimir | 601
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