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El Diario del Maule Sur
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Opinión 15-12-2019
El efecto de la inmigración en la revolución de los vándalos

No hay duda alguna, de que la inmigración controlada tiene muy buenos efectos en la economía, toda vez que permite acceder a mano de obra adecuada y a costos razonables. Adicionalmente, permite a seres humanos afligidos, acceder a nuevas posibilidades para ellos y para sus familias. Pero como todo en la vida, los excesos generan efectos indeseables en las personas y en la economía de los países. Chile pasó, tras las pésimas políticas públicas del gobierno de Bachelet II, de 500 mil inmigrantes a prácticamente 1,5 millones.
Una gran parte de los inmigrantes que ingresaron a Chile bajo Bachelet fueron ilegales y además engañados desde sus países de origen. Bachelet buscaba reconocimiento internacional para acceder a nuevas posiciones en la ONU. Los países tienen una capacidad limitada para absorber de manera razonable más habitantes. Lo qué pasó en Chile es un escándalo, pues casi un millón de personas adicionales empezaron a demandar educación, salud, vivienda y beneficios del Estado.
Muchos chilenos perdieron el empleo, los salarios se estancaron y decreció aceleradamente la calidad del transporte público, de la atención en salud, de la educación y la gestión del Estado. Todo esto, en medio de crecientes demandas de la clase media que se acostumbró a mayores niveles de gasto y a mejorar en corto plazo su nivel de vida. La inmigración ha traído muchas cosas buenas, pero también un aumento en los niveles de peligrosidad en muchas ciudades, aumento radical en el consumo y tráfico de drogas y exigencias desmedidas de extranjeros al Estado chileno de beneficios en el corto plazo. A todo lo anterior, debemos sumar un aumento sustantivo en el endeudamiento de las personas, el cual en un alto porcentaje ha sido destinado a consumo de bienes suntuarios. Las ONGs, el Servicio Jesuita de Migrantes y muchas otras organizaciones pro inmigración masiva, ahora se sorprenden de los sufrimientos que enfrentarán los más pobres, pues el país crecerá menos y aumentará el desempleo. Hay muchos responsables activos y pasivos del escándalo de la inmigración sin restricciones, que promovió Bachelet y que ahora afecta a todos los chilenos, especialmente a los más pobres.
El Banco Central recientemente ha proyectado días difíciles para Chile, con tasas de crecimiento del PIB muy por debajo de lo esperado hasta antes de la revolución de los vándalos. Chile es ahora más pobre, los chilenos están más desunidos, el odio reina y la imagen internacional de Chile se ha visto muy dañada. Ojalá que La Paz vuelva a Chile y que la calle entienda que solo el trabajo constante y honesto permite disminuir la pobreza.

(Andrés Montero)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 1157
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