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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 27-03-2020
EL GLOBO DE CUMPLEAÑOS
Es el día de su cumpleaños.
Fátima, desde su silla de ruedas, recordaba felices cumpleaños de su niñez…hoy sólo cuenta con el amor de su familia y pocos amigos.
Es su cumpleaños número 32 y lleva 16 años postrada, desde aquel trágico accidente, donde murió su padre.
No alcanzó a conocer el amor, la sensación y emoción del primer beso, el caminar de la mano con su enamorado por senderos orlados de perfumadas flores del dulce campo, ver los atardeceres arrebolados pensando en lo maravilloso que es el amor y elegir una estrella para él y otra para ella. Todo quedó pendiente, menos la estrella elegida por sus sueños y que le saluda y la acompañe, solitaria, sin compañía inserta entre miles de millones de estrellas y sólo identificada por ella.
Pronto estará acompañada por la fidelidad de su madre y sus amigos, pero la soledad y sueños no la podrán evadir de aquella eterna melancolía.
Estaba esperando la tarde sentada junto al ventanal de su habitación, cuando el viento le trajo un globo de color turquesa y grabado en su superficie la frase de “Feliz Cumpleaños”, rodeada de estrellitas, junto a una gran estrella blanca.
Cayó justo en sus manos y ella lo consideró como un buen augurio y compañía antes que llegaran sus invitados. Lo acunó en sus manos y comenzó a preguntarse de qué fiesta viene, que algarabías y alegrías trae en su piel para compartir con ella este momento tan especial. El globo se dejó mimar y asentía maravillado ante la gran ternura que le brindaba seguridad y no una corta vida en manos de juguetones niños.
Fátima lo recibió como su primer regalo, lo amó y lo acarició mientras su tierna imaginación se organizaba para dar respuestas del quehacer de su inesperado pero gratísimo amigo globo.
Estaba acunado entre su pecho y manos cuando Fátima se dio cuenta que su amigo estaba desfalleciendo, porque había perdido demasiado aire en su aventura cumpleañera. Lo tomó delicadamente y comenzó a inflarlo con renovados aires de felicidad y alegría de Fátima.
El globo recobró sus colores y su tersura, cuando ella descubrió que tenía muchas estrellitas pequeñas junto a una grande.
¡Querido globo! Si quieres ser mi amigo y brindarme felicidad –ve a buscar la otra estrella que me falta en mi vida- y el globo, henchido con el aliento de Fátima y sus ansias de recorrer el mundo trepó con los vientos del oeste que, lo elevaron hacia las alturas, haciendo una promesa: ¡Volveré!
Vio desde arriba los ojos llorosos de ella, pero inflado con el espíritu de ella, le gritó. ¡Volveré, volveré! Y los ecos se adueñaron de la tarde repitiendo su promesa y deseándole éxito en tal romántica misión.
El globo sólo sabía de riesgos de cumpleaños, sin embargo, su audacia lo llevó a conocer los riesgos del mundo y soñar con esa estrella alcanzar, aunque perdiera todo su aliento que era como su sangre que lleva en sus venas.
Sin darse cuenta, quedó enredado en las ramas de un frondoso árbol y pensó que se frustraba toda su misión.
Unos niños que jugaban en la calle lo vieron que estaba atrapado casi en la copa del árbol.
¡El que llega primero será dueño del globo!
…Y treparon como gatos monteses mientras los niños más pequeños miraban admirados sus destrezas trepadoras.
-¡Hola niño! Soy un globo de cumpleaños y tengo una misión que cumplir.
-¿Cómo te llamas?
-¡Pedro! Contestó el niño admirado, mientras se esforzada en alcanzarlo entre las rudas ramas del árbol.
-¿Qué quieres de mi?
-¡No lo sé! Tal vez ser el ganador y que seas mío! ¡Seré el campeón frente a los demás!
…Y tú. ¿Qué quieres de mi?
-Que des tu aliento generoso, para seguir mi destino.
Sorprendido en niño lo tomó con delicadeza y de dio su aliento y con una generosidad inocente, lo soltó y nuevamente el globo se sintió libre para seguir tras su misión mientras gritaba: ¡Gracias Pedro, gracias!
Pedro sonriente, lo vio alejarse mientras los otros niños gritaban enojados. ¡Eres un tonto! Los soltaste y ahora que haremos.
-Ya se nos ocurrirá, exclamó Pedro, invadido de una exultante alegría.
Desde lo alto divisó la comarca del esfuerzo. Todos, hombre y mujeres se veía trabajando cabezas agachadas, mientras que un pequeño grupo les decía lo que tenían que hacer y obedecer.
Sin querer se encontró atrapado entre las manos callosas y partidas de un trabajador.
El hombre miró el globo, y pensó en su nieto. Hacía tanto tiempo que no le llevaba un regalo. Angustiado el globo pensó en su fin.
-¡Hola Sr.! Le dijo angustiado
El trabajador volteó su mirada a todos lados y no vio nada.
-Hola Sr. Soy yo, el globo
-¡Oh! Me estaré volviendo loco, será de tanto estar trabajando bajo este sol ardiente.
- ¡Nooo, Sr. Trabajador, soy yo, el globo y soy real!
-¡Un globo embrujado! Exclamó sorprendido.
-No soy un globo embrujado, sólo busco un poco de aliento.
Incrédulo, el trabajador le dijo. ¿Y para qué quieres mi aliento?
-Para seguir mi misión.
-Y cómo debe ser mi aliento.
-¡Lleno de razones de vivir!
Y el trabajador, pensando en el amor que sentía por su familia, lo rebosó de su aliento y el globo se alejó pleno de razones de vida.
Se posó en el país de las incertidumbres, donde todo era engaño y mentira.
Había un claro de luz que iluminaba a un pequeño grupo de personas que no perdían las esperanzas de una vida mejor.
Una voz le llamó. ¿A dónde vas globito?
-Conociendo el mundo, más allá de los cumpleaños.
-La vida del mundo no es un cumpleaños, es algo mucho más que eso. Es la búsqueda de las confianzas, de las solidaridades, de la dignidad.
-Y es muy difícil encontrar todo eso.
-Es muy difícil, en todos los tiempos. Durante los imperios, las dictaduras, las democracias, las teocracias, es decir, en todo tipo de gobiernos que se han dado en el mundo y nunca se ha logrado
-¡Qué pena! ¿Y por qué?
- Por la ambición, el poder, la corrupción y las mentiras de unos pocos
-Por gentes que se proclaman gobernantes, caudillos, reyes, emperadores, pontífices, redentores, generalísimos, legisladores, jueces.
-Y ese grupo siempre ¿ha estado presente en todos los tiempos?
-Así es. Es su eterna lucha de dominio sobre el resto.
-¿Y tú, globito?
-Busco un aliento para sobrevivir y aquí la única persona que puede dármelo eres tú, pero no me engañes, por favor.
-No te engañaré. Te daré todo mi aliento que me queda lleno de confianzas, solidaridades y dignidad. Úsalo bien y no me engañes tú a mí.
-Confía en mí, porque mi misión es noble.
Transcurrió un tiempo sin tiempo y nuestro globo sobrevoló donde la gente y las historias pasan como bandadas de pájaros sin tener árboles donde posarse, donde ya no queda agua para beber sobre los campos arrasados, donde todo lo escrito advirtiendo el desastre que venía ya está escrito, donde los miedos temen de nuevos miedos, donde los ricos exclaman ¡Qué lindo es vivir lindo a costa de los pobres! Y los pobres exclamando por su lado. ¡Qué lindo es ver cómo viven los ricos, qué lindo se vive en esta tierra! Una tierra llena de espejismos inalcanzable pero que subyuga a los pusilánimes.
En esas comarcas, no valía la pena tomar alientos.
Siguió su vuelo, cuando entró al reino de la magia.
-Hola. ¿Quién eres tú?
-Yo soy el mago de las cosas imposibles
-Y ¿qué logras con eso?
-Hacer felices a la gente
-Y ¿Qué es la felicidad?
- Es aquello que, en bondad, las personas desean dar a las otras personas y si logran cumplir ese deseo, entonces es como pellizcar la felicidad, y se sienten bien.
-Y a mí. ¿Podrías hacerme una magia? La verdad, me harías muy feliz, no sólo a mí, sino también a una niña que desea conocer el amor.
-Pero eso es muy difícil, depende de las personas.
-Noooo, es tan sólo que me dibujes una estrella igual que esta, sobre mi piel, y verás que para ella será su gran felicidad.
-¡Qué extraño pedido!
El mago hizo uno de sus mejores pases mágicos y una estrella apareció en la piel de nuestro globo. Ambas estrellas se miraron y sonrieron
-¿Algo más desea Sr. Globo? Exclamó el mago ceremoniosamente.
-¡Siiii! Necesito vuestro mágico aliento para seguir mi vuelo y completar mi misión.
Y el globo emprendió su vuelo impregnado de un mágico aliento.
-Chaooo, le dijo, emocionado el mago. ¡Nunca había conocido un globo romántico!
El globo estimó que ya era tiempo de volver y buscó brisas fraternas que lo llevaran de regreso a su tierra.
Se posó en un gran ventanal y se dio cuenta que era un lugar muy blanco, con muchas camas blancas y personas que andaban sobre unas sillas especiales al igual que su amiga Fátima.
Su único deseo era encontrarse con ella y contarle todas sus aventuras y que le traía su estrella.
De repente unas manos lo aprisionaron que casi lo ahogaban. Quiso zafarse pero no pudo.
-No me ahogues, te lo suplico.
Sin embargo, otras manos gentiles lo liberaron y la única intención de esas manos fue llevarlo de regalo a una linda damita que había llegado al hospital, muy enferma y pensó que este hermoso globo la alegraría.
Enfiló su silla de rueda a la pieza de mujeres y lo llevó donde estaba esta paciente, entre la vida y la muerte.
¡Fátima! Mira lo que te traigo de regalo.
Ella entreabrió sus ojos y divisó al globo de cumpleaños estrellado con su nueva estrella que brillaba como cien lunas juntas.
-¡Volviste, mi globito hermoso, no me olvidaste!
-Siiii. Volví con lo que tú me pediste. Con la estrella del amor que te acompañará siempre.
En este instante, los ojos del joven brillaron como la estrella encontrada y le tomó suavemente la mano de ella como demostración de su amor.
Ella agradeció el quijotesco esfuerzo del globito y le pregunta ¿Qué debo hacer por ti?
-Te traje el mejor aliento y espíritu de la humanidad, sólo respírame profundo y verás que te aliviarás y será como alcanzar la felicidad.
-Pero te vas a morir
-Morir, sí. Pero con la misión cumplida.
Fátima respiró hondo el espíritu de la Humanidad mientras las puertas del amor se abrían de par en par.
Ese atardecer, junto a la estrella elegida, apareció junto a ella, una estrella amante que la acompañará por siempre en todas las noches estrelladas del mundo, ante las miradas extasiadas de los dos enamorados.

Carlos Cabezas Gálvez
Escritor y ensayista
Prensa El Heraldo | Imprimir | 605
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