martes 23 de julio del 2019 | Santoral Brigida
Dolar $685,81 | Euro $769,10 | Uf $27.953,42 | Utm $49.033,00
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 26-06-2019
El hombre agresor y sus guerras (Parte X)
¿Son las Fuerzas Armadas un mal necesario?
En estos tiempos de violencia bélica, económica, corrupción, delictual y terrorista, resulta ingenuo pensar en la eliminación de las Fuerzas Armadas de todos los países.
¿Quién le pone el cascabel al gato?
Imaginemos que un país decide terminar con sus cuerpos armados, inmediatamente sus vecinos sonreirían maliciosamente, esperando el momento propicio para invadirlo y adueñarse de sus territorios y riquezas naturales.
Pero ¿quiénes se aprovecharían de esa situación?
Según lo que hemos estado presentando en los artículos anteriores, desgraciadamente la lista de interesados en la violencia es grande.
Sin embargo, en estos tiempos de violencia existen países que no tienen fuerzas armadas o si las tienen son de muy pequeña significación y sus gastos son mínimos.
Veamos algunos ejemplos del gasto militar comparado con el gasto educacional de algunos países sudamericanos, (según su % del PIB).
País: Gasto Militar/ Gasto educacional/ Miembros FF.AA. X mil Habitantes
Argentina: 0.9% 8.3% 2.34
Brasil: 1.4% 8.0% 3.38
Chile: 1.9% 4.2% 6.70
Colombia 3.1% 3.1% 9.22
Perú: 1,0% 3.0% 4,9
Venezuela: 0.5% 6.4% 8.5
(PIB = Producto Interno Bruto, año 2013)
La media de gasto en Educación en el mundo, según la OCDE (Organización de la Cooperación y Desarrollo) es de 5.2%, considerando baja la inversión en educación a aquellos países que están bajo ese promedio.
Con la caída de los regímenes socialistas de Europa Oriental, no cabe duda, que la guerra fría bajó su intensidad. Sin embargo, el mercado de ventas de armas posguerra fría, ha estado buscando una validación de las potencias involucradas, en la venta de sus armas de primera línea, las que han vendido a naciones europeas y del Tercer Mundo.
Sin embargo, con angustia vemos los enormes gastos en defensa, el enorme poder destructor en contraste con la gran cantidad de seres humanos que viven en la miseria, soportando el hambre y enfermedades sin ninguna proyección digna en estos inicios del siglo XXI.
¿Es ser ingenuo pensar en terminar los ejércitos y destinar ese gran esfuerzo en el progreso, desarrollo y justicia social de los pueblos del mundo?
La respuesta la tenemos que dar cada uno de nosotros, no quedarnos en los buenos deseos e intenciones, sino que con amor buscar los caminos de paz y solidaridad entre todos los seres humanos.
No faltarán, los que saldrán en la defensa de la existencia de los cuerpos armados de los países. Se darán múltiples razones de seguridad-estado y nacionalismo con sus implicancias en la población, territorio y soberanía.
Citemos primero los argumentos en favor de los valores del nacionalismo.
A.- Patriotismo. Que, expresado en el amor al terruño, en la adhesión a un estilo de vida, a la historia épica pasada y a una cultura, está normalmente latente y emerge cuando el individuo sale del país, o bien, cuando una situación global es percibida como una seria amenaza a la integridad nacional en sus diversas expresiones.
B.- Tradicionalismo. Demostrado mayoritariamente en las costumbres.
C.- Individualismo propio de un sentido libertario. Que estalla cuando entra en crisis la autonomía de la persona con relación a las normas que el grupo se ha dado.
D.- Sentido de pertenencia a un grupo o a una sociedad, al país en todo lo que ello implica beneficios desde el punto de vista afectivo o material.
Sin duda se podrían agregar incontables argumentos de "valores de la nacionalidad", los que aparecen como conceptos intangibles, representando el fundamento ideológico de quienes desean mantener las condiciones de una PAZ ARMADA interna para justificar status social, beneficios económicos, poder y lo que es más grave la construcción, venta, uso y tráfico de armas.
Tratan de darle al sentido de “nacionalidad”, valores al pueblo para que se sienta orgulloso de su pasado, mantener los rencores a sus vecinos, consciente de su presente y que desea continuar como tal hacia el futuro, privilegios que defiende pero que al pueblo jamás estarán a su alcance.
Tratan de decirnos que un individuo o nación no se desarrolla sin la ecuación de seguridad-desarrollo, sin embargo, están las circunstancias propias de la naturaleza humana que destacan la necesidad de seguridad social, concebida a nivel personal, grupal o nacional como condición que posibilite la convivencia pacífica, supervivencia, el desarrollo y el progreso y a la vez enfrentar exitosamente las amenazas, riesgos y agresiones sin la necesaria existencia de cuerpos armados que a la luz de la historia y de las dolorosas experiencias se han desviado de las misiones que le han sido encomendadas por la civilidad.
Nos quieren dar a entender o que aceptemos que ambos conceptos: desarrollo y seguridad están íntimamente relacionados, ya que el uno posibilitaría al otro y ambos en adecuada ecuación de control social posibilitan el logro de objetivos deseados.
La civilidad está tomando conciencia que por su formación las F.F.A.A. poseen varios procedimientos subjetivos para identificar los elementos que conforman este supuesto marco de seguridad de voluntad de respaldar los modelos de desarrollo que impulsa una determinada clase política y a aquellos elementos peligrosos que, según ellos, sean considerados contrarios, disidentes, oponentes o subversivos, para en un caso dado, simplemente eliminarlos.
En los círculos intelectuales sólo se les considera a las F.F.A.A como un lastre, un efecto larvario u obstáculo para el logro de los objetivos de progreso y desarrollo y la ecuación desarrollo-seguridad pasa a ser un concepto inasible o incomprendido para una gran parte del cuerpo social que tiene fe y confía en el hombre y su quehacer humanístico.
Tras estos comentarios nos encontramos en una situación de desconcierto de la misión de las F.F.A.A y es motivo para que muchos civiles sientan en ellas una amenaza latente, tanto en términos de preocupación por un alzamiento militar, violaciones a los Derechos Humanos, como por su influencia política en algunas decisiones.
De esta manera, la elite civil no aborda el problema, no da directrices al respecto y pareciera tolerarla como un mal necesario que, en circunstancias difíciles puede convertirse en útil instrumento.


(Carlos Cabezas Gálvez
escritor y ensayista)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 435
Publicidad 13
Publicidad 36