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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 02-04-2020
El laboratorio Chile
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Muchas cosas importantes deberán ser muy diferentes mañana. Una profunda corrección y enmienda de caminos deberán experimentarse en el mundo entero y en Chile, como consecuencia de las lecciones que los días del presente nos marcarán a fuego en la conciencia.
La actual tormenta de salud pública que aflige al mundo pasará - porque todo pasa en esta vida - y muchas políticas públicas deberán ser repensadas y decididas en un sentido distinto y aún opuesto al que conocimos hasta el inicio del actual drama.
Ya se verá qué hacen en este mismo sentido las grandes y poderosas naciones del mundo. Cada una de ellas adoptará sin duda sus propias decisiones y, posiblemente, no mirarán ni le pedirán permiso a nadie para adoptarlas. Los países más pequeños, que nunca han contado mucho en sus políticas, deberán limitarse a observarlas.
Vamos a Chile, que es lo único o más que nos interesa.
Lo primero será garantizar a nuestra población que , con nuestros propios recursos y medios, tendrá una provisión segura de alimentos esenciales , de medicina y medios de salud suficientes, de energía y agua.
Nada de esto deberá esperarse sin más de la provisión de otros países o de otras economías , porque cuando algo de esto sustancial falte (como ya sucede al presente y sucederá mayormente dentro de muy poco) primero esas naciones extranjeras asegurarán a sus respectivas poblaciones, dejando lo que les reste para exportarlas eventualmente a las demás. La caridad siempre principia por casa.
Para ilustrar lo debemos hacer ya ahora mismo, puede recordarse como recordar el ejemplo que tuvo Chile, durante más de cincuenta años (1933-1990) con el LABORATORIO CHILE.
Esta industria farmacéutica - de muy importante participación en la Historia de la Medicina Chilena - fue adquirida por el Estado en los años de 1932-33 (años de una grave crisis económica mundial) , con el propósito sustancial de asegurar a nuestra población el acceso a los medicamentos más necesarios, en forma oportuna y a precios bajos que a todos permitieran alcanzarlos.
En 1933, la Caja de Seguro Obligatorio ( caja de previsión estatal) adquirió este laboratorio, que traía una historia desde fines del siglo XIX, y puso en su dirección al distinguido caballero don Oscar Agüero Corvalán, quien se desempeñó en ese puesto hasta el año 1955, con la más exitosa trayectoria.
Baste recordar que, entre 1945 y 1955, en ese Laboratorio Chile llegó a producirse penicilina, de un modo quizás rústico pero igualmente eficaz, milagro médico que cambió radicalmente la suerte del mundo y de millones de personas diezmadas por la tuberculosis, las neumonías, las enfermedades venéreas y muchas otras enfermedades infecciosas que hasta entonces habían diezmado, de alto a abajo, a todas las familias chilenas.
No puedo en este espacio desarrollar lo que fue aquella producción de penicilina "cruda" en el viejo edificio de la calle Ecuador. Pero estoy en condiciones de acreditar que ello conforma una de las páginas más gloriosas de la historia médica nacional que, por lo demás, tiene ciento de otras páginas de esa misma categoría heroica.
Para producir medicina económica se desarrolló en ese Laboratorio Chile el llamado "Formulario Nacional", que permitió la producción de un enorme listado de remedios esenciales, que se expendieron a precios muy reducidos a la población general.
Sin embargo, Laboratorio Chile, siguiendo la moda del libre mercadismo que ahora deja ver todas sus fragilidades, fue privatizado el año 1990, porque el Estado entonces consideró que esa tarea no se comprendía dentro del principio de " subsidiariedad". ! Craso error !. Las autoridades públicas sometieron al Laboratorio Chile a las leyes del negocio y del lucro y, desde entonces, nuestro Estado se auto privó de un instrumento esencial para implementar sus políticas de salud.
Si en las actuales circunstancias el Estado de Chile tuviese en sus manos al Laboratorio Chile; si éste estuviese dirigido por personalidades médicas superiores y un equipo ejecutivo como aquél que formó el señor Agüero; y si se le hubiese permitido desarrollarse como una gran empresa moderna estratégica, otro gallo nos cantaría y le cantaría al pobre Ministro de Salud.
Porque entonces allí estarían las vacunas que faltan porque no llegan desde el exterior; el instrumental médico y hasta "las mascarillas" que no se encuentran, desarrollado por ingenieros chilenos inteligentes; la investigación en muchos campos; y los remedios básicos baratos para todos los chilenos por igual, sin permitir que ciertas cadenas farmacéuticas, en unión con ciertos laboratorios privados chilenos y extranjeros, entidades de lucro, pudieran hacer de nuestra población prisionera de los hechos escandalosos que hemos debido conocer en el último tiempo.
Si estuviese en mis manos, hoy mismo yo decidiría nacionalizar el Laboratorio Chile, poniéndole a trabajar con la mayor urgencia y el mejor equipo científico y organizacional al servicio de la salud de nuestra población.
Por esto clamo desde Linares : ! Anticípese señor Presidente con visión de estadista y nacionalice ahora el Laboratorio Chile por razones de manifiesta utilidad pública ! ... Establezca sobre esa base una magnífica pieza basal de una nueva (y vieja) política de salud chilena.
! Atrévase, señor Presidente !... la historia de nuestra medicina lo avalará y el futuro bendecirá su decisión.


Luis Valentín Ferrada V.
Prensa El Heraldo | Imprimir | 633
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