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El Diario del Maule Sur
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Opinión 15-05-2019
El Odeón de la Plaza
En la plaza, existían dos hermosas y paralelas plantaciones de naranjos. Árboles completamente sanos, de un verdor oscuro, frondosos y, en la estación correspondiente, cargados de naranjas, que nadie tomaba.
En una entrevista a Benjamín Letelier (integrante del Batallón Cívico), respecto del Linares de 1912, decía: “el orden de la ciudad y la plaza, era resguardado por unos pocos policiales que anunciaban el estado del tiempo y la hora, siendo muy agradable de oír, de vez en cuando: -¡son las 9 y está nublado!…, -¡son las 10 y quiere llover!”
Hasta 1951, la plaza tuvo grandes árboles frutales; que invitaban a sestear (hacer la siesta) bajo su sombra, durante el verano. A inicios del otoño, la alcaldía decretó la transformación del paseo, y talar los preciosos olmos que rodeaban los costados norte, oriente y poniente, ya que por el sur existían aromos plantados (1906), por Sandalio J. Herrera.
Al ordenarse la corta de los árboles, hubo una protesta general, pues estimaban que no tenían razón de ser los llamados parques ingleses, aspecto que se quería dar a la plaza. Presentaba jardines muy lindos, plantaciones de naranjos, una hermosa pila al centro y un gran espacio entre árboles.
La plaza de entonces, cerrada con gruesas cadenas de hierro y en el centro un kiosco donde se efectuaba la repartición de premios a los escolares y se hacía la fiesta del palo trenzado (18 de septiembre), los jardines divididos en cuadrados con césped y flores -uno para cada familia del entorno-, para su mantención, cuidado y arreglos.
Hasta el 25 de noviembre de 1877 existió en Linares una banda de músicos; que tocaba en la plaza. La disolución de ella fue una enorme pérdida para la ciudad. En 1925, con la traída de los instrumentos para la banda de la Escuela de Artillería, la atención se centró en la necesidad del odeón o quiosco de la plaza, para las retretas que ofrecería la banda.
Por ello, el Director, Mayor Marcial Urrutia informó a las autoridades que los siete oficiales de la Unidad habían decidido abrir una suscripción para reunir fondos para el objetivo; toda vez que el municipio haría un aporte similar.
El Comandante Urrutia logró la venida del arquitecto del Ministerio de Guerra, a fin de coordinar con el municipio y elaborar un plano del odeón y definir su ubicación. Algunos sectores de la comunidad linarense elogiaron sin reservas la campaña de la oficialidad del Regimiento y se sumaron con entusiasmo a ella. El diseño de la obra fue visto por la mayoría de los vecinos y el municipio se sumó al proyecto.
El 14 de marzo llegan a Linares, desde Santiago, los primeros instrumentos destinados a la banda del regimiento; que servirían de base para su formación. La prensa reconoce las gestiones hechas por el General Pedro Pablo Dartnell Encina y el Ministro de Guerra, Coronel Carlos Ibáñez de Campo.
El Mayor Urrutia manifestó que los instrumentos recibidos, y los que faltaban, eran antiguos (no en desuso), aun cuando era necesaria una reparación, la que se efectuaba en Santiago, por cuenta del Ministerio de Guerra.
El Regimiento contaba con músicos (14), que conocían su oficio y ensayaban para su presentación oficial. No obstante, se solicita al Ministerio enviara al Director de Bandas Militares para examinar a los futuros integrantes de la banda.
Respecto del odeón, expresó que aun cuando no se han logrado fondos públicos, la colecta seguirá hasta lograr el objetivo, ya que el arquitecto del Ministerio de Guerra está confeccionando el plano. En definitiva, y con aportes del municipio, el Odeón se entregó a mediados de 1927. (Bibliografía: Revista Linares N° 14; Diario La Estrella de Linares, 1925; Archivo de Jaime González Colville)
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