miércoles 08 de diciembre del 2021
El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 28-10-2021
EL REYECITO DESNUDO



En escritor danés Hans Christian Andersen escribió un cuento titulado “El rey desnudo”, en el año 1837, del cual se puede hacer una sabia parodia contingente con los acontecimientos que están ocurriendo hoy, en primavera 2021.
“Érase una vez, en una remota comarca del mundo, existía un personaje, que por su prontuario método de adquirir poder, un ingenuo pueblo lo eligió reyecito creyendo que podía imitar sus métodos de hacer fortuna.
Habiendo escuchado de su fama, llegaron a la comarca, dos charlatanes de símil ralea, para convencerlo que eran sastres conocedores también de las leyes y que le podían confeccionar un traje que lo cubriría de impunidad en todas sus gestiones para acrecentar su poder y riquezas.
Él, que se creía reyecito y el traje protegería sus riquezas, no lo pensó dos veces y respondió de inmediato que ¡sí!, y que les proporcionaría el hilo de oro de pedían y un taller para tejerlo.
De vez en cuando el reyecito iba al taller para ver como tejían la tela de oro, pero no veía nada en el telar, a pesar de todas las acrobacias que hacían los “sastres” simulando que tejían.
Le preguntó por qué no veía la tela y ellos respondieron que sólo la ven todos aquellos que eran honestos, de corazón puro y que no eran corruptos. Entonces, los elogió de alabanzas y que la tela estaba quedando maravillosa y a su pleno gusto.
El reyecito echó a correr la voz por el palacio de esa tan especial condición de ver la tela y por supuesto, el posterior traje, que sus huestes, cortesanos y servidumbres iban al taller a curiosear y volvían maravillados de la tela elogiando al reyecito por tan buen gusto sin comentar entre ellos que no veían nada para no ser catalogados como corruptos, deshonestos y de corazón impuro, aunque esas condiciones eran las que más caracterizaban al personal de palacio.
Y así, bajo esa condición, se supo en toda la comarca y el pueblo ardía de curiosidad como un deseo íntimo de cada uno, si podían ver el traje del reyecito y saber por sí mismo que no estaban entre esos tipos de personas que tanto perjudicaban a la comarca.
Llegó el tiempo de exhibirse ante el escrutinio del pueblo, que se reunió en masa por las calles de la aldea y el reyecito de pie, desnudo en una carroza tirada por ocho caballos, comenzó su paseo triunfal por las calles, engalanadas como en los mejores carnavales, frente a un pueblo que al principio quedó estupefacto, sin cometarios entre ellos, seguidos casi de inmediato por alabanzas pletóricas que se escuchaban en todos los rincones.
Hasta que un niño, dentro de su inocencia gritó con gran fuerza. ¡El reyecito va desnudo!
Se produjo un silencio sepulcral y luego un estallido…de risas y burlas, menos algunos que insistían en verlo con su atavío de oro, lo que obligó al reyecito a huir desnudo en su carroza a todo galope que permitían sus ocho caballos negros, perdiéndose en sus infiernos fiscales.
El pueblo de dio cuenta que, con la mirada inocente de un niño, su reyecito con pies de barro, estaba desnudo de principios y de valores de ética y moral y llegó la paz y el bienestar a esa comarca.


Carlos Cabezas Gálvez
Escritor y ensayista
Freddy Mora | Imprimir | 268