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El Diario del Maule Sur
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Opinión 09-06-2019
Enrique Sorrel Contreras (Revista OLIMPIA, 1945)
Enrique Sorrel Contreras fue un futbolista y entrenador chileno. Apodado “Tigre”, jugaba en la posición de alero derecho y tenía como característica usar un gorrito blanco en cada partido. Luego de comenzar su carrera en equipos de su ciudad natal (Linares), se trasladó a Santiago para defender los colores del Audax Italiano; luego Colo Colo.
Sin duda alguna, Enrique Sorrel fue una de las mayores glorias del futbol nacional. De mediana estatura, ágil y de concepción rápida y asombrosa, era un peligro constante en las ciudadelas rivales. Su temeraria decisión maravillaba a los espectadores, quienes veían en el famoso "Tigre" a su ídolo.
En la antigua revista OLIMPIA, que se editaba en Linares, hay una serie de artículos y entrevistas que nos permiten visualizar a quienes -en su momento- fueron actores deportivos de la ciudad y en muchos casos con proyección nacional. Es lo que ocurrió con Enrique “Tigre” Sorrel, quien desde Linares se proyectó a nivel nacional e internacional en el deporte rey. Veamos, in extenso, la entrevista que concediera a esta emblemática revista linarense.
El cronista mientras se dirige a entrevistar al jugador, mantiene latente el recuerdo de las memorables tardes del brillante alero... la pelota en el centro de la cancha, parten los centrales del Colo-Colo, Domínguez entrega a Socarraz, este gambeteando adversarios entrega a Norton, que pica pelota y pasa largo a la punta derecha arremete Sorrel! ¡goool! ¡goool! de Colo Colo ¡Qué tarde amigos! ¡Qué fiesta para los deportistas sentir sonar las piolas al contacto del balón dirigida con dinamita!
Estamos junto a Enrique, la amena charla toca los albores de su vida deportiva, nos relata: “nací en Linares el día 3 de Febrero de 1913; desde pequeño sentí una gran afición a los deportes, me gustaba andar con la redonda pegada a los zapatos y mandar un taponazo feroz. Me inicié jugando en el "Deportivo Brasil" donde actuaban Pedro Val y otros vecinos, luego integré las líneas del “Club Magallanes”, que hoy ya no existe, pasando posteriormente a ocupar la plaza de insider derecho del “Deportivo Arturo Prat”. Paralelamente a mis actuaciones futbolísticas participaba en competencias boxeriles y atléticas; en esta última he dejado un record de salto en garrocha, con 2.80 m.”
Corrían los años 28 y 29 y Enrique Sorrel ya integraba nuestro seleccionado zonal, y su prestigio de jugador eficiente honesto, disciplinado, caballeroso, había traspasado los límites regionales, Santiago lo reclamaba. Indudablemente sería una gran conquista para los teams profesionales que tenían en provincia, su semillero de cracks.
Fue así como quedo incorporado en los registros del Audax Club Sportivo Italiano, institución que le brindó la oportunidad de salir por primera vez al extranjero en la llamada "gira larga" que abarcó las 3 américas. El balance de la mencionada gira fue el siguiente: 60 partidos jugados, 40 ganados, 11 empates y 9 derrotas. Integraban este team figuras de grandes relieves de aquella época de oro, como Araneda, Giudice, Avilés, Riveros, etc. Sorrel actuaba en esta oportunidad de centro foward y de su eficiencia hablan claramente los elevados guarismos de los goles marcados: 145 en un total de 280.
“-¿Sabe? Una de las satisfacciones más grandes de mi vida fue cuando vestí la camiseta alba de Colo Colo. De esto hace ya doce años, experimentando en esta tienda todas las satisfacciones y amarguras de quienes vivimos de las veleidades del fútbol. He visto pasar por el cuadro de honor a un sinnúmero de players, mientras yo permanecía en esa punta derecha. Jugué 406 partidos y colaboré en la conquista del título de campeón en los años 37, 49 y 41. La directiva de Institución comprendiendo mi tesón y entusiasmo puestos en defensa del club, me ha premiado otorgándome la jubilación”.
A Sorrel se le ha calificado como uno de los mejores wingers de canchas sudamericanas, ha visto como los diarios lo nombran con letras gordas y como los hinchas lo aplauden o lo insultan; porque la consagración es término de un camino árido lleno de vicisitudes e incomprensiones y los astros del fútbol pagan igual tributo a su triunfo.
En más de una oportunidad mereció dura crítica; pero en la mayoría de sus actuaciones demostrando su gama de crack, hacía rugir a las multitudes que en andas lo llevaban hasta los camarines. Figura sobresaliente del equipo chileno en los sudamericanos efectuados en Lima, en los años 35 y 37 y en Santiago el año 41. Ha visto pasar a su lado grandes figuras del balompié continental.
“-Desde que me inicié de muchacho en los infantiles, he visto futbol de todas las escuelas y modalidades, con apreciaciones precisas sobre los riesgos y ventajas que me sugieren las tácticas. Para mí el futbolista antiguo, vehemente e improvisador no puede llegar a asimilar un sistema de juego que lo obligue a permanecer constantemente dentro de un área de acción reducida”.
El "Tigre” cuenta en la actualidad con 32 años, seguramente hará carrera como entrenador, volcará en sus alumnos albos, de la segunda profesional y cuartas especiales, las experiencias recogidas en canchas nacionales y extranjeras.
A nuestro requerimiento sobre grandes jugadores nacionales, nos dice;
“-A mi parecer el mejor futbolista que ha pasado por césped chileno es, Avilés. ¡Qué gran jugador! De clase indiscutida y de variados recursos. Hombre orquesta, se desempeñaba con rara eficacia en todos los puestos, inclusive de guarda vallas. ¡Era realmente extraordinario!
“-Recuerdo con agrado las actuaciones cumplidas con elementos extranjeros, como Socarraz y Lolo Fernández, ambos artilleros de la "U" de Lima, como asimismo las tardes de gala junto al zorro Vidal y Carlos Giudice, entre los nacionales. Eran sobresalientes players y mejores amigos. En el futbol profesional, cumplen hoy, destacada actuación en mi puesto Castro, de Santiago Morning y Aranda, de Colo Colo.
Hemos sentido llegar la hora de los apretones de manos, la conversación con el "Tigre" nos ha deparado un cúmulo de grandes satisfacciones. Hemos llegado a sentir el inusitado deseo de tener contacto con una redonda, gambetear, tejer arabescos, picarla y cachetearla, no importa donde, a cualquier parte. ¡Hemos vivido! Y es que el fútbol lo llevamos muy adentro en la sangre, como a nuestros ídolos. (Bibliografía: Texto y foto, de Revista OLIMPIA, N° 1, 1945)



Manuel Quevedo Méndez
Prensa El Heraldo | Imprimir | 310
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