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El Diario del Maule Sur
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Opinión 07-12-2018
Etica política y cambio climático

Los desastres derivados de los entremos climáticos han sido, por décadas, estudiados y publicados por el mundo científico, en revistas especializadas, congresos y conferencias. Es así como el cambio climático que se trata de combatir hoy, con pocas probabilidades de éxito, es una tarea urgente del mundo político, nacional y regional. Hay dos hechos relevantes que deben hacer meditar: la actual mega sequía que por 12 años afecta a Chile central y el alza de las temperaturas, sobre todo de las máximas, las cuales se han incrementado notoriamente desde el siglo XXI hasta la fecha.
En este aspecto las decisiones para mitigar los efectos de ambas variables y reducir la vulnerabilidad de nuestra región, recae en lo asertiva que sean las decisiones del mundo político. En este momento es de vital importancia que se realice un proyecto de cambio climático regional que vaya, que en el corto y mediano plazo, a defender a la población de dos fenómenos que pudiesen causar un impacto negativo en la población: la progresiva falta de agua (lo cual ya es una realidad en el secano costero) y los golpes de calor cuando las temperaturas veraniegas alcancen valores de 38 o 39° C. Ambos eventos tienen que ver directamente con la salud pública y es por eso que las decisiones políticas deben priorizar estas amenazas.
Porque hablamos de “decisiones políticas”; si bien la ciencia climática ha expuesto detalladamente los riesgos del calentamiento global es el mundo político quien tiene el poder de generar leyes y manejar presupuestos para elaborar estrategias que se anticipen a los impactos de ambos fenómenos meteorológicos conocidos. Es por eso que hablamos de una “ética ambiental”, pues cuando se trata de proteger al ser humano no debe escatimarse esfuerzo ni recursos para reducir el negativo impacto del clima hostil.
Toda la información actual y la proyectiva que se ha construído por modelos computacionales, como los diseñados por el Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, y que estiman cual será el “ambiente climático” en el Maule hacia el 2030, han sido desarrollados justamente para que las decisiones del sistema político sean las concordantes con la amenaza que se cierne, desde la perspectiva climática. Cualquier tardanza o decisiones tardías o erradas repercutirán en daños a la población. No sabemos de qué manera evolucionará la atmosfera ante este exceso de calor que está concentrando mensualmente producto del dióxido de carbono, que sigue subiendo a pesar de las Conferencias sobre Cambio Climático realizadas por las Naciones Unidas y que en diciembre tendrá su versión 24 en Polonia, según mi opinión, con pocas probabilidades de éxito para evitar que la temperatura de la Tierra suba más de 2° C en las próximas décadas.
Por lo anterior es que los gobiernos regionales y provinciales son los encargados de tomar las decisiones más importantes que un sistema político pueda tomar: defender la vida y bienestar humano para reducir su vulnerabilidad frente a la amenaza climática. No importa cuando recursos monetarios eso conlleve. Cualquier cambio ecológico producto de la sequía y el calor también redundará en la producción de alimentos. En un mundo en que la población aumenta constantemente, aquellos climas mediterráneos en donde se produce más del 70% del trigo, base de la dieta mundial, son los primeros que cambiaran drásticamente su esquema meteorológico. Es por lo expresado, que las decisiones políticas para atenuar el impacto climático en nuestra región, requiere de tener una visión proyectiva del futuro, más que electoral, una mirada humana.

Patricio González Colville M. Sc.
Prensa El Heraldo | Imprimir | 137
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