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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 04-08-2020
Eugenio Sebastián De María Astete Bascuñán (q.e.p.d.),
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-Ante su partida las lágrimas no se contienen-

Los hermanos están conectados de forma profunda y presentes en los mejores y peores momentos. Además, hay tranquilidad y consuelo, porque numerosa gente -con esto de la tecnología-, se ha unido en el dolor, y ayuda a mitigar en parte la partida de Eugenio Sebastián de María Astete Bascuñán (q.e.p.d.)
Nacido en Villa Alegre, hace 81 años, sus primeros estudios los cursó en la Escuela Agrícola Salesiana Don Bosco de Linares, donde se recibió de enólogo; posteriormente se trasladó a Santiago siendo parte del personal de Banco del Estado como Sub-contador, donde jubiló.
Fue integrante del partido Demócrata Cristiano, donde destaca por su firme compromiso sindical. Falleció en Santiago a la edad de 81 años; cuyo funeral y despedida se realizó en la capital con todo el protocolo que indica la situación sanitaria por la cual atraviesa nuestro país.
Si bien la partida de un ser querido, en este caso de un hermano, es perder a un protector, confidente y amigo, con quien se comparten muchos recuerdos, es uno de los momentos de la vida donde las lágrimas no se pueden contener.
Más allá de la relación e interacción que se tiene con el ser querido como es un hermano, cada cual con las propias responsabilidades en la familia, éstas cambian cuando fallece uno de ellos y toda la familia entra en duelo y se sienten extremadamente tristes o bloqueados, pero férreamente unidos.
Ello, porque se ha ido un amigo, un confidente, un refugio, una vida. Se ha ido un hermano. Sabemos, en el caso de Eugenio Sebastián, que estará bien, que estará junto a sus padres Alfonso Astete Díaz e Ida Bascuñán, a quienes tanto se les recuerda en la familia.
Desde ahora, nada será lo mismo. No puede ser igual sin su presencia. Se lleva parte de cada uno de tus hermanos. De Alfonso, Gerardo, Fernando y María Loreto que desde esta noble tierra siguen derramando lágrimas que no pueden contener.
“En este tiempo que nos está tocando vivir, no poder estar al lado de mi hermano, me va a marcar para siempre...”, nos decía su hermano Alfonso.
“Una persona alegre, consecuente y de una gran calidad humana, el recuerdo que nos ha dejado será imborrable”.
Su vida se apagó en medio de esta tempestad, pero su espíritu vivirá por siempre en el recuerdo. Habrá que aprender a convivir con su ausencia.
Con gran dolor, amigo Alfonso, sepa que le acompañamos como siempre; si bien no estuvimos presentes, hoy entregamos nuestras condolencias sabiendo que la Amistad es el mejor reflejo de los sentimientos para usted y familia. Sus amigos René Recabarren Castillo, Jaime González Colville y Manuel Quevedo Méndez, con un abrazo de sincera amistad.
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