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El Diario del Maule Sur
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Opinión 11-06-2019
Helena Alarcón Figueroa, heredera de los tesoros rosacruces de su padre Arsenio Alarcón González

Casiano Alarcón, fue un destacado linarense, que se dedicó al desarrollo de diferentes rubros, entre los cuales destaca, una importante curtiduría de fines de fines del siglo XIX. Contrajo matrimonio con una hermosa joven, con quien tuvo cuatro hijos, uno de ellos, es el reconocido ebanista Linarense, Arsenio Armando Alarcón Gonzales, hombre excepcional, del cual se tejieron muchas historias. Su Hija Helena nos relata, que su formación comenzó en el internado de los Padres Salesianos de Talca, donde reconocieron en él una profunda sensibilidad frente a las artes, lo que permitió entregarle conocimientos más específicos del oficio de mueblería, relacionándolo con los principales representantes de la iglesia, para que algún día cumpliera labores sacerdotales, sin embargo, el amor lo condujo al encuentro de Clodomira del Carmen Figueroa, con la cual tuvieron ocho hijos, cuatro de ellos fallecieron lamentablemente durante un mismo año, producto de las pestes de la época. Sus hijos; Mirtho Florencia, Helena, Arsenio Armando y Cesar Cayo, han sido y son, los herederos de los conocimientos de tan enigmático personaje.
Arsenio Alarcón, construyo una hermosa mansión señorial, la cual, aún se encuentra ubicada en calle Max Jara, entre Ramón Olate y Yungay, esta iniciativa, congrego a diferentes artistas linarenses, quienes plasmaron una obra marcada por la iconografía Greco Romana. Uno de los Artistas más destacados que trabajo junto a él, fue el joven Pintor y Escultor Linarense, German Mourgues Bernard, quien dibujo, pinto y esculpió, las más variadas escenas de la vida de los dioses y héroes griegos. Helena recuerda que cada rincón de la casa, estaba dotada de un profundo simbolismo, inspirado por los estudios e investigaciones de su padre, quien, además, poseía una de las más grandes bibliotecas de mitología, esoterismo y ciencia de la época, por lo anterior, cada espacio, estaba iluminado por la magia, los misterios y el juego.
En lo laboral, Arsenio Alarcón estaba dedicado a la Fábrica de muebles y el desarrollo de pompas fúnebres, los cuales, reunían a más de cincuenta trabajadores, quienes se perfeccionarían en las distintas áreas del trabajo; diseño, dibujo, ensamble, tallado, barnizado y tapicería.
El trabajo funerario, las pinturas, esculturas y construcciones de la mansión señorial, como la propia personalidad de Don Arsenio, fueron construyeron decenas de MITOS sobre su vida, entre las cuales destaca su relación con el príncipe de las tinieblas, esto debido, a que varios trabajadores, lo vieron en más de una ocasión encumbrado en un enorme sauce, “llamando con insistencia a satanás”, sin embargo, muy pocos sabían que era el nombre del mas travieso de sus gatos, sin lugar a dudas, este tipo de conducta alejaba a cualquier curioso o malandrín con ocultas intensiones.
Una gran sonrisa ilumina el rostro de Helena, sus ojos brillantes y cristalinos, reflejan el recuerdo de su propia historia, jugando a las escondidas en los ataúdes, subiendo por los castillos de madera, ayudando a su madre en la tapicería, aprendiendo los dictados de su padre, escuchando a los artistas de la época, leyendo a escondidas los libros de la biblioteca, su reinado en la fiesta de la primavera de Talca, su gran amor, el Dr. Antonio Fuster, hombre estudioso y recto, quienes se conocieron en una fiesta de disfraces, él, disfrazado de Marco Antonio y ella de Cleopatra, en esa ocasión el Dr. Fuster le dijo que era “Antonio sin Marco”, por tanto a su primer hijo le pondrían Marco Antonio, y así fue, ya que tuvieron seis hijos, Marco Antonio, Devie, Helier, Rudger, Rubi y María Helena.
Helena, recuerda la dura enfermedad que debió enfrentar su esposo, el cual falleció después de dieciséis años de casados, dejando a sus hijos siendo muy pequeños, esto le nutriría de una fuerza interior incomparable, que le permitió salir adelante mediante su taller de costura, el cual, con alegría, magia y el amor, lograría que cada uno de sus hijos terminara sus estudios universitarios.
Actualmente Helena tiene 92 años, es heredera del conocimiento de su padre, y de algunos de sus libros más enigmáticos, entre ellos uno sobre Ciencia Rosacruz, el cual, profundiza sobre numerología, ejercicios y practicas espirituales. Antes de partir, nos indica que podemos fotografiar uno de sus libros, el cual nos trae con cariño, y nos cuenta que ha sido objeto de cientos de lecturas, sus hojas envejecidas por los años están vivos en la práctica cotidiana, en la consecuencia de una buscadora de la verdad, ejemplo de amor y espíritu de Vida.

Juan Francisco Andrades Pinto (Yahia)
Sociólogo
Magister en Educación
Prof. de Epistemología
Prensa El Heraldo | Imprimir | 490
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