jueves 17 de octubre del 2019
Dolar $715,48 | Euro $788,93 | Uf $28.065,35 | Utm $49.229,00
El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 10-10-2019
Horacio Bascuñán, la voz del silencio
(Germán Gorosito)

Horacio Bascuñán es sin dudas nuestro referente aquí en el Alto Valle del Río Negro y Neuquén. Dos provincias Patagónicas de Argentina, separadas por un río y por intensas historias.
Horacio ha nacido Chileno y nunca ha dejado de serlo. Por eso lo presentamos como Chileno-Argentino, porque no es tan fácil soltarlo.
Su andar por las calles es cada vez más pausado, pero no por eso deja de dar su palabra y su voz de canto.
Horacio no canta, pero su voz cuando se junta con la poesía, sí lo hace.
Es inconfundible escucharlo, hasta los pájaros detienen su vuelo cuando el viejo Linarense suelta uno que otro verso.
Horacio es de Linares. No deja pasar un día sin recordarlo.
Toda vez que lo vemos recitar sus versos, contar sus sueños, dejar volar sus historias, se posa al menos un rato, sobre su palma de viejas llagas, el recuerdo de su amado Linares.
Su pueblo.
El lugar donde se descubrió poeta y del que tuvo que partir por cosas de la historia y los poderosos.
Unos pocos siempre terminan decidiendo el devenir de los pueblos, y los que no callan tienen dos destinos posibles.
La muerte o el exilio.
Horacio cruzó la cordillera de los Andes a pie. Bajo el sol desconocido de la montaña, guiándose con las estrellas de la noche fría y alta.
Ese único cielo fue testigo de su llanto y su camino hacia la libertad.
A fines del 73´Horacio llegaba a Argentina, al norte Neuquino, donde nace el río Neuquén.
Los años y los vaivenes lo dejaron ser por fin Poeta. El poeta del pueblo.
Su voz recorrió radios, escenarios, escuelas, primaveras y nuevos vientos.
Donde una injusticia se hizo presente, también lo hizo su voz de trueno.
Horacio es nuestro referente desde siempre, nuestro faro. Y cuando digo nuestro me refiero al poeta, al escritor, al músico, al obrero. Al docente asesinado, a la mujer que no calla su muerte de hijo.
Horacio es de esas personas que de no haber llegado a nuestra tierra, habría que haberlo inventado.
Un imprescindible. Simple y claro como el agua del deshielo.
Poeta de la voz del trueno.

Horacio Bascuñán es el poeta del pueblo.
Aquel que da su voz y su cuerpo para contar el sufrimiento de cada piedra, de cada brisa.
Aquel que canta al maestro asesinado, y a la mujer que en silencio despinta sus lágrimas.
Horacio gusta más de ser escuchado que leído. Su voz en cada palabra resuena como un canto desde el tiempo, un canto que flota en el viento, y que trae con él la buena nueva y la mala de siempre.
Dueño de un oscuro dolor por la pérdida de un hijo, de esos que nunca sanan.
Esperanzador, revolucionario, lleno de silencios y lleno de gritos, es el verso que de su boca vuela.
El Horacio. Como muchos lo llaman.
Anda caminando estos caminos, y otros tantos. Al costado de la historia, esquivando la muerte, de frente a la vida.
Recordando su Chile natal, su adorado campo de Linares.
Horacio es más que un escritor para nosotros, los que habitamos estas tierras del Valle. Es un duende que siempre está despierto, que nos cobija con su arrullo, que nos canta y nos cuenta. Que nos previene la tristeza dura del árbol, la pobreza inminente del hombre, las manos firmes de la mujer en lucha.
Horacio se ha convertido, acaso, en un guardián de las preguntas, un observador de los vaivenes de la tierra, un latido como del viento, que no para, que no se detiene.
Y a cada paso, su mano abierta, su puño al cielo, sus ojos de palabra desdeñada, su inmejorable voz de sangre, y su murmullo azul, hacen que uno viaje, que todos juntos viajemos.
Letra a letra, su temple atraviesa cerros, mundos, barrios, calles. Y llega por fin a donde sea necesario, a donde ni siquiera él sabe que llega.
Cada palabra es pensada, acicalada, acariciada, labrada, coloreada, y por fin liberada, por el bien de todos liberada.
Este trabajo es apenas un homenaje a un hombre, que despojado de sus egos, ha dejado escapar a los vientos, su palabra. Y su palabra es, ahora, la voz de la sombra.

Prensa El Heraldo | Imprimir | 230
Publicidad 1
Publicidad 41