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El Diario del Maule Sur
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Opinión 17-05-2019
La Catedral de Linares
Entre 1796 y 1810 se encomendó al Maestro Mayor de Albañilería Tiburcio Gúmera, iniciar la construcción del primer templo parroquial. Se levantó un plano de la nueva iglesia, remitido (17 abril 1799) al arquitecto italiano Joaquín Toesca, quien no alcanzó a tomar nota, pues pronto falleció. En su reemplazo se nombró al ingeniero Agustín Caballero, quien elevó su informe (15 abril 1800) aceptando el proyecto, salvo algunas rectificaciones.
El cura de Yerbas Buenas, Pablo de la Barra, que dirigía las actividades, autorizado por el obispo Roa, se trasladó a Linares (1796) y en 1805 los oficios religiosos empiezan a celebrarse en la humilde construcción. En el terremoto de 1906 quedó bastante deteriorada. Después de importantes refacciones, y cuando el Papa Pío XI creó la Diócesis, el 18 de octubre de 1925, se convirtió en Catedral.
Con el terremoto de 1928, el templo quedó tan deteriorado que hubo que demolerlo. Al primer Obispo, Mons. Miguel León Prado, le correspondió reunir fondos para su reconstrucción. Sólo alcanzó a bendecir la "primera piedra", el 1 de Mayo de 1932. La muerte lo sorprendió el 3 de marzo de 1934.
El siguiente Obispo, Mons. Juan Subercaseaux Errázuriz, apenas llegó a Linares (12 mayo 1935), fue reemprender las obras. En tanto el contratista Gumercindo Córdova y su cuadrilla de obreros despejaban los escombros, el joven Pastor se reunía con los arquitectos Carlos Bresciani y Jorge del Campo Rivera y con su hermano Fray Pedro, para precisar los planos de la nueva Catedral.
Educado en Roma, y queriendo asociar la nueva Iglesia con la Basílica de San Ambrosio de Milán, prefirió el estilo románico. La torre sería una remembranza del campanil de la joya arquitectónica italiana. Febrero de 1936 comienzan aceleradamente los cimientos y el 8 de mayo, Mons. Subercaseaux bendijo los tijerales.
A su regreso de Estados Unidos y Europa, donde consigue valiosos regalos, consagra la Capilla del Recuerdo, ubicada bajo el Altar Mayor, e inaugura el Sepulcro del primer Obispo, Mons. León Prado.
Desde entonces los trabajos son más lentos, porque en abril de 1940 Mons. Subercaseaux es nombrado Arzobispo, en La Serena donde fallece en un trágico accidente.
El 15 de junio de 1941 lo sucede Mons. Roberto Moreira, hasta su deceso el 1 de abril de 1958. Queda sepultado en la Cripta del Recuerdo. El 10 de agosto de 1958, llega Mons. Augusto Salinas Fuenzalida quien encomienda al célebre artista Giulio Di Girólamo el embellecimiento de la Iglesia Catedral. A su genial intervención se deben el diseño de las tejas de estilo lombardo, las lámparas y sobre todo el Presbiterio donde combinó magníficamente, mármoles italianos y chilenos. Lo más admirable de su legado es el mosaico, uno de los más hermosos de América; por fin, el 7 de septiembre de 1963, siendo Obispo de Linares Mons. Augusto Salinas Fuenzalida, se efectúa la solemne Dedicación de la Catedral con asistencia del Cardenal Mons. Raúl Silva Henríquez. (Bibliografía: El Heraldo y Obispado de Linares)
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