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El Diario del Maule Sur
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Opinión 30-09-2020
LA HINCHAZÓN, DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA HUMILDAD
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La soberbia en el ser humano es uno de los defectos más difíciles de reconocer y de evitar. Muchos emprendedores y profesionales hemos tenido esa hinchazón de superioridad o de mirar desde el hombro hacia abajo a nuestros pares, subordinados e incluso a familiares, sin embargo y lo más importante, es tratarla desde su raíz y su mejor remedio es la “Humildad”.
Estamos hablando, de esa persona que cree que sólo su trabajo es valioso, que todo lo que le antecede es malo, que la única verdad sustantiva es la suya y que los demás siempre están equivocados. ¿Cuántos jefes o pares conocen que alguna vez se hayan comportado así? ¿Y cuántas veces hemos caído nosotros mismos en ese débil comportamiento?
Hace un tiempo, estudié el caso de un ejecutivo brillante y ambicioso que, recién llegado a la empresa, consiguió en pocos meses desmantelar un proceso de mejora que había costado casi dos años en finalizar.
Con un prestigioso máster bajo el brazo y convencido de la irrefutable validez de su estrategia, entró como se dice: “Aquí llegue Yo”, y desbarató el trabajo y esfuerzo de una organización entera. No respetó estudios, ni el trabajo de su antecesor, ni atendió a sus subordinados, no se preocupó por analizar las fortalezas y debilidades de un negocio que desconocía y gestionó su cambio de forma deplorable. Los resultados cayeron en picada, se destrozó el equipo humano y él acabó despedido.
Daño para la empresa, daño para las personas, tiempo y dinero desperdiciado… Todo aquello se hubiese podido evitar con menos soberbia y más sensatez.
La soberbia va de la mano con la incapacidad de controlar los egos. Lo vemos cuando las personas son nombradas en puestos importantes, especialmente cuando son designados a dedo (ejemplo, en puestos políticos) y no fueron parte de la organización, desconociendo su cultura, su historia y esfuerzos... A estos "iluminados" los vemos en todas partes, especialmente en jóvenes "exitosos" que no tienen la humildad de aprender de quiénes realmente saben...
Estas historias se repiten muy a menudo en diversas organizaciones públicas y privadas, como también en emprendimientos, y es aquí donde el trabajo colaborativo empieza a cobrar importancia.
Estar alerta y saber escuchar no es más que recibir ayuda, y son requisitos imprescindibles para cualquier emprendedor.
¿Y qué es estar alerta? es ser curiosos, autocríticos e imaginativos para someter nuestro juicio a contrastes sistemáticos y así poder asegurarnos que la realidad es tal como es y no como nosotros la consideramos, o sea ejercer la duda constructiva.
Y ¿saber escuchar? no es más que estar siempre atento a sus pares y subordinados para reconocer otras lógicas, mejores métodos, nuevas ideas o sugerencias originales
Contra la soberbia, en fin, humildad.
Debemos reconocer nuestras propias limitaciones, en el convencimiento de que casi nada se puede conseguir en solitario, por no decir nada.
Nunca es tarde tratarla y asumir la soberbia como un mal que nos carcome lentamente hasta su totalidad.
Es por eso que decía San Agustín: “la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”.

(Ni García Ni Núñez)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 234
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