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El Diario del Maule Sur
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Opinión 24-01-2018
Lanzamiento de libro sobre la Reforma Agraria en el Senado
El día lunes 22 de Enero de 2018, a las 12 horas en el edificio del ex Congreso Nacional en Santiago, el saliente Senador por el Maule Andrés Zaldívar Larraín, presentó el libro Reforma Agraria Chilena 50 años, Historia y Reflexiones. Lo comentaron los senadores Felipe Harboe y Carolina Goic. En la sala estaban presentes los coautores Rafael Moreno, (Ex Vicepresidente de la CORA) y Jacques Chonchol, (ex Ministro de Agricultura de Allende). También estaban en la sala Carmen Frei y otros militantes DC, Hugo Trivelli (ex Ministro de Agricultura de Frei) y personeros defensores de la reforma agraria. El libro fue financiado con recursos del Senado, de acuerdo a información obtenida por el suscrito a través de vías oficiales. Fue un acto proselitista y de alabanza a una reforma maldita, en la que se robó la tierra a miles de agricultores, bajo el pretexto de hacer nuevos propietarios. Esto último nunca se cumplió. Entre los años 1965 y 1973 se “expropiaron” más de 10 millones de hectáreas y no se hizo ni un propietario. El sistema de asentamientos, dejó la tierra en poder del estado, la agricultura empeoró y nuestro país tuvo que importar alimentos. Se promovió el odio en el campo y se destruyó un importante patrimonio arquitectónico y cultural. Hoy, a 50 años de la promulgación de la Ley 16.640, Zaldívar encarga y dirige la ejecución de un libro sesgado y mentiroso. Las ponencias son casi todas (salvo la del Profesor Valdés), poco objetivas. Cuando el Senador Zaldivar se acerca al fin de su carrera política, uno esperaría que la prudencia y la objetividad afloren en el ser humano. Pero no, Zaldivar, Moreno y Chonchol se encargan de pisotear a las víctimas, y a sus hijos y nietos, celebrando y alabando un proceso probadamente perverso e injusto. Al escuchar las ponencias de los senadores escogidos por Zaldivar, llamaba la atención la total ignorancia de los expositores, respecto de lo que fue la reforma agraria en nuestro país. La Senadora Goic, vivía en Magallanes, en donde ese proceso no tuvo relevancia. Tuvo la desfachatez de decir que Chile importaba alimentos antes de la reforma agraria, cuando la verdad es que Chile tuvo hambre bajo Allende y en plena reforma agraria. Harboe, por su parte, resaltaba los méritos de la reforma, sin decir ni una palabra acerca de la injusticia que significó para los legítimos dueños de la tierra, quienes de un día para otro perdieron el trabajo de toda su vida. No vimos en el acto de lanzamiento a representantes del INDH, defendiendo los derechos de quienes fueron perseguidos por la reforma agraria. Tampoco vimos a representantes de la Iglesia Católica pidiendo perdón por haber apoyado un proceso injusto y desleal con sus mismos fieles que por décadas donaron predios a la Iglesia a la que pertenecían.
Pero Linares estuvo presente en el acto y a pesar de las dificultades, pudimos pedir justicia, conscientes que nunca nos pagarán lo que robaron a nuestros padres. Moreno y Chonchol nunca supieron de agricultura, ellos fueron funcionarios de escritorio, que no conocían de nuestras relaciones con los trabajadores, ni de lo que significa sembrar y cosechar. Ellos son parte de esa larga lista de funcionarios internacionales que deambularon por el mundo proponiendo soluciones impracticables, basadas en diagnósticos equivocados. Goic incluso mencionó a la Cepal, organismo intrascendente y experto en proponer teorías a destiempo. La reforma agraria en Chile fue un rotundo fracaso. No hizo propietarios, no aumentó la productividad y sembró odio en el campo chileno. Los agricultores de antaño no eran responsables de que no hubiese más escuelas, mejores caminos o mejor infraestructura portuaria. La agricultura por décadas fue abandonada por políticos de todas las tendencias, en beneficio de la industria y la minería. Tras el gobierno militar y con la propiedad privada más segura, Chile y su agricultura se abrieron al mundo y se pudo penetrar mercados y competir.

Hago un llamado a nuestro mundo rural a defender lo que nos pertenece: agua y tierra, y a escribir la historia veraz de un proceso feroz. Finalmente, da alegría constatar qué tras las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias, nuevos aires soplan en el Maule, aires de trabajo, de esperanza y de paz. Nunca más granjas colectivas al estilo soviético, nunca más usurpación de tierras a sus legítimos dueños, nunca más reforma agraria.


(Andrés Montero
Agricultor)
Prensa El Heraldo | Imprimir | 411
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