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El Diario del Maule Sur
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Agricultura 27-11-2020
Matías Campos Santa María, presidente de Silvestres S.A. El acuerdo nacional que en materia de aguas requiere la agricultura
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Este 2020 se vendieron casi todas las ciruelas, algo que no pasaba hace muchos años. En ese sentido, fue un buen año y no quedará stock de enlace para el período que viene, señala el ejecutivo.

Más de dulce que de agraz terminará siendo el 2020 para la exportadora de frutos secos Silvestres. La empresa socia de Chileprunes, con fuerte presencia en los mercados internacionales en materia de ciruela deshidratada, vendió a buenos precios, al alza, lo que ha sido un incentivo para el sector exportador.
En efecto, este 2020 se vendieron casi todas las ciruelas, lo que no pasaba hace muchos años. En ese sentido, fue un buen año y no quedará stock de enlace para el período que viene, explica su presidente y socio, el administrador de empresas, Matías Campos Santa María, quien agrega que “los compradores internacionales se dieron cuenta que de verdad había poca ciruela, afectada principalmente por un tema climático y de agua”.
Aclara eso sí, que si bien es bueno tener precios altos, la demanda es tremendamente sensible a los cambios de precios, por lo que se debe ser cuidadosos al respecto.
En cuanto a la escasez hídrica, el ejecutivo reconoce que tuvieron un invierno medianamente benigno, compensando un poco la sequía de los últimos años, pero que no desmerece que siga siendo el gran tema agrícola a enfrentar en los próximos años.
“Lo del agua requiere de un acuerdo nacional. Lo que haga yo en tema de pozos o regadíos, ya lo tengo hecho como empresa, pero necesitamos de una política pública mayor con sistemas hidráulicos desde la montaña; un tubo que cruce la cordillera a 2.500 o 3-000 metros, proveyendo agua por un sistema de presión al que los agricultores, pagando, nos conectemos y podamos regar por aspersión. Sería algo revolucionario para Chile, con ahorros de energía y agua. España lo hace en algunos valles donde hay desnivel y los agricultores pagan cuota y nunca más gastaron petróleo”, dice.
Señala que la inversión es fuerte, pero se paga con los años, por el propio uso que harían los agricultores y, además, no se contamina el mundo. “Se trata de una medida razonable, rentable y que permite una organización de todos los actores, frente a la improvisación que existe hoy, donde casi todo funciona mal en la parte hídrica, existiendo mucho robo de los canales de regadío… hay gente baleada por esto”.

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