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El Diario del Maule Sur
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Social 13-01-2018
Matrícula vespertina en aumento: Cómo es trabajar de día y estudiar de noche
Actualmente más de 294 mil estudiantes cursan alguna carrera vespertina. De ellos, el 53% lo hace en Institutos Profesionales. Dos jóvenes cuenta lo bueno y lo malo de estudiar de noche.
Según cifras entregadas por el Sistema Único de Admisión (SUA), el 12% de quienes rindieron la PSU eran personas que tenían un trabajo remunerado. Muchas de ellas buscan en la educación vespertina la alternativa para poder sacar una carrera en la educación superior y mantener sus actividades diurnas. Y es que la educación vespertina ha ido en aumento. Desde el 2008 a 2017, según cifras del Mineduc, la matrícula total ha aumentado un 80%, pasando de 163 mil a 294 mil estudiantes. Asimismo, del total de matrícula en la educación superior, que corresponde a 1.176.727 estudiantes, quienes estudian de noche concentran el 25%. De ellos, la mayoría se concentra en los Institutos Profesionales, con el 53% de los estudiantes, seguido por las universidades (29%) y Centros de Formación Técnica (18%). Trabajar y estudiar Trabajar en el día para costear los altos aranceles de la educación superior, adquirir experiencia laboral o estudiar una segunda carrera son algunas de las razones que llevan a los estudiantes a tomar la decisión de matricularse a una carrera vespertina. Este es el caso de Benjamín Galilea, quien luego de haber estudiado Periodismo de manera diurna, en paralelo con Ingeniería Comercial de forma vespertina, actualmente trabaja y está por terminar su segunda carrera. Si bien esta ha sido una experiencia para poder formarse de manera multidisciplinaria y, a la vez, trabajar, Galilea admite que no ha sido fácil. «Mi horario de trabajo es de nueve a seis y de ahí termino y me voy a la universidad donde las clases empiezan a las siete y duran generalmente hasta las diez. Básicamente estás todo el día ocupado y en la noche uno llega muy cansado». Sumado a las exigencias laborales, la universidad le exige trabajos en grupo, para los que debe ocupar su fin de semana, su único tiempo libre, en organizarlos. Sin embargo, lo ve de manera positiva. «Queda poco tiempo para las actividades extra programáticas, pero la satisfacción de pasar los ramos es gratificante», dice. Adquirir experiencia laboral Por otro lado, Camilo Solís, quien hoy es ingeniero en administración, cuenta que su decisión de estudiar una carrera vespertina la tomó luego de salirse de derecho, la que estudió por tres años. «Sentía que ya había perdido mucho tiempo. En mi caso, yo partí estudiando diurno pero me di cuenta que el tiempo de ocio estudiando así era demasiado y ese tiempo lo perdía más que aprovecharlo bien», cuenta.


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