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El Diario del Maule Sur
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Crónica 27-03-2016
Miguel León Prado Sacerdote de una Iglesia Militante, de los barriales de San Miguel a la Diócesis de Linares
En una amena clase se convirtió la presentación del texto; cuyo título corresponde -exactamente- al de esta crónica. Su autor, Marcial Sánchez Gaete, no requirió de un presentador para su obra, tal como ocurre de forma regular en este tipo de encuentros.
Marcial Sánchez Gaete, autor del texto, tiene una trayectoria laboral lo ha llevado a destacarse en el área directiva en varias empresas educativas y centros de estudio. Dentro de sus líneas de investigación se encuentra la historia cultural y social de Chile y América, además de la historia de la iglesia; coautor de varios libros y artículos en revistas especializadas publicados en Chile y en el extranjero; director de la Colección Historia de la Iglesia en Chile (5 tomos).
El libro, primer tomo de la Colección Obispos 25, bajo la autoría del director de la misma, responde a Miguel León Prado, primer Obispo de la Diócesis de San Ambrosio de Linares creada en 1925. El libro relata la vida de Miguel León Prado desde su niñez, pasando por cada uno de los lugares que marcaron su vida y que tuvieron la ventura de conocerlo y formar parte de su historia vivida y conocida por pocos y no considerada por muchos.
En sus líneas podremos saber de sobre la vida y obra de un hombre que conoció y vivió la pobreza y el desahogo económico, el hambre y la abundancia, la enfermedad y la salud, que contó con grandes benefactores que confiaron en sus decisiones y proyectos, ayudando a personas anónimas que surgieron gracias a esas obras y con el pasar del tiempo lloraron la partida de “Don Miguelito” como así le llamaban.
Miguel León Prado fue capaz de responder a su tiempo planteando sus ideas y convicciones, un defensor de los obreros y de los marginados, levantó la cruz sin miedo a los avatares que le tocó enfrentar. Enemigo de la mentira y de la codicia, generoso en el actuar y en el hablar, cauto ante decisiones que podían vulnerar a sus feligreses.
Fue un hombre que con sus convicciones dio vida a la Parroquia de San Miguel, en donde sirvió por más de treinta años, posteriormente la vida lo lleva a Talca, en donde fue conocido por su bondad y cercanía, culminando su entrega en Linares, donde le correspondió ser el gran gestor del Obispado.
Con el pasar de los años y al recorrer su historia, invita a comprender y a ingresar en su tiempo, y a proyectar en su memoria una iglesia militante dadora de vida y gestora de entrega de irrestricta de cara a Dios. Es una obra desde la historia, para conocer la historia de un hombre dentro del espacio cultural y social que le tocó vivir, con sus penas, amarguras y alegrías.
Mons. Miguel León Prado tomó posesión de su Sede Episcopal un 25 de abril de 1926. La diócesis abarcaba los territorios de Linares, Parral, San Javier, Constitución de la provincia del Maule.
La espera en Linares del nuevo Obispo estaba cargada de gran ansiedad. Era un acontecimiento especial. La llegada del Obispo fue cubierta por los medios de comunicación; en cada uno de ellos confirman la celebración y júbilo que demostró el pueblo de Linares. Ello se reflejaba muy bien en el periódico “El Comercio”, en su edición del 22 de abril de 1926.
Llega a la estación ferroviaria de Linares, acompañado por mucha gente de Talca. La cantidad de personas que esperaban desbordaban con creces los controles policiales. El pueblo formaba calle saliendo de la estación, por calle Independencia, hasta llegar a la Catedral.
Al descender del tren, comenzaron los discursos de bienvenida. Hablaron los Alcaldes de Linares y Talca, respectivamente. Aureliano Bobadilla, de Linares, señaló: “satisfacción y orgullo siente la ciudad al recibir al primer Obispo, una de las figuras del Clero chileno”.
En tanto, Tristán Jara, de Talca -en un gesto simbólico- dio a conocer que su presencia era para acompañar y de “hacer entrega de Monseñor a los linarenses”. Al término de los discursos, se dio inicio al desfile programado para la ocasión, donde estaban representadas todas las fuerzas vivas de la ciudad. El caminar del primer Obispo por las calles de Linares, fue “un trayecto de marcha triunfal”, nunca antes visto.
Una vez llegado a la Catedral, se inicia la ceremonia de entronización. El Secretario del Obispado de Concepción lee las Bulas Pontificias, que crean esta nueva diócesis y nombra primer obispo al Ilmo. Señor Don Miguel León Prado. Se puso fin a este acto religioso con el canto de Te Deum y la primera bendición impartida a sus diocesanos por Monseñor León Prado.
El Obispo realizó su primera visita pastoral, eligiendo la parroquia de Longaví, ya que era el primer lugar visitado oficialmente. La localidad, está ubicada a no más de 20 kms. de Linares, y cuenta con estación ferroviaria, lo que hacía más corto el viaje y accesible de llegar. Lo recibieron alrededor de cuatro mil personas.
La parroquia fundada el 22 de mayo de 1905, por el Obispo de Concepción Plácido Labarca Olivares; su primer párroco fue Rogelio Antonio Pérez, nacido en la localidad de Yerbas Buenas.
“El sacerdote, el pastor, el guía, el luchador de una causa cuya finalidad era la de acercar a los fieles a su Dios, pasó por este mundo con mucho Amor, Fortaleza y Amistad”.
El libro de Marcial Sánchez Gaete, de 242 páginas, recoge la vida de “Don Miguel” o “Don Miguelito” en cuatro capítulos; desde su familia y formación, León Prado en San Miguel, como Gobernador Eclesiástico de la ciudad y provincia de Talca; y como primer Obispo de la Diócesis de Linares. (Bibliografía: Fragmentos, Capítulo IV, libro de Marcial Sánchez Gaete, “Miguel León Prado, sacerdote de una iglesia militante, de los barriales de San Miguel a la Diócesis de Linares)

Manuel Quevedo Méndez
Prensa El Heraldo | Imprimir | 1565
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