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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 23-02-2020
Miradas del ayer Doña “ Maria Merejo “ de Yerbas Buenas

Con entusiasmo leo todo lo que escribe en el “ Mercurio” “ Rodericus” . Días atrás expresó: “ Nunca la propia historia se nos despliega de manera total, puesto que no solo no podemos conocer lo que, nos irá aconteciendo, sino también porque el juicio sobre el pasado suele variar a lo largo del tiempo”……… “ el discernimiento que tenga sobre su ayer puede modificarse más adelante. Esto no transforma lo ocurrido, pero sí el enfoque con que se le mira”………
“ Los recuerdos, continúa, bien pueden formar parte de un hoy “. Y eso me apura, esta vez entregar a mis lectores, ni más y mejores conocimientos, ni instrucción, pero, si vivencias ocurridas en instantes determinados .Por ello, no solo entrego nombres de personas que vivieron en este querido Linares de antaño, que formaron parte del diario vivir y que hoy como verán, están desde hace años en dimensiones desconocidas, a las que ya vamos raudos también a conocerlas.
En una crónica anterior titulada “ Antes de partir” sin comentario mío alguno di a entender que vi ese film y que entregaba un mensaje basado en uno de los valores fundamentales ( hoy, casi perdido) que es la “ convivencia humana” que, en el fondo no es más que la práctica de la amistad. En mi juventud aprendí una frase que decía: “ un verdadero amigo puede ver el dolor mirándote a tus ojos, mientras que los demás, se dejan engañar por tu falsa sonrisa”. Los amigos, esas personas que un día nos acompañaron en diversas circunstancias y que hoy, sus imágenes ya se diluyen en la memoria. No así sus nombres, apodos, hoy deseo rescatar, pues sé que algunos de mis lectores también les conocieron y pueden dar fe de sus bondades, forma de ser y características principales.
Ahora vamos derecho a lo enunciado en el título “ Doña María Merejo” .Era habitual que en algunos fines de semana, un grupo de amigos programamos un almuerzo colectivo y todos partíamos hacia una casa rústica que se ubicaba en un camino vecinal ( lado poniente) del que lleva a Yerbas Buenas .
Lo dije y lo repito, este es solo un relato que no pretende galardón alguno en lo literario, si no que narra como era el vivir 50 años atrás de los amigos, muchos de ellos servidores públicos.
“ Doña María Merejo “ no era su verdadero nombre. Se le decía así, por el nombre de su consorte Don Ermenegildo” que nadie le llamaba así, solo Dn Merejo….Atendían el negocio de comida familiar no recuerdo bien si eran dos jovencitas que “ aguantaban” sonriendo los piropos de todos los comensales y muchas veces, acompañaban en una cueca final.
El almuerzo consistía en una genuina cazuela de ave con chuchoca, variadas enceladas y……un tragable vino pipeño o ponche de duraznos.
El medio de locomoción estaba a cargo del empresario ,dueño de una imprenta ( “ Imprenta Esfuerzo”) dn. Humberto Valdebenito quien ponía su camioneta, con la condición que a la vuelta manejara el amigo Labraña, que tenía un taller mecánico en calle Brasil al fondo de la propiedad de dn. Mario Raggi. Infaltable y casi convidado de honor, asistía Luis Cerda Cerda, funcionario del correo que estaba en la calle Sotomayor esq. M. Rodriguez. Gran dirigente radical. Cuñado del asiduo contertulio del Londres Chico” el famoso “ Hueso Castro” ( nunca supe su nombre de pila) solo recuerdo que era chofer de Vinos Segú y después de una camión Municipal.
El más importante, era el respetado dn. Alberto Peldoza, Tesorero Prov. de Linares( vivía en O´`higgins casi esq. de Maipú. Serio , fino, pero buen conversador, sobre todo después del consumo del primer jarro de ponche. También iba la figura destacada de Rubén Morales, funcionario del agro: oficina segundo piso del edificio Banco Estado.
En algunas oportunidades nos acompañaba, el “ Chino Ubilla” ( Gabriel inspector del Liceo Nocturno y de vez en cuando Raúl Balboa ( joven profesor, de carácter más reservado y poco adepto a todo lo bebestible.
De estas reuniones, destacaré solo dos chascarros: Uno: No todas las veces, pero si que muy a menudo, cuando ya la “ conversa” escaseaba, o era Dn. Humberto Valdebenito o era don Alberto Peldoza que empezaban a silbar……..pero de una forma impresionante, verdaderos pajaritos, de lindo trinar, pocas veces vi después ese tipo de silbido. El acto terminaba en una sana competencia, donde los presentes daban por ganador al mejor……..ahhhhhh…..y Dn. Alberto Peldoza a veces interpretaba boleros, rancheras, tangos……..pero, de alguna forma tenía que terminar la fiestoca.( perdón….el paseo de fin de semana)
Pero, la anécdota más recordada, fue aquella vez que alguien supo que se celebraba ese día el onomástico del dueño de casa: Don Meregildo” El grupo compró y el culpable de la compra fue Raulacho Balboa: Un jarrón de vidrio largo ,largo. Se ofreció para el discurso-entrega Rubén Morales quien ya estaba bastante mareado. Se llamó al festejado y Rubén le decía a nombre del grupo le entrego este regalito mostraba levantando una de sus manos. Nombraba al festejado como Meregildo y éste todas las veces contestaba “ Ermeregildo señor” No hubo caso, dale que dale con don Merejo y el otro con Ermenegildo. Todo terminó, cuando Rubén se fue encima de don Merejo y ambos cayeron al suelo, terminando el jarrón totalmente hecho destruido,
Amigo lector: Ahora quedo en paz, al recordar a algunos amigos que una vez fueron parte de mi diario vivir. De todos los antes nombrados solo quedamos dos y sé desde ya que a Raulacho más de una lágrima correrá por su mejilla al leer estos recuerdos ..Total, dijo el filósofo; la vida es corta y los recuerdos largos…largos.



René Ant. Recabarren Castillo
Profesor Normalista














Prensa El Heraldo | Imprimir | 677
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