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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 12-02-2019
No bajemos la guardia con los incendios forestales
La rogativa aclamada por miles de linarenses, y de millones de chilenos que viven en la zona centro sur de Chile, finalmente fueron escuchadas. Las precipitaciones se han dejado caer en el territorio, dando pequeñas luces de esperanza en el combate a los incendios forestales.

Sin embargo, esta noticia no puede ser un grito de victoria. Ello sería un error de catastróficas consecuencias, en donde todos -desde el gobierno, las empresas y la ciudadanía en general- debemos mantenernos con la “guardia arriba”.

Sería un error relajarse, puesto que los datos sobre la temporada son devastadores. Hasta el lunes 11 de febrero, la Corporación Nacional Forestal contabilizaba 42 mil hectáreas quemadas, un 45% superior respecto de la misma fecha de la temporada 2017-2018. Este dato puede revisarlo cualquier persona en la web de CONAF.

En la Región del Maule, a la fecha, 1.848 hectáreas han sido afectadas, un 31% superior a igual fecha del año pasado. En cuanto al número de siniestros, hasta ahora se registran aproximadamente 550, mientras que a misma fecha del año pasado se contabilizaban 449.

No corresponde relajarse, puesto que aún queda mucha temporada por enfrentar. El período se extiende hasta junio, sin embargo, la temporada más activa puede alcanzar hasta fines de marzo e inicios de abril. El ministro de Agricultura pronosticó la afectación de 70 mil hectáreas al final del período.

Por lo tanto, ¿como enfrentaremos el resto de la temporada? Es una pregunta sencilla, pero que esconde dificultades.

Es “simple”, ya que sabemos que los incendios forestales se originan principalmente por acción humana negligente o intencional. Por tanto, el autocuidado, la acción y conciencia de la ciudadanía es clave.

Pero la dificultad radica que, en cuanto a organización de recursos, ya no hay mucho margen. Las temporadas de incendios forestales se organizan con antelación, en donde hay que reclutar brigadistas, arrendar aviones, construir cortafuegos, generar coordinaciones con empresas y organismos del sector público, preparar una robusta campaña pública, entre otras acciones. Por lo tanto, la iniciativa ciudadana es clave para prevenir estos hechos.

Y tras la temporada, es necesario generar un debate honesto y adecuado respecto de cómo estamos planificando y construyendo nuestras ciudades. En los grandes incendios forestales de los últimos años los más afectados siempre fueron los más vulnerables, puesto que viven en zonas con difíciles accesos y sin red de grifos (como en Valparaíso o Limache) o en zonas pequeñas rodeadas de vegetación (Santa Olga).

Cuando evitemos que los desastres sean multiplicadores de pobreza, a través de una correcta planificación urbana, junto con un sistema robusto de combate y respuesta, podremos estar un poco más aliviados para enfrentar los nuevos retos que el cambio climático nos pone por delante.


Por Felipe Gianoni. Socio director Consultora Anticipa GRD, especializada en la preparación, respuesta y acompañamiento ante desastres socionaturales
Prensa El Heraldo | Imprimir | 232
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