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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 27-03-2020
NUESTROS SOLDADOS DEL EJÉRCITO, ARMADA, AVIACION Y CARABINEROS DE CHILE

Grandes intelectuales del mundo, en todos los tiempos, han reflexionado acerca del enorme valor que adquiere el soldado ante la conciencia de los pueblos, cuando el peligro supremo acecha y se yergue amenazante sobre las personas.
En tiempos de paz y normalidad - cuando los peligros se alejan - la función del soldado y el espíritu militar resultan incomprensibles para muchos, se hace fácil la crítica y hasta el desprecio, y una cierta nube de ingratitud se deja caer sobre ellos, permitiendo que cualquiera les lance dardos envenenados que los culpabilizan gravemente aún sin oírles, sin respetar su derecho a defensa, sometiéndoles a juicios muy injustos que hacen triza - como no lo harían respecto de ningún otro ciudadano - el principio de inocencia que es derecho común esencial a todas las personas.
Cuando los peligros supremos regresan - en ese ir y venir permanente de la vicisitudes de la existencia humana, de las que nadie se encuentra a salvo - aún los ojos de los más ingratos, los más criticos, los menos conocedores del espíritu militar, los que hasta ayer se alzaban y gritaban improperios contra nuestros soldados, los mismos jueces que pudieron aplicarles leyes semejantes a las del Talión, mansos se vuelven sin arrugarse demasiado hacia nuestras fuerzas armadas, en busca de la protección y seguridad que ya no encuentran en las demás instituciones regulares, principalmente en las del orden político completamente superado.
Los soldados, fieles a su vocación, rescilentes, calladamente, sin pestañar siquiera, sin odios ni rencores , sin formular reproches ni hacer memoria de las veces en que fueron humillados injustamente, con disciplina ejemplar, inspirados en sentimientos superiores por nuestra Nación y su pueblo, vuelven a cumplir con su deber estoicamente, sin hacer distinciones entre ricos y pobres, de una u otra religión o creencia, de una u otra idea política.
Para ellos no hay "cuarentena" que valga, son el último recurso del Estado para brindar seguridad y protección a la comunidad nacional, y esta tarea no admite excusas.
En estos días trágicos para la humanidad, mientras la población - con escasas excepciones de otros funcionarios y profesionales que merecen igual admiración - debe retirarse a sus hogares y refugiarse en ellos, para intentar salvar del peligro de la enfermedad grave o la muerte, la orden que recibe el soldado es exactamente la contraria: debe salir a los espacios públicos, las calles, a los pocos centros comerciales a abiertos, los servicios básicos e industrias estratégicas, para asegurar que la población pueda mantenerse en un ambiente de paz y con sus medios de subsistencia garantizados.
Allí están nuestros soldados : sin horarios para su desempeño , sin distinguir la noche del día, sin conocer de fatigas ni de hambres, expuestos a los sitios donde el peligro es el mayor ... sin más escudo protector que una pobre mascarilla de género-papel puesta sobre sus rostros, porque lo suyo es construir y posibilitar la seguridad de la vida y salud de los demás y no la suya.
¿ Duerme usted junto a su familia cada noche de estos tristes días ?...
La familia del soldado duerme sola, porque el padre o la madre soldado y carabinero están de guardia en algún sitio de la ciudad, cuidándole a usted y su familia.
¿Puede usted aislarse para no resultar contaminado y enfermo gravemente, hacer cuarentena , no tomar contacto con nadie que pudiera encontrarse infestado, no asistir a reuniones, cuidarse lo más posible?...
La mujer o el hombre soldado y carabinero no pueden hacerlo.
Primero ellos deben cubrir su puesto, vigilar el cordón sanitario, asegurar el toque de queda, cuidar los puntos de servicios básicos como el agua potable o la luz eléctrica, en fin, hacer todo aquello que impida o aminore el desorden y caos que problemas tan graves como los que enfrentamos pueden llegar a experimentarse.
Nuestros soldados y carabineros no pueden "trabajar desde sus casas" a través del internet, ni cambiar su presencia personal por teleconferencias a distancia, ni hacer turnos de mediodía, ni retirarse por algún acuerdo con sus jefes unas horas más temprano.
En la emergencia el día del soldado y del carabinero es de 24 horas efectivas, sin feriados ni domingos, mes corrido, hasta que se supere el peligro inminente. ¿ Cuándo?... ! Dios dirá ! .
Nuestra comunidad debe a nuestros soldados y carabineros unas palabras de sincero afecto, de respeto y gratitud. Necesitan ellos el aliciente moral que les restañe las humillaciones e incomprensiones que tantas veces debieron sufrir cuando el peligro parecía estar lejos o se le creía imposible.
Nuestros soldados y carabineros conforman la columna vertebral del país, junto al valioso grupo de profesionales y funcionarios de la Salud, a nuestros Bomberos de Chile, a los demás funcionarios públicos y municipales que con grandes sacrificios personales y familiares, nunca destiñen en la hora del peligro supremo.
Todos ellos nos ofrecen un ejemplo de valer moral muy alto y engrandecedor.
Para todos ellos nuestros más finos sentimientos de cariño y gratitud. El heroísmo no solo se gana en los campos de batalla de los conflictos bélicos. Hay también un gran heroísmo civil y militar en aquellos que dan lo mejor de sí cuando nuestros conciudadanos se encuentran expuestos a peligros cuyas consecuencias ni siquiera podemos imaginar.
Para todos nuestros soldados y carabineros, para todos los profesionales y funcionarios de la Salud, para todos aquellos otros que deben cumplir tareas de Estado que son irrenunciables, un abrazo muy grande de sincera admiración.
La cuarentena impide moverse y salir fuera de casa. Pero de modo alguno impide ser agradecido y afectuoso. Nobleza obliga.


(Luis Valentín Ferrada)




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