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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Hoy
Opinión 03-04-2020
Para sufrir, llorar, amar, reír y morir, el suelo mío
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No pongo en duda que el título de esta nota, haya llamado la atención de los lectores, pero a decir verdad, los acontecimientos que hoy están sucediendo por este inesperado virus y con miles de coterráneos dispersos en el mundo, creo avalan este llamativo título.
El martes 10 de Marzo a las 22 horas, tomamos en el Aeropuerto el vuelo de American-Airlines a Houston (Texas) EE.UU. Allá nos esperaría Mónica, hermana de mi señora.
El regreso estaba estipulado en la misma línea aérea para el día 30 de Marzo, regreso que no fue efectivo en esa fecha por los acontecimientos que paso a relatar. Al llegar al Aeropuerto de Texas, después del emocionado encuentro con la familia, en el hermoso departamento de Mónica, empezamos a conversar sobre la preocupación que había en el país por el principio de una Pandemia que ya estaba empezando en diferentes países. Retrocedí a mi país cuando me comentaron sobre esto de que un joven de San Javier (médico) estaba infectado con este virus, comentario al que no le di la importancia que revestía ,lamentando, por supuesto, lo del joven médico.
El esposo de mi cuñada es médico cirujano, chileno, de la ciudad de Temuco. Ellos han permanecido en ese país por más de cincuenta años, donde a través de ese tiempo ha consolidado una muy buena carrera trabajando en los mejores Centros Médicos de ese país (Filadelfia, Texas y Houston). Su nombre: José Monsalves Elgueta. Salimos a recorrer y conocimos lugares maravillosos. Lamentablemente estábamos limitados por el famoso virus ya que se empezaron a cerrar todos los lugares turísticos. El tema del virus ya era conversación obligada y gracias a José me enteré y aprendí que este es un Virus muy peligroso de insospechados alcances que era letal y fácil de contagiar.

Bueno, los días iban pasando y cada día peor (cerrando todo –todo, la frontera y los espacios aéreos). Ya estábamos resignados a volver en Mayo o Junio y a pagar nuevamente los pasajes, con la esperanza de un milagro esperábamos cada día y éste llegó el día viernes 20. Nos avisan que la Agencia de Aerotur, donde habíamos comprado los pasajes, había conseguido hacerlos válidos en el vuelo 847 de United que salía el Domingo 22 de Marzo del Aeropuerto George Bush a las 22 horas. No había que pensarlo dos veces. El avión venia repleto, la mayoría con mascarillas y guantes, se notaba la tensión y el temor de lo que pasaría al llegar a Santiago.
Llegamos a Chile las 9,20hrs AM. En el Aeropuerto nos tomaron la temperatura y todos los pasajeros tuvimos que firmar un formulario donde nos comprometíamos a no salir de nuestras casas durante 14 días. Por lógica y las circunstancias nadie fue a esperarnos, así que desesperados, decidimos tomar un taxi a Linares y aquí la sorpresa, es increíble como la gente trata de sacar provecho económico, de la desgracia ajena, no importando la angustia ni el dolor. El precio empezó con $ 360.000, después $ 320.000. $ 220 000 y así iban bajando, hasta que conseguimos uno por S 100.000. Lo tomamos y gracias a Dios pudimos llegar a nuestro Linares el día lunes 23 de Marzo a las 14 horas. Que alivio llegar a nuestro Departamento. Hoy encerrados por la situación que lo amerita, pienso en más o menos 400 compatriotas que no tuvieron la suerte de nosotros.
Ojalá que los que lean esta nota tomen conciencia de la gravedad de esta situación. Desde acá, gracias dr. Monsalves por sus advertencias y sus consejos, que tal como le prometiera, les daría a conocer a mis amigos linarenses, que, lamentablemente, aún no logran dimensionar esta catástrofe.
Hay que hacer caso a las autoridades, que tratan de hacer lo mejor –es lo mas lógico- lo dice uno que vivió estas cosas en tierra extraña, lejos de los míos, añorando esta ciudad tan hermosa.

(Mario Villagrán Pinochet Círculo Literario Maule Sur)
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