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El Diario del Maule Sur
FUNDADO EL 29 DE AGOSTO DE 1937
Opinión 09-11-2018
Procesos migratorios en América Latina
Durante los últimos 5 años se han acelerado en América Latina, procesos migratorios relevantes, los que por su gravedad parece oportuno analizar. Los principales líderes políticos y los gobiernos de la mayoría de los países de la región, han concentrado sus esfuerzos en tratar de resolver los efectos de las corrientes migratorias en cada país, más que en explicar y ayudar a resolver las causas de los mismos. Por su parte, los organismos internacionales como las Naciones Unidas, su relacionada la Comisión Económica para América Latina CEPAL y también la Organización de Estados Americanos OEA, han sido completamente ineficaces en su influencia para disminuir estos flujos de desesperados ciudadanos que escapan de sus países agobiados por la desesperanza, la persecución y la pobreza. Los principales países desde los cuales se origina la migración en América Latina son: Haití, Venezuela y Nicaragua y en menor medida Colombia y México. El caso de Cuba, debe tratarse por separado, pues aunque millones de cubanos hubiesen querido escapar de la dictadura de los Castro, se les ha impedido por la fuerza salir de la isla durante más de medio siglo. La prensa, manejada principalmente por periodistas de izquierda, siempre postula y se concentra en la “obligación humanitaria” que tendrían los países de abrir sus fronteras a todos y sin restricciones. Esta posición, normalmente es compartida por ONG’s, por sectores de la Iglesia Católica y en especial por la Compañía de Jesús. Si analizamos caso a caso, Haití con 11 millones de habitantes, es un país sumido en la extrema miseria, sin un gobierno o condiciones objetivas que hagan presagiar tiempos mejores. Desde ese país han emigrado a Chile, no menos de 200 mil haitianos, situación generada por la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, hoy Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU. Venezuela es un caso conocido, en que la dictadura de Maduro, herencia de la de Chávez, ha destruido el país. Más de 2,5 millones de venezolanos se han visto forzados a emigrar a Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Chile. La cifra crece día a día y se cree que pronto serán 3 millones los venezolanos que habrán dejado su país. Estamos hablando de casi el 10% de su población total. Los efectos que estos flujos de venezolanos en los países receptores son preocupantes. Colapsan los servicios de salud, se resiente la educación pública y las ayudas del estado a los ciudadanos se hace cada vez más insuficiente. En este escenario, tanto los gobiernos de la región como los europeos, incluido el español, han sido muy débiles e inoperantes en sus acciones. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez ha expresado que la hay que separar la crisis política, económica y social de la migratoria. Ambas crisis no son para nada separables, toda vez que la migratoria es producto de la política y la económica. Está más que claro que una solución democrática no es posible en Venezuela, como no lo era en el Chile de Salvador Allende el 73. La “solución chilena” vino de la mano de las fuerzas armadas, de un gobierno uro, pero dejó a Chile preparado para transformarse por lejos, en el más desarrollado de América del Sur. El tiempo pasa y nadie es capaz de actuar ni dentro ni fuera de los países afectados. Incluso países como Rusia y China, además de Cuba, aun apoyan al gobierno de Maduro, el cual tiene el control de las fuerzas armadas, no hay prensa libre, las industrias están colapsando y los asesinatos a civiles indefensos son pan de cada día. El caso de Nicaragua, es el de otro dictador enajenado, “socio” de los Castro, de Maduro y de Evo Morales. Ni la ejecución a estudiantes indefensos, ni una gran mayoría que le ruega a Ortega que se vaya, han cambiado el panorama de Nicaragua. Por su parte, la experiencia europea nos debe hacer reflexionar. Decenas de miles de africanos, también sirios, ingresan a su territorio de manera legal e ilegal. La solución hay que buscarla en el origen. Pareciera que las eternas reuniones y discusiones para asignar en Europa cupos por país para los del barco tal o cual, es tiempo perdido. Si bien se le “resuelve” el problema a unos pocos, la mayoría de las víctimas de gobiernos ineptos siguen en sus países sufriendo y muriendo. ¿Entenderá la ONU y los gobiernos de los países receptores, que la solución verdadera no es otra que influir más decididamente en la calidad de los gobiernos, generando inversión y empleo en donde está la pobreza y no exportándola bajo un supuesto imperativo moral? . ¿No habrá llegado el momento de que la comunidad internacional enfrente más directamente a quienes dirigen los gobiernos corruptos que son los causantes de esta pobreza? . De no resolverse pronto el problema de Venezuela y de Nicaragua la guerra civil en ambos países es inminente. La ONU en 60 años no logró nada concreto para que la dictadura cubana perdiera fuerza. La propuesta de Sánchez de que “solidariamente” los países de América Latina se repartan los migrantes, es parte de un mismo discurso intrascendente. Parecía más acertado que Sánchez hubiese condenado frontalmente la dictadura de Maduro y tomara medidas más concretas contra ese régimen inmoral.
Se ha ido imponiendo en la comunidad internacional el decir las cosas a medias, lo políticamente correcto y no enfrentar los problemas a tiempo. La prensa y los gobiernos se ocupan solo de los derechos humanos y no de los deberes y de la responsabilidad que tienen los gobernantes de conducir a sus países lejos del populismo y de las ideologías fracasadas. Por no tocar los “derechos humanos” de unos pocos, se está poniendo en riesgo la vida y la subsistencia de millones de seres humanos en muchos lugares del mundo.
Ni en Venezuela, ni en Nicaragua la solución quirúrgica y libre de conflictos es factible. Haití, de no mediar acciones concertadas de los países poderosos, seguirá condenada a la miseria. Cuba y su gobierno, por su parte, seguirán riéndose de la ingenuidad de los países que aún confían en que llegarán milagrosamente cambios concretos y soluciones mágicas.

Andrés Montero J.
Agricultor de Longaví
Ingeniero Comercial U de Chile, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School, Tufts University.
Prensa El Heraldo | Imprimir | 378
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