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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 17-10-2019
Profesor, Educador o Maestro, podemos cambiar el mundo
(Patricio Araya, director liceo Diego Portales)

Pronto festejaremos el Día del Profesor y es una oportunidad para, nuevamente, reflexionar en torno a un hecho que realizamos toda la vida: aprender. Y para aprender requerimos guías que nos conduzcan por los, cada día, más intrincados caminos del conocimiento y desarrollo. Y he aquí que surgen tres roles: el Educador, el Maestro y el Profesor.
Educador es aquella persona que educa. Entendiendo que este acto no solamente ocurre en aulas de escuelas, academias o universidades sino que su base está en el hogar, en el ambiente social, desde donde surgen las primeras instrucciones. Es posible que un educador no posea muchos conocimientos científicos o académicos, pero aun así transmite valores y costumbres a otras personas y eso es, fundamentalmente, parte de la educación.
Maestro es el individuo que ha estudiado y que se ha preparado científicamente para impartir enseñanza, a fin de que los estudiantes puedan alcanzar los mejores resultados y ser lo mejor que cada uno pueda ser, entendiendo que todos tenemos potencial para lograr cosas extraordinarias.
Un profesor es un profesional capacitado para hacer lo mismo que hace un maestro, es decir, transmitir conocimientos científicos. La diferencia entre maestro y profesor es que este último no sólo transmite los conocimientos que otros han aportado sino que es alguien que investiga y que aporta conocimientos nuevos fruto de su trabajo. Los maestros y profesores deben de permanecer en constante formación, a fin de dar respuestas actualizadas y documentadas del área que maneja.
Sin embargo, todos somos educadores. Y pocos valoramos y enaltecemos este rol. En las comunidades educativas hay muchas personas que velan por que los espacios físicos y académicos, de formación y creación, sean los apropiados para que los estudiantes logren su desarrollo integral, convirtiéndose en buenas personas que llegaran a ser excelentes profesionales. En las escuelas, liceos y jardines de infantes hay docentes, técnicos, paradocentes, auxiliares de servicios, secretarias, bibliotecarios, psicólogos, trabajadores sociales, fonoaudiólogos y otros profesionales y técnicos que entregan en su interacción con los estudiantes, parte de si mismos.
Por ello hoy deseo reconocer no solo el trabajo del Profesor y sus extensos horarios y compromisos que van más allá del aula y de lunes a viernes. Haber elegido enseñar cómo aprender, es un desafío que en este devenir tecnológico en que todo es deglutido con extrema facilidad, se hace una tarea titánica, imprimir creatividad y emoción a los procesos. Todo es rápido. Todo ya fue. Por eso ser profesor y hacer florecer a cada estudiante es titánica tarea y este héroe no está solo. Él es el líder de un equipo conformado por tantos que cada día, convencidos que son capaces de cambiar el mundo, van apoyando la construcción de los fuertes andamios en que los jóvenes se van sosteniendo para crecer sanos, firmes, acompañados.
Queridos colegas educadores, la enseñanza viene ligada a la vida buena, tanto en lo individual como colectivo, de valores y patrimonios familiares. No solo la educación formal sino una más importante aún, la de las emociones y los sentimientos. En una sociedad que pareciera arrastrar a nuestros jóvenes a una permanente desidia y tristeza, se hace fundamental que pongamos atención en la persona como vehículo de todo aquello que lo imprime, por lo que la educación ha de ser entendida como un acto de amor fundamental para el crecimiento armónico y justo de nuestra sociedad y cómo a los hijos e hijas debe tratárseles con amor, enseñarles a amar su vida, mostrándoles cómo mejorarla o cambiarla según sea la situación. Nada es permanente si trabajas fehacientemente por lograr un cambio. Y ese cambio viene de la mano de los educadores, artífices de la creación de un mundo mejor. De lo anterior se desprende la frase fuerza de nuestro establecimiento, el emblemático Liceo Técnico Profesional Diego Portales, en que practicamos y creemos que la educación, es cuestión del corazón.

Prensa El Heraldo | Imprimir | 240
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