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El Diario del Maule Sur
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Crónica 13-02-2018
Proyecto educativo integral y multicultural Tremen de Rari: Sin pizarrones y cada niño a su ritmo
Entre la locura por los uniformes y los útiles escolares, se abren nuevas posibilidades educativas en nuestra comuna que vienen a romper con el paradigma del estudiante memorión que permanece sentado a la espera que sus maestros le digan lo contrario.

Tremen es un Espacio Educativo emplazado en Camino a Rari, sin número, km 1.8 en la comuna de Colbún. Según cuentan son una Agrupación que busca promover la colaboratividad y la no competencia, en donde los niños y niñas van avanzando de acuerdo a sus procesos personales y se les apoya desde su individualidad, no plantean estándares preestablecidos, lo que ellos buscan es formar personas capaces de levantar proyectos dentro de sus comunidades y no necesariamente que tengan la expectativa de la vida en la ciudad. Según sus creadores, se han dado cuenta que “en las escuelas rurales, se forma a los niños para una vida que no está en su cotidiano, y así los jóvenes se van y el campo se está envejeciendo”, comenta Daniela Sanhueza, parte del equipo motor del proyecto, y agrega: “nosotras queremos que los y las niñas valoren su contexto y se transformen en agentes activos y propositivos en sus comunidades y que puedan ser lo que quieran ser en sus múltiples posibilidades”.


Tremen nace a comienzo del año 2017 desde una necesidad que viene gestándose desde hace varios años en esta zona, de un espacio para la crianza y el cuidado respetuoso de los niños y niñas. Así, el año pasado formaron un equipo de trabajo de madres y profesoras que decidieron materializar este proyecto: Desarrollaron un plan educativo, buscaron un espacio para llevarlo a cabo, se reunieron con otros proyectos similares; con autoridades del Ministerio de Educación etc. Buscaron formas jurídicas para levantarlo, reunieron materialmente y finalmente en agosto del año pasado comenzaron un plan piloto con algunos niños/as. Eran sólo tres mañanas a la semana, en una cabaña que prestada a los pies de los cerros. “Los niños y niñas iban felices a encontrarse con sus pares, a jugar, a cantar, a compartir, en una rutina que promueve su autonomía y cubría sus necesidades” contó a Diario El Heraldo, una de las creadoras. Este ciclo de Plan Piloto terminó a fines de Diciembre con más de 10 niñas/os y familias participando.
Por estos días el grupo de padres y maestros de Tremen trabajan de forma colaborativa en la preparación del nuevo espacio para comenzar en Marzo el nuevo ciclo.

Mónca y Juan tendrán este año a sus dos hijas en el espacio, una comenzó el año pasado en el plan piloto y se enamoraron del proyecto. Ellos llegaron hace un par de años a la ciudad en busca de un hogar en el campo y una vida más tranquila para criar a Emilia y Antonia. Su hija más grande formó parte de otro proyecto parecido con lineamientos Waldorf y el año pasado estuvo en una escuela pública rural. Esa experiencia les llevó como padres a confirmar lo que ya venían pensando, que esa educación no era la que les acomodaba para sus pequeñas. “Queremos una educación respetuosa de los ritmos de los niños, integral que contemple su mundo emocional y que les permita jugar sin limitaciones. En la escuela la Emilia tenía que llegar a sentarse y no se podía parar hasta que la “tía” le dijera lo contrario, lo que a sus cortos años le generaba mucha frustración”, cuenta Mónica, quien recuerda más de alguna anécdota. “Una vez debían dibujar puntos, la Emilia le puso colores y rallas y se lo encontraron malo… ese día llegó llorando a la casa”. Y aclara, que no es que satanice este tipo de educación, es más, lo llega a entender, sólo siente que esa forma tradicional coarta la creatividad de los niños y su forma particular de ser. “son muchos niños y pocas las personas a su cargo, entonces es evidente la dificultad para trabajar desde el individuo y se trabaja en lo masivo”, explica.
Como psicóloga, le preocupa que los niños tengan la posibilidad de hablar sin miedo. Como anécdota contó que por un tiempo su hija levantaba la mano cuando quería hablar en la mesa.
Esta visión también la comparte su compañero Juan, “para mí esta educación es más respetuosa con los niños, para mí se trata de entregar mejores herramientas para que puedan enfrentarse a la vida, herramientas que les permita ser mejores personas… mi enfoque como padre es por sobre todo los valores humanos. Para mí la educación tradicional coarta mucho al individuo”. A su vez aclara que son conscientes de que vivimos en una sociedad con ciertos lineamientos y que no se trata de criar a los niños en una burbuja. “Uno tiene que tener ojo en no criarlos tan sesgados de la realidad y también del pensamiento racional que les permita elegir sus mejores opciones… No queremos que sientan que existe una sola verdad, sino que ellos puedan elegir lo que sientan de manera honesta. Por eso la importancia a los valores como base.

Explican que existen variados estudios que hablan de que los niños no necesitan aprender a escribir, a contar y a leer antes de los 7 años. Eso les resta su desarrollo con lo corporal y emocional. Los grandes referentes de educación integral como lo es la Waldorf y Montessori así lo entienden también. Allí el aprendizaje en el primer septenio (hasta los 7 años) se basa en los juegos y la experimentación al aire libre. Hay muchos cantos y rutinas de trabajo en equipo y que desarrollan su autonomía.

Tremen se inspira de estos dos modelos y toma también la interculturalidad como una práctica fundamental para quienes lo conforman y no solo como un ideal, ya que así es el contexto en el que se mueven. “La comunidad local es diversa; convive una cultura tradicional exquisita, junto con la llegada de muchos inmigrantes que se enamoran de este lugar, entonces promovemos ese diálogo basado en el respeto y donde los y las niñas podrán aprender a valorar y crecer retroalimentándose de las distintas realidades”, explica Daniela, fundadora del proyecto.

La alimentación es otro de los factores fundamental de esta comunidad educativa. En Tremen la alimentación se prioriza local, sin químicos, lo más sano posible y en este sentido “No promovemos la medicación en los niños para lidiar con sus personalidades inquietas, nosotras proponemos trabajar sus temperamentos en base a rutinas y hábitos que le van otorgando tranquilidad y seguridad”, comentan.

Otro eje importante es el contacto y el respeto hacia la naturaleza, promoviendo un cambio de paradigma desde el antropocentrismo hacia el ecocentrismo donde “dejemos de pensar que nosotros somos el centro, sino comprendamos que somos parte de la naturaleza y su cuidado parte desde nuestros cuerpos hacia todo el entorno. Así los niños y niñas estarán a diario en contacto con la tierra a través del huerto y caminatas a lugares cercanos”, nos cuenta Daniela.

El equipo de trabajo está constituido por Profesoras, hay una enfermera y una terapeuta, también cuentan con el apoyo de un grupo de padres y madres que aportan siempre desde sus profesiones u oficios. La familia es fundamental en Tremen, ya que esta es una iniciativa comunitaria, y “Porque creemos en la educación integral, entonces no podemos ser un ente separado para los y las niñas, trabajamos en conjunto para apoyar su crecimiento, de hecho eso significa Tremen, CRECER y todos nos encontramos en ese proceso, las familias, los niños/as, los docentes, la escuela”, comentan.

En marzo de este 2018 comenzarán con el grupo de los más pequeños (de 3 a 7 años) todas las mañanas. Serán rutinas en donde los niños y niñas aprenden a través del juego, los cuentos y las canciones, según explican “creemos que en esta etapa más que contenidos se deben trabajar los hábitos y los valores de solidaridad, de compañerismo, la autoestima, el respeto, entre otros, así cuando van creciendo son niños y niñas seguras deseosos de aprender con su voluntad firme para explorar en la lectura, las matemáticas, las artes o lo que se propongan”.

En abril comenzarán Talleres Creativos para los y las niñas de 7 a 14 años durante las tardes, estos talleres estarán enfocados en oficios, desarrollo corporal, ciencias, artes y desarrollo social e intercultural, la idea es que sea un espacio donde se pueda trabajar con niños y niñas que asisten a la educación formal y trabajar junto a los padres también, para poder ayudarlos a reforzar contenidos o apoyarlos en problemas que estén presentando si es que los hay.

Durante todo el año tienen actividades programadas abiertas a la comunidad, como Fiestas Multiculturales o actividades para recaudar fondos ya que hasta el momento no cuentan con ningún financiamiento externo. El 2017 todo el trabajo fue voluntario y este año comenzaron a arrendar una casa. En el mes de abril lanzarán una campaña de financiamiento colectivo o crowdfunding desde la plataforma de Ideame.cl con la que esperan recaudar fondos para mejorar el espacio físico. Quieren crecer y recibir más niños.

“Los invitamos a acercarse a preguntar, a conocer este proyecto que surge desde el amor, con la real intención de proteger y promover la creatividad y la voluntad en los y las niñas, y en colaborar en transformar la educación desde nuestro contexto” su contacto es: educarmulticultural@gmail.com.
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