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El Diario del Maule Sur
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Opinión 16-03-2019
¿Sabía Ud. por qué es interesante el libro “Castigar”, de Didier Fassin?
Una cuestión previa. Expreso mis agradecimientos a todos aquellos que me han obsequiado libros, sabedores del interés en ellos…aunque me excuso de no comentarlos todos, por aquello de “De gustibus non est disputandum”. El presente, que es el No. 244 a comentar, me lo hizo llegar Walter Fritz, adquirido en Buenos Aires.

Yendo al texto en cuestión, su autor es médico, antropólogo y sociólogo y, sin duda, desde estas perspectivas aborda la cuestión del castigo, de la pena, de la sanción a quienes transgreden las normas y leyes establecidas. Lo hace con una mirada crítica, cuestionadora, en que deja ver que muchas veces lo que parece justo no lo es. Apoya sus opiniones en estudio de casos, teorías y análisis de la evolución histórica del concepto “castigar” según períodos y diferentes culturas.

Su argumentación la hace tratando de responder lo que es castigar, cómo se castiga, porqué se castiga, quién castiga y termina con una propuesta acerca de repensar el castigo.

La temática no debería dejar indiferente a nadie, ya que tiene que ver con un fenómeno humano, que se da en la sociedad y que la abarca a toda ella. En esto va involucrado la seguridad ciudadana, los derechos humanos, la justicia o la injusticia, el fenómeno de la impunidad, las instituciones encargadas de sancionar y aquellas que definen lo que es legal o ilícito. Se pronuncia acerca de la conveniencia de comprobar en los hechos “lo que debería ser y lo que es”, el ideal v/s la realidad.

Una de las principales observaciones en que hace hincapié, es en las injusticias o criterios acomodaticios que pueden darse según la disparidad social. Lo define como un doble juego “de diferenciación de las infracciones mediante la ley, en función de las cualidades sociales presuntas de sus autores y de la diferenciación de los juicios en los tribunales en función de las cualidades de su presunto autor”. Es decir, la discriminación de las penas según los autores de los delitos. ¿Le suena conocido?

Tal vez muchas de sus opiniones puedan tener detractores, como por ejemplo, cuando afirma la paradoja de que el castigo fomenta lo delictivo. Puede sorprender, pero ¿cuál sería la solución? La sociedad dicta normas para regular una sana convivencia, para el normal desarrollo de las actividades laborales, familiares, cívicas, etc. Se da por tanto una organización para evitar el caos.

En el desarrollo de su visión, Didier, hace alusión a pensamientos o tesis de filósofos y juristas, la diversidad de sus planteamientos, la riqueza de sus debates, las críticas a ellos, terminando con su propio pensamiento respecto al castigo.

Es bastante didáctico en el tema. Por ejemplo, señala que se puede definir el castigo conforme a cinco criterios, que se puede analizar el asunto mediante el método genealógico y el etnográfico, que la justificación del mismo puede ser “utilitarista” o “retributivista”, que la prevención puede abarcar la rehabilitación, la neutralización y la disuasión, etc.

Aristóteles en su “Antología Pedagógica”, aconseja que desde la infancia se debe enseñar que coloquemos nuestros goces y dolores en las cosas en que convenga colocarlos, a fin de adquirir virtudes, señalando que el castigo es en cierta manera un remedio para lograr este equilibrio.

Buen libro, aunque hay en él un gran ausente que merece el mismo estudio, el mismo análisis y la principal preocupación: La víctima.-




¡Es mi palabra!

GASPAR DOYLE
Prensa El Heraldo | Imprimir | 319
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