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El Diario del Maule Sur
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Hoy
Opinión 08-03-2018
Síndrome Nosferatuniano
Todo se dio, a causa de hojear un diario regional que, en sus últimas páginas, contenía un puzle. El cual mostraba la fotografía de un actor de cine conocido: Klaus Kinski. Controvertido ac-tuante alemán de vasta trayectoria cinematográfica, en una variedad de géneros de películas tanto de: Terror, Vampiros o Espagueti Western. En esta ocasión se hacía mención de una de estas películas de vampiros; “Nosferatu”.
Para sintonizar con el relato, es necesario conocer algunos detalles de este tema. Nosferatu, es una suerte de vampiro, cuyas características físicas están muy alejadas de la Sección Aurea o Divina Proporción de la Belleza. Son terriblemente feos, monstruosos hasta decir basta. Por lo tanto, viven aislados en lugares inhóspitos, de difícil acceso para los seres humanos.
Provocado por la curiosidad, sin ser adicto a este tipo de cinematografía, la busque en You Tube. La cinta estaba referida al místico Conde Drácula de Transilvania, que se localiza en Rumania, en su morada el Castillo de Bran. Este personaje es una creación literaria de escritor Irlandés Abraham “Bram” Stoker, que en este año 2017 se cumplen cien años su edición.
Después de informarme al respecto, procedí a ver el film “Nosferatu, El Vampiro de la Noche”. El desarrollo de esta película está referida la génesis de la leyenda del Conde Drácula. La ambientación escénica es propia de la época, vestuario, medios de transporte, viviendas, costumbres, etc. Predomina los tonos claro oscuros, lo que da a los parajes circundantes una atmósfera fantasmal, abrupta, de constitución pétrea y de oscuros misterios: ausencia de vida en su entorno. Reducido número de personajes, los necesarios para estructurar el mensaje que se desea transmitir. La lentitud de las secuencias en las escenas, tiene el propósito de atrapar al espectador y hacerlo parte del tramado de esta historia.
A consecuencia de la vista de esta película, en la noche tuve pesadillas. Despertando al día siguiente convertido en vampiro, con los apetitos inherentes de estos “Chupa Sangres”. Pero a esta altura de vida, en pleno siglo XXI, las cosas son de otra manera. Ser vampiro ahora, no es lo mismo que en el siglo XV. La tecnología, la logística, han cambiado el proceso de obtención de sangre; alimento fundamental para los vampiros. Hoy los vampiros ubican sus víctimas por GPS o simplemente le envían un WhatsApp, avisando de sus visitas nocturnas. Además, como todo evoluciona, la especie vampiro, también hace lo suyo. La alimentación ya no es natural debe ser procesada con variados sabores: vainilla, coco u otros sabores de gusto personal. Se debe evitar condimentar a base de ajos, por razones de repelencia congénita.
Simplemente, comida chatarra. Por consiguiente, en estricto rigor, debo localizar una fá-brica de cecinas que cumpla con los estándares antes mencionados. Las prietas con nueces, de cualquier ser viviente, son exquisitas con papas cocidas o en su defecto hemoglobina artificial o sangre de cerdo deshidratada, también solucionan las carencias anteriores.
Conclusiones, no es recomendable ver películas de vampiros, pues se termina pareciéndose a uno de ellos, como es mi caso.

P.D. El texto escrito ha sido confeccionado con gotas de mi propia sangre.

Autor: Luis Maureira Valenzuela
Micro taller literario COSAM Linares

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